Salmo 119:49–64
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOtras versiones
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Recuerda la promesa hecha a tu siervo,
la que mantiene mi esperanza.
Esto me consuela cuando sufro:
que tu promesa me da vida.
Mucho me insultan los soberbios,
pero yo no me aparto de tu ley.
Recuerdo, Señor, tus decretos de antaño,
y en ellos encuentro consuelo.
Me invade el furor por los malvados,
por aquellos que abandonan tu ley.
Tus normas eran cantos para mí
cuando vivía en el destierro.
Señor, de noche recuerdo tu nombre
y tengo respeto por tu ley.
A mí me corresponde
guardar tus preceptos.
El Señor es mi heredad,
he prometido guardar tus palabras.
Te imploro de todo corazón,
apiádate de mí según tu promesa.
He reflexionado sobre mi conducta,
me comporto según tus mandatos.
Sin demorarme me he apresurado
a respetar tus mandamientos.
Las redes de los malvados me cercaban,
pero yo no he olvidado tu ley.
Me levanto en mitad de la noche
para alabarte por tus justos decretos.
Soy amigo de cuantos te veneran,
de los que respetan tus preceptos.
Tu amor, Señor, llena la tierra,
enséñame tus normas.
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