Mateo 26:63–75
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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Pero Jesús permaneció en silencio. Entonces el sumo sacerdote le conminó:
— ¡En nombre del Dios vivo, te exijo que nos digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios!
Jesús le respondió:
— Tú lo has dicho. Y añadiré que más adelante verán al Hijo del hombre sentado junto al Todopoderoso y viniendo sobre las nubes del cielo.
Al oír esto, el sumo sacerdote se rasgó las vestiduras y exclamó:
— ¡Ha blasfemado! ¿Para qué necesitamos más testimonios? ¡Ya han oído su blasfemia! ¿Qué les parece?
Ellos contestaron:
— ¡Que merece la muerte!
Y se pusieron a escupirlo en la cara y a darle puñetazos mientras otros lo abofeteaban diciendo:
— ¡Adivina, Mesías, quién te ha pegado!
PEDRO NIEGA A JESÚS
Entre tanto, Pedro estaba sentado fuera, en el patio. Se le acercó una criada, y le dijo:
— Tú eres uno de los que acompañaban a Jesús, el galileo.
Pedro lo negó delante de todos, diciendo:
— ¡No sé de qué hablas!
Luego se dirigió hacia la puerta y, cuando salía, lo vio otra criada, que aseguró a los que estaban allí:
— Este también andaba con Jesús de Nazaret.
Otra vez lo negó Pedro, jurando:
— ¡No sé quién es ese hombre!
Algo más tarde se acercaron a Pedro unos que estaban allí, y le dijeron:
— Pues no cabe duda de que tú eres de los suyos; el acento mismo te delata.
Entonces él comenzó a jurar y perjurar:
— ¡No sé quién es ese hombre!
Y al instante cantó un gallo. Pedro se acordó de que Jesús le había dicho: “Antes de que cante el gallo me habrás negado tres veces”. Y saliendo de allí, se echó a llorar amargamente.
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