Proverbios 3–4
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOtras versiones
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Hijo mío, no olvides mi enseñanza
y guarda en tu memoria mis mandatos,
pues te prolongarán los días
y tendrás años de vida y bienestar.
Que el amor y la verdad
no se separen de ti:
átalos a tu cuello,
grábalos en tu corazón;
así obtendrás estima y favor
ante Dios y ante los hombres.
Confía plenamente en el Señor
y no te fíes de tu inteligencia.
Cuenta con él en todos tus caminos
y él dirigirá tus senderos.
No presumas de sabio,
respeta al Señor y evita el mal;
ello dará salud a tu cuerpo
y fortaleza a tus huesos.
Honra al Señor con tus riquezas,
con las primicias de todas tus cosechas:
tus graneros se llenarán de trigo
y tus bodegas rebosarán de vino.
Hijo mío, no rechaces la corrección del Señor
ni te disguste su reprensión,
porque el Señor reprende a quien ama,
como un padre al hijo preferido.
FELICIDAD DEL SABIO
Feliz quien encuentra sabiduría,
la persona que adquiere inteligencia:
es de más valor que la plata,
y más rentable que el oro;
es más valiosa que las joyas,
ningún placer se le puede comparar.
Con su derecha ofrece larga vida,
con su izquierda, fama y riqueza.
Sus caminos son una delicia,
apacibles todas sus sendas.
Es árbol de vida para quienes la consiguen,
los que la mantienen son felices.
El Señor fundó la tierra con sabiduría,
fijó los cielos con inteligencia;
por su saber las aguas abismales se separan
y las nubes gotean rocío.
VIRTUDES SAPIENCIALES
Hijo mío, mantén la discreción y el buen juicio
y jamás los pierdas de vista,
pues serán fuente de vida para ti
y te adornarán como un collar.
Así caminarás tranquilo
y tus pies no tropezarán.
Cuando te acuestes no tendrás miedo
y, acostado, tendrás dulces sueños.
No temerás el terror imprevisto
ni la ruina que sobreviene a los malvados,
porque el Señor estará a tu lado
y pondrá tus pies a salvo de las trampas.
No niegues un favor a quien lo necesita,
si está en tu mano el concederlo.
Si ahora tienes, no digas a tu prójimo:
“Vete y vuelve, mañana te daré”.
No planees daños contra tu prójimo
mientras vive confiado junto a ti.
No pleitees contra cualquiera sin motivo,
si no te ha hecho ningún daño.
No envidies a la persona violenta,
ni trates de imitar su proceder;
porque el Señor aborrece al desalmado
y brinda su confianza a los honrados.
El Señor maldice la casa del malvado
y bendice el hogar de los justos;
se burla de los burlones
y concede su favor a los humildes.
Los sabios heredan honores,
los necios cargan con la deshonra.
EXPERIENCIA Y TRADICIÓN
Escuchen, hijos, las advertencias paternas,
atiendan para adquirir inteligencia;
puesto que les doy buena enseñanza,
no abandonen mis instrucciones.
También yo fui hijo de mi padre,
amado con ternura por mi madre.
Él me instruía diciéndome:
“Guarda mis palabras en tu mente,
cumple mis mandatos y vivirás.
Adquiere sabiduría e inteligencia,
no te olvides ni te apartes de mis palabras.
No la abandones y ella cuidará de ti,
ámala y ella te protegerá.
Antes que nada adquiere sabiduría,
con toda tu fortuna adquiere inteligencia*.
Apréciala y ella te engrandecerá;
abrázala y ella te dará prestigio;
adornará tu cabeza con una diadema preciosa,
te obsequiará con una corona de gloria”.
LOS DOS CAMINOS
Escucha, hijo mío, acoge mis palabras
y vivirás muchos años.
Te he enseñado el camino de la sabiduría,
te he orientado por sendas de honradez.
Cuando camines, no se trabarán tus pasos;
cuando corras, no tropezarás.
Agárrate a la instrucción y no la sueltes;
consérvala, pues te va la vida en ello.
No te adentres en senda de malvados,
ni pises en camino de perversos;
evítalo, no lo transites;
apártate y sigue adelante.
Sólo cuando hacen daño,
duermen tranquilos los malvados;
sólo haciendo caer a alguien,
logran conciliar el sueño;
comen el pan del delito
y beben el vino de la violencia.
La senda de los justos es como amanecer
que va clareando hasta pleno día;
el camino de los malvados es noche oscura,
van a tropezar y no saben dónde.
SABIDURÍA Y RECTITUD
Presta, hijo mío, oído a mi discurso,
pon atención a mis palabras.
No las pierdas de vista,
consérvalas en tu corazón,
pues son vida para quien las descubre
y salud para todo su cuerpo.
Vigila atentamente tu interior,
pues de él brotan fuentes de vida.
Aparta de tu boca el engaño
y aleja la falsedad de tus labios.
Que tus ojos miren de frente,
que sea franca tu mirada.
Observa el sendero que pisas
y todos tus caminos serán firmes.
No te desvíes a ningún lado
y aleja tus pasos del mal.
Notas al pie
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