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Isaías 1:3–11

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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El buey conoce a su dueño,

el asno, el pesebre del amo;

pero Israel no conoce,

mi pueblo no entiende.

¡Ay del país pecador,

del pueblo abrumado por la culpa:

raza de canallas, prole degenerada!

Han abandonado al Señor,

despreciaron al Santo de Israel,

le han dado la espalda.

¿Dónde seguir golpeándolos,

rebeldes recalcitrantes?

La cabeza es pura llaga,

todo enfermo el corazón;

de los pies a la cabeza

nada sano queda en él:

contusiones, cicatrices,

heridas sin restañar,

sin limpiar y sin vendar,

sin suavizar con aceite.

Su tierra devastada,

sus pueblos calcinados;

ven cómo de sus campos

se aprovechan extranjeros.

Desolación y desastre como en Sodoma.

La capital Sión ha quedado

como choza en una viña,

cual cabaña en melonar,

como una ciudad sitiada.

Si el Señor del universo

no nos hubiera dejado un resto,

seríamos como Sodoma,

parecidos a Gomorra.

NUEVA ACUSACIÓN: FALSO CULTO

Escuchen la palabra del Señor,

gobernantes de Sodoma;

oigan la enseñanza de nuestro Dios,

pobladores de Gomorra.

¿Qué utilidad me reportan

sus abundantes sacrificios?

— dice el Señor—.

Estoy harto de holocaustos de carneros,

de la enjundia de cebones;

no me agrada la sangre de novillos,

de corderos y machos cabríos.

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