Proverbios 9:8–18
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOtras versiones
Español
Alemán
Árabe
Checo
Chino simplificado
Chino tradicional
Coreano
Francés
Hebreo
Húngaro
Inglés
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
Italiano
Latín
Portugués
Ruso
No reprendas al cínico, que te odiará;
corrige al sabio y te amará.
Dale al sabio y será más sabio;
enseña al justo y aprenderá más.
El comienzo de la sabiduría
es el respeto del Señor,
conocer al Santo es inteligencia.
Gracias a mí vivirás muchos días,
prolongarás los años de tu vida.
Si eres sabio, te aprovechará el serlo;
si eres cínico, sufrirás las consecuencias.
LA FIESTA DE DOÑA NECEDAD
Doña Necedad es chismosa,
simplona e ignorante.
Se sienta a la puerta de su casa
en una silla desde donde domina la ciudad;
desde allí grita a los transeúntes,
a los que van derechos por su camino:
“Que los inexpertos vengan aquí”;
y a los insensatos les dice:
“El agua robada es dulce,
el alimento prohibido es exquisito”.
Pero ignora que allí habitan los fantasmas
y que sus huéspedes están en el fondo del abismo.
Copyright 2011 Sociedad Bíblica de España