Mateo 5:1–16
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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SERMÓN DEL MONTE (5‒7)
LA AUTÉNTICA FELICIDAD
Cuando Jesús vio todo aquel gentío, subió al monte y se sentó. Se le acercaron sus discípulos, y él se puso a enseñarles, diciendo:
— Felices los de espíritu sencillo, porque suyo es el reino de los cielos.
Felices los que están tristes, porque Dios mismo los consolará.
Felices los humildes, porque Dios les dará en herencia la tierra*.
Felices los que desean de todo corazón que se cumpla la voluntad de Dios, porque Dios atenderá su deseo.
Felices los misericordiosos, porque Dios tendrá misericordia de ellos.
Felices los que tienen limpia la conciencia, porque ellos verán a Dios.
Felices los que trabajan en favor de la paz, porque Dios los llamará hijos suyos.
Felices los que sufren persecución por cumplir la voluntad de Dios, porque suyo es el reino de los cielos.
Felices ustedes cuando los insulten y los persigan, y cuando digan falsamente de ustedes toda clase de infamias por ser mis discípulos.
¡Alégrense y estén contentos, porque en el cielo tienen una gran recompensa! ¡Así también fueron perseguidos los profetas que vivieron antes que ustedes!
SAL Y LUZ DEL MUNDO
Ustedes son la sal de este mundo. Pero si la sal pierde su sabor, ¿cómo seguirá salando? Ya no sirve más que para arrojarla fuera y que la gente la pisotee.
Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad situada en lo alto de una montaña no puede ocultarse. Tampoco se enciende una lámpara de aceite y se tapa con una vasija. Al contrario, se pone en el candelero, de manera que alumbre a todos los que están en la casa. Pues así debe alumbrar la luz de ustedes delante de los demás, para que viendo el bien que hacen alaben a su Padre celestial.
Footnotes
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