Salmo 94–96
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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SALMO 94
PONTE EN ACCIÓN, JUEZ DE LA TIERRA
¡Dios justiciero, Señor,
Dios justiciero, muéstrate!
Ponte en acción, juez de la tierra,
da su merecido a los soberbios.
Señor, ¿hasta cuándo los malvados,
hasta cuándo se regocijarán?
Presumen, hablan con arrogancia,
se ensoberbecen los malhechores;
oprimen, Señor, a tu pueblo,
humillan a tu heredad.
Matan a la viuda y al forastero,
quitan la vida a los huérfanos
y dicen: “Dios no lo ve,
el Dios de Jacob no se da cuenta”.
Entiendan, necios del pueblo;
insensatos, ¿cuándo van a razonar?
Quien formó el oído, ¿no oirá?
Quien hizo el ojo, ¿no verá?
Quien corrige a las naciones, ¿no castigará?
Quien enseña al ser humano, ¿no sabrá?
El Señor conoce los planes humanos
y sabe que son únicamente vanidad.
Feliz a quien tú, oh Dios, corriges,
a quien instruyes en tu ley;
le darás paz en días de desgracia,
mientras se cava la fosa del malvado.
Porque el Señor no olvida a su pueblo,
él no abandona a su heredad.
Se juzgará de nuevo con justicia
y los rectos caminarán tras ella.
¿Quién me defenderá ante los malvados?
¿Quién me apoyará frente a los malhechores?
Si el Señor no me hubiese ayudado,
el país del silencio sería pronto mi morada.
Si yo digo: “Mi pie resbala”,
tu bondad, Señor, me sostiene.
Cuando me invaden las penas,
tus consuelos me dan alegría.
¿Te aliarás con el juez corrupto
que utiliza la ley para cometer injusticias?
Atacan la vida del justo,
declaran culpable al inocente.
Pero el Señor es mi refugio;
mi Dios, la fortaleza que me ampara.
Se volverá contra ellos su propia maldad;
el Señor, nuestro Dios, los destruirá,
por sus maldades los destruirá.
SALMO 95
POSTRÉMONOS ANTE EL SEÑOR
¡Vengan, cantemos con gozo al Señor,
aclamemos al que es nuestro amparo salvador!
¡Vayamos hacia él dándole gracias,
aclamémosle con cantos!
Porque el Señor es un Dios grande,
un gran rey sobre todos los dioses.
En su mano están las simas de la tierra,
las cumbres de los montes son suyas;
suyo es el mar, pues él lo hizo,
y la tierra firme que crearon sus manos.
Vengan, adorémoslo de rodillas,
postrémonos ante el Señor que nos hizo,
porque él es nuestro Dios
y nosotros el pueblo que apacienta,
el rebaño que él guía.
¡Ojalá escuchen hoy su voz!
“No endurezcan el corazón como en Meribá,
como en el desierto el día de Masá,
cuando sus padres me retaron,
me probaron aun conociendo mi obra”.
Cuarenta años rechacé a esta generación
y dije: “Son un pueblo extraviado,
no conocen mis caminos”.
Yo juré lleno de cólera:
“No entrarán en mi lugar de descanso”.
SALMO 96
QUE CANTE AL SEÑOR LA TIERRA ENTERA
Canten al Señor un cántico nuevo,
que cante al Señor la tierra entera;
canten al Señor, bendigan su nombre;
pregonen su salvación día tras día.
Pregonen su gloria entre las naciones,
sus prodigios entre todos los pueblos.
Porque es grande el Señor,
es digno de alabanza,
más admirable que todos los dioses.
Todos los dioses paganos son nada,
pero el Señor ha hecho los cielos.
Gloria y esplendor hay ante él,
majestad y poder en su santuario.
Rindan al Señor, familias de los pueblos,
rindan al Señor gloria y poder;
reconozcan que es glorioso su nombre,
tráiganle ofrendas y entren en su presencia;
adoren al Señor en su hermoso Templo,
que tiemble ante él la tierra entera.
Digan a las naciones: “El Señor es rey”.
El universo está seguro, no se derrumbará.
Él juzgará con rectitud a los pueblos.
Que se alegre el cielo y se goce la tierra,
que retumbe el mar y cuanto lo llena;
que el campo entero se llene de gozo,
que griten de júbilo los árboles del bosque,
delante del Señor que viene
dispuesto a gobernar la tierra.
Él juzgará al universo con justicia
y a los pueblos con su fidelidad.
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