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Jeremías 15:5–11

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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¿Quién te va a compadecer, Jerusalén?

¿Quién plañirá por ti?

¿Quién dará un rodeo

para interesarse por tu bienestar?

Fuiste tú quien me rechazaste

—oráculo del Señor—,

tú quien me diste la espalda;

por eso alargué mi mano para aniquilarte,

cansado ya de compadecerte.

Los aventé con el bieldo

por las ciudades del país;

dejé a mi pueblo sin hijos,

lo destruí por completo,

pero no cambiaron de conducta.

Aumenté el número de sus viudas

más que las arenas del mar;

contra las madres con hijos jóvenes

traje devastadores en pleno mediodía;

precipité sobre ellas de repente

pánico y turbación.

La que ha parido siete hijos

desfallece exhalando suspiros;

se pone para ella el sol en pleno día,

está desconcertada y confusa.

El resto lo entregaré a la espada

como presa para sus enemigos

—oráculo del Señor—.

SEGUNDA CONFESIÓN DE JEREMÍAS

¡Ay de mí, madre mía,

pues me has engendrado

para pleitear y discutir por todo el país!

Ni he prestado ni me han prestado,

y en cambio todos me maldicen.

Dijo el Señor:

¿No te he fortalecido para bien?

¿No he intervenido en tu favor

cuando el enemigo te causaba

desgracias y peligros?

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