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Deuteronomio 32:15–25

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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Pero engordó Jesurún y se sacudió la carga.

¡Sí, engordaste, te pusiste rollizo

te hiciste corpulento!

Abandonó al Dios que lo creó,

y despreció a su Roca salvadora.

Provocaron sus celos con dioses extraños,

lo enojaron con abominaciones.

Ofrecieron sacrificios

a demonios que no son Dios;

a dioses que no habían conocido,

a dioses nuevos, recién llegados,

a quienes sus antepasados no adoraron.

Despreciaste a la Roca que te engendró;

olvidaste al Dios que te dio la vida.

Y el Señor se llenó de ira,

al ver cómo sus hijos e hijas le ofendían.

Entonces dijo: Voy a ocultarles mi rostro,

¡y a ver en qué terminan!

Sin duda son una generación perversa,

hijos desleales.

Provocaron mis celos

adorando a quien no es Dios,

me han enojado con sus ídolos vanos;

ahora yo provocaré sus celos

con un pueblo que no es pueblo;

los irritaré con una nación insensata.

Se ha encendido el fuego de mi ira,

que quema hasta lo profundo del abismo;

devorará la tierra y sus cosechas,

y consumirá la raíz de las montañas.

Amontonaré desastres sobre ellos

y serán blanco de todas mis flechas.

Quedarán extenuados por el hambre y la fiebre,

consumidos por epidemias malignas;

enviaré contra ellos colmillos de fieras

y serpientes venenosas que muerden el polvo.

En la calle caerán sus hijos a filo de espada,

y en sus casas reinará el espanto;

perecerán el muchacho y la muchacha,

el anciano y el niño de pecho.

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