Levítico 9–11
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INAUGURACIÓN DEL SERVICIO SACERDOTAL
Al octavo día Moisés llamó a Aarón, a sus hijos y a los ancianos de Israel; y dijo a Aarón:
— Toma un novillo para ofrenda de purificación y un carnero para holocausto, ambos sin defecto alguno, y ofrécelos ante el Señor. Y di a los israelitas: “Tomen un macho cabrío para la ofrenda de purificación, y tomen también un novillo y un cordero de un año, ambos sin defecto alguno, para holocausto; tomen luego un toro y un carnero para sacrificio de comunión e inmólenlos en presencia del Señor, junto con una ofrenda de cereal amasada con aceite; porque el Señor se manifestará hoy a ustedes”.
Llevaron lo que había ordenado Moisés ante la Tienda del encuentro, se acercó toda la comunidad y se colocó en presencia del Señor. Entonces Moisés les dijo:
— Hagan esto que ha ordenado el Señor para que la gloria del Señor se les manifieste.
Y dijo Moisés a Aarón:
— Acércate al altar y presenta tu ofrenda de purificación y tu holocausto. Haz de esta manera la expiación por ti y por el pueblo; presenta también la ofrenda del pueblo y haz la expiación por ellos, como ha ordenado el Señor.
Entonces se acercó Aarón al altar y degolló el novillo de su ofrenda de purificación. Sus hijos sacerdotes le trajeron la sangre en la que mojó su dedo untando con ella los salientes del altar y derramando el resto de la sangre al pie del altar. Quemó luego sobre el altar la grasa, los riñones y el lóbulo del hígado de la ofrenda de purificación, como el Señor había ordenado a Moisés; la carne y la piel las quemó fuera del campamento.
Después Aarón degolló la víctima del holocausto; sus hijos sacerdotes le trajeron la sangre y roció con ella el altar por todos sus lados. Le trajeron también, ya descuartizada, la víctima del holocausto, cabeza incluida, y lo quemó todo sobre el altar. Luego lavó las vísceras y las patas, y las quemó en el altar, sobre el holocausto.
Presentó también Aarón la ofrenda del pueblo. Tomó el macho cabrío destinado a la ofrenda de purificación por el pueblo y lo degolló, ofreciéndolo por el pecado, igual que había hecho con el novillo. Ofreció el holocausto según lo ordenado. Asimismo presentó Aarón la ofrenda de cereal, de la que tomó un puñado quemándolo sobre el altar, además del holocausto de la mañana. Degolló también el toro y el carnero como sacrificio de comunión por el pueblo; sus hijos sacerdotes le trajeron la sangre con la que roció el altar por todos sus lados.
En cuanto a la grasa del toro y del carnero, la cola, la grasa que envuelve las vísceras, los riñones y el lóbulo del hígado, lo pusieron sobre el pecho de las víctimas, y Aarón lo quemó sobre el altar. Con los pechos y con el muslo derecho hizo Aarón el rito de la elevación en presencia del Señor, como Moisés había ordenado.
BENDICIÓN Y TEOFANÍA
Luego Aarón, alzando sus manos hacia el pueblo, lo bendijo; y después de hacer la ofrenda de purificación, el holocausto y el sacrificio de comunión, descendió del altar.
Moisés y Aarón entraron en la Tienda del encuentro; cuando salieron, bendijeron al pueblo y la gloria del Señor se manifestó a todo el pueblo. Salió fuego de la presencia del Señor y consumió el holocausto y la grasa que estaba sobre el altar. Al verlo, todo el pueblo prorrumpió en gritos de júbilo y se postraron rostro en tierra.
NORMAS ADICIONALES (10:1–20)
NADAB Y ABIHÚ
Nadab y Abihú, hijos de Aarón, tomaron sus incensarios, pusieron en ellos incienso sobre brasas encendidas y ofrecieron ante el Señor un fuego indebido que el Señor nunca les había ordenado. Entonces salió de la presencia del Señor un fuego que los consumió, y murieron ante el Señor. Moisés dijo a Aarón:
— Esto es lo que había decretado el Señor, cuando dijo: “Mostraré mi santidad a los que se acercan a mí, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado”.
Aarón, por su parte, permaneció callado.
Luego Moisés llamó a Misael y a Elzafán, hijos de Uziel, tío de Aarón, y les dijo:
— Vengan, retiren a sus hermanos de delante del santuario y llévenlos fuera del campamento.
Ellos vinieron y, vestidos aún con sus túnicas, los sacaron fuera del campamento tal como les había ordenado Moisés. Entonces Moisés dijo a Aarón y a sus hijos Eleazar e Itamar:
— No se suelten el pelo ni rasguen sus ropas en señal de duelo, para que no mueran ni se desate la ira del Señor sobre toda la comunidad. Serán todos los demás israelitas, los hermanos de ustedes, los que podrán lamentarse por el incendio que el Señor envió. No se aparten de la entrada de la Tienda del encuentro, no sea que mueran, pues llevan con ustedes la unción del Señor.
Y ellos hicieron lo que Moisés les mandó.
CONDUCTA DE LOS SACERDOTES
El Señor dijo a Aarón:
— Ni tú ni tus hijos deberán beber vino ni cualquier otro licor cuando entren en la Tienda del encuentro, pues de lo contrario morirán. Es esta una norma perpetua para sus descendientes a fin de poder discernir entre lo sagrado y lo profano, entre lo puro y lo impuro, y para enseñar a los israelitas todos los preceptos que el Señor les ha transmitido por medio de Moisés.
LA PORCIÓN DE LOS SACERDOTES
Y Moisés les dijo a Aarón y a los hijos que le quedaban, Eleazar e Itamar:
— Tomen lo que aún resta de lo ofrecido al Señor en la ofrenda de cereal y cómanlo sin levadura junto al altar, porque es algo muy sagrado. Lo comerán en lugar sagrado, porque es la porción que les corresponde a ti y a tus hijos de las ofrendas al Señor; así se me ha ordenado. También comerán en lugar puro, tú junto con tus hijos e hijas, el pecho ofrecido con el rito de la elevación y el muslo ofrecido como tributo; es la porción de los sacrificios de comunión que hacen los israelitas y que les corresponde a ti y a tus hijos. Junto con la ofrenda de la grasa traerán el muslo reservado como tributo y el pecho sometido al rito de elevación ante el Señor; es lo que por derecho perpetuo les corresponde a ti y a tus hijos, como el Señor lo ha ordenado.
Luego Moisés preguntó por el macho cabrío de la ofrenda de purificación, y resultó que ya había sido quemado. Se enojó entonces con Eleazar e Itamar, los hijos que le quedaban a Aarón, y les dijo:
— ¿Por qué no comieron la ofrenda de purificación en lugar sagrado? Es algo muy sagrado que el Señor les ha dado para borrar los pecados de la comunidad, haciendo expiación por ella en presencia del Señor. Como la sangre no fue llevada al interior del santuario, ustedes debieron haber comido la ofrenda en el lugar sagrado, como yo les mandé.
Entonces Aarón replicó a Moisés:
— Escucha, hoy mis hijos han ofrecido su ofrenda de purificación y su holocausto ante el Señor; ¡y mira lo que me ha sucedido! Si yo hubiera comido del sacrificio de ofrenda de purificación, ¿hubiera esto agradado al Señor?
Al oír esto, Moisés se dio por satisfecho.
III.— NORMAS SOBRE LA PUREZA E IMPUREZA RITUAL (11–16)
ANIMALES PUROS E IMPUROS (11:1–47)
SOBRE LOS ANIMALES TERRESTRES
El Señor habló en estos términos a Moisés y a Aarón:
— Díganles a los israelitas: De entre todos los animales terrestres, podrán comer de los siguientes: todos los animales rumiantes que tengan la pezuña partida; por tanto, aunque sean rumiantes o tengan la pezuña partida, no comerán: el camello al que considerarán impuro porque es rumiante, pero no tiene pezuña partida; el conejo al que considerarán impuro porque es rumiante, pero no tiene la pezuña partida; la liebre a la que considerarán impura porque es rumiante, pero no tiene la pezuña partida; el cerdo al que considerarán impuro porque tiene la pezuña partida, pero no es rumiante. No comerán de la carne de estos animales, ni tocarán sus cadáveres; los considerarán impuros.
SOBRE LOS PECES
De todos los animales acuáticos, de mar o de río, podrán comer todos los que tienen escamas y aletas. Pero los que no tienen ni aletas ni escamas, reptiles y otros animales acuáticos, los considerarán impuros. No comerán la carne de estos animales, ni tocarán sus cadáveres; los considerarán impuros. A todo animal acuático que no tenga escamas y aletas, lo considerarán impuro.
SOBRE LAS AVES
De las aves, considerarán impuras y no se deberán comer por cuanto son algo detestable: el águila, el quebrantahuesos, el águila marina; el milano y toda clase de buitres; todo tipo de cuervos; el avestruz, la lechuza, la gaviota y el gavilán en todas sus especies; el búho, el avetoro, el cisne, la lechuza nocturna, el pelícano, el buitre, la cigüeña, toda clase de garzas, la abubilla y el murciélago.
SOBRE LOS INSECTOS
También considerarán impuro a todo insecto alado que camine sobre cuatro patas. Pero podrán comer de todo insecto alado que, además de caminar sobre cuatro patas, tenga zancas para saltar con ellas sobre el suelo; podrán, pues, comer toda clase de langostas, cortapicos, grillos y saltamontes. Pero considerarán impuro cualquier otro insecto alado que tenga cuatro patas.
EL CONTACTO CON ANIMALES IMPUROS
El contacto con los siguientes animales los contaminará, de forma que quien toque sus cadáveres quedará impuro hasta la noche; en cuanto al que transporte una parte cualquiera de sus cadáveres deberá lavar sus ropas y quedará impuro hasta la noche. Todo animal que tenga pezuña, pero no partida, o que no rumie, lo considerarán impuro y cualquiera que entre en contacto con él quedará impuro. Y de los animales cuadrúpedos, considerarán impuro a todo el que camine sobre sus garras; todo el que toque sus cadáveres quedará impuro hasta la noche. Quien transporte sus cadáveres deberá lavar sus ropas y quedará impuro hasta la noche. A todos estos animales los considerarán impuros.
De los animales que se arrastran sobre la tierra considerarán impuros a los siguientes: la comadreja, el ratón y cualquier tipo de lagarto; el erizo, el cocodrilo, el topo, la salamandra y el camaleón; estos son los animales que considerarán impuros de entre los que se arrastran; cualquiera que toque sus cadáveres quedará impuro hasta la noche. Y cualquier objeto que caiga sobre sus cadáveres, sea de madera, de paño, de piel, o de saco, quedará impuro. Cualquiera de estas cosas será metida en agua y quedará impura…
Este pasaje se ha acortado. Seguir leyendo Levítico 9–11 en Logos
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