Estudio bíblico Logos

Salmo 110–111

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOtras versiones

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SALMO 110

SIÉNTATE A MI DERECHA

Salmo de David.

Oráculo del Señor a mi señor:

“Siéntate a mi derecha,

hasta que haga de tus rivales

el estrado de tus pies”.

El Señor te entrega desde Sión

un cetro poderoso.

¡Domina en medio de tus enemigos!

Tu pueblo se te ofrecerá

cuando se manifieste tu poder;

con sagrado esplendor,

desde el seno de la aurora,

como rocío te he engendrado.

El Señor lo ha jurado

y no va a arrepentirse:

“Tú serás sacerdote para siempre,

como lo fue Melquisedec”.

El Señor está a tu derecha,

abate a los reyes el día de su ira;

juzga a las naciones,

las llena de cadáveres,

aplasta cabezas por toda la tierra.

En el camino beberá de un torrente,

por ello alzará su cabeza.

SALMO 111

LAS OBRAS DEL SEÑOR SON GRANDIOSAS

¡Aleluya!

Alabaré al Señor de todo corazón,

en la reunión de los justos y en la asamblea.

Las obras del Señor son grandiosas,

cuantos las aman meditan sobre ellas.

Espléndido y majestuoso es lo que hace,

su justicia permanece para siempre.

Ha hecho prodigios memorables,

clemente y compasivo es el Señor.

Da alimento a quienes lo veneran,

recuerda eternamente su alianza.

El poder de sus obras muestra a su pueblo

al entregarles la heredad de las naciones.

Actúa con verdad y justicia,

son inquebrantables sus preceptos,

firmes por siempre jamás,

forjados de verdad y rectitud.

Dio la libertad a su pueblo,

estableció para siempre su alianza,

santo y venerable es su nombre.

Venerar al Señor es la esencia del saber,

los que así actúan son juiciosos.

Su alabanza permanecerá por siempre.

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