Hechos de los Apóstoles 2:15–24
La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions
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Estos no están borrachos como ustedes suponen pues sólo son las nueve de la mañana. Lo que sucede es que se está cumpliendo lo anunciado por el profeta Joel:
En los últimos días, dice Dios,
concederé mi Espíritu a todo mortal:
los hijos y las hijas de ustedes
hablarán inspirados por mí;
sus jóvenes tendrán revelaciones
y sus ancianos
soñarán cosas extraordinarias.
A los que me sirven,
tanto hombres como mujeres,
otorgaré en aquellos días mi Espíritu,
y hablarán inspirados por mí.
Haré prodigios en el cielo
y milagros en la tierra:
sangre, fuego y vapor humeante.
Antes que llegue el día del Señor,
grande y glorioso,
el sol se convertirá en tinieblas
y la luna en sangre.
Y todo el que invoque al Señor,
obtendrá la salvación.
Escuchen esto, israelitas: Jesús de Nazaret fue el hombre a quien Dios avaló ante ustedes con los milagros, prodigios y señales que, como bien saben, Dios realizó entre ustedes a través de Jesús. Dios lo entregó conforme a un plan proyectado y conocido de antemano, y ustedes, valiéndose de no creyentes, lo clavaron en una cruz y lo mataron. Pero Dios lo ha resucitado, librándolo de las garras de la muerte. Y es que no era posible que la muerte dominase a aquel
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