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Éxodo 38–40

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOther versions

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EL ALTAR DE LOS HOLOCAUSTOS

Con madera de acacia, hizo el altar de los holocaustos. Su forma era cuadrada y medía dos metros y medio por cada lado y metro y medio de alto. En sus esquinas, formando una sola pieza con él, colocó cuatro salientes en forma de cuernos que recubrió de bronce. Y de este metal hizo también todos los utensilios del altar: recipientes para la ceniza, badiles, acetres, garfios y braseros. También fabricó para el altar un enrejado de bronce en forma de red y lo puso debajo del friso inferior, de manera que la red bajaba hasta la mitad del altar. Puso cuatro argollas en los cuatro extremos del enrejado de bronce para hacer pasar por ellas los varales. Luego hizo los varales de madera de acacia, los revistió de bronce y pasó los varales por las argollas que estaban a ambos lados del altar, para poder transportarlo. El altar era hueco y estaba hecho de tablas.

LA PILA DE BRONCE

Con el metal de los espejos de las mujeres que prestaban servicio a la entrada de la Tienda del encuentro, hizo la pila de bronce y su base.

EL ATRIO DEL SANTUARIO

Hizo también el atrio. Por el lado meridional, el atrio tenía una cortina de lino trenzado que medía cincuenta metros de longitud. Las veinte columnas con sus correspondientes basas eran de bronce; los ganchos de las columnas y sus molduras eran de plata. Por el lado norte, la cortina tenía una longitud de cincuenta metros, y estaba sostenida por veinte columnas apoyadas en sus respectivas basas de bronce; los ganchos de las columnas con sus molduras eran de plata. Por el lado occidental había otra cortina que medía veinticinco metros de longitud y estaba sostenida por diez columnas apoyadas en sus respectivas diez basas; los ganchos de las columnas con sus molduras eran asimismo de plata. Por el lado oriental también había una cortina de veinticinco metros. La cortina colocada a un lado de la entrada medía siete metros y medio de largo, y también contaba con tres columnas con sus tres respectivas basas; La cortina del otro lado medía lo mismo y tenía igualmente tres columnas con sus tres respectivas basas. Todas las cortinas del atrio eran de lino fino trenzado. Las basas para las columnas eran de bronce; sus ganchos y sus molduras eran de plata. Los capiteles también estaban revestidos de plata, y todas las columnas del atrio llevaban molduras de plata.

La cortina de la entrada del atrio era de lino trenzado y púrpura violeta, escarlata y carmesí, y estaba recamada artísticamente. Medía diez metros de largo, y su altura —lo mismo que la cortina del atrio— era de dos metros y medio. Sus cuatro columnas y sus respectivas basas eran de bronce, y sus ganchos y molduras eran de plata, así como también el revestimiento de los capiteles y sus molduras. Todos los tableros de la Morada y del atrio que la rodeaba eran de bronce.

Estos son los gastos de construcción de la Morada del testimonio. Los levitas hicieron el recuento de gastos por orden de Moisés y bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.

Besalel, hijo de Urí, de la tribu de Judá, hizo todo lo que el Señor había ordenado a Moisés, contando con la ayuda de Oholiab, hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan, que era artífice, dibujante y recamador en púrpura violeta, escarlata y carmesí, y en lino fino.

La cantidad total de oro ofrendado y empleado en la construcción del santuario llegó casi a una tonelada, según la tasación oficial del santuario.

La plata recogida entre los miembros de la comunidad registrados en el censo, llegó a tres mil seiscientos veinte kilos, según la tasación oficial del santuario, o sea, que cada uno de los registrados en el censo, de veinte años para arriba, seiscientas tres mil quinientas cincuenta personas en total, ofrendó cinco gramos de plata, según la tasación oficial del santuario. Con tres mil cuatrocientos kilos de plata se fundieron las basas para el santuario y las basas que sostenían las cortinas, a razón de treinta y cuatro kilos por basa; y con los doscientos veinte kilos de plata restantes se hicieron los ganchos y las molduras de las columnas y se revistieron los capiteles.

El bronce dado como ofrenda pesó unos dos mil seiscientos kilos, y con él se hicieron las basas para la entrada de la Tienda del encuentro, el altar de bronce con su enrejado y todos los utensilios del altar, además de las basas de alrededor del atrio y las de la puerta del atrio y todos los tableros de la Morada y los de alrededor del atrio.

ORNAMENTOS SACERDOTALES

Las vestiduras de ceremonia para oficiar en el santuario y las vestiduras sagradas de Aarón, se hicieron de púrpura violeta, escarlata y carmesí, como el Señor había ordenado a Moisés.

El efod lo hicieron de oro, púrpura violeta, escarlata y carmesí, y de lino fino trenzado. Forjaron a martillo unas placas de oro, las cortaron en hebras para entretejerlas hábilmente con la púrpura violeta, escarlata y carmesí, y con el lino fino trenzado. Le pusieron dos tirantes de manera que el efod quedara unido por sus dos extremos. El fajín para ajustar el efod formaba una sola pieza con él y estaba confeccionado de la misma forma: era de oro, púrpura violeta, escarlata y carmesí, y de lino fino trenzado.

Sobre las piedras de ónice engastadas en oro, grabaron los nombres de las tribus israelitas como se graban los sellos. Y pusieron las piedras sobre los tirantes del efod para recordar a los israelitas, tal como el Señor se lo había ordenado a Moisés.

EL PECTORAL

El pectoral del dictamen lo hicieron también manos expertas y se confeccionó con los mismos materiales que el efod: oro, púrpura violeta, escarlata y carmesí, y lino fino trenzado. Era cuadrado, de paño doble y medía veintidós centímetros por cada lado. Le engastaron una guarnición de piedras dispuestas en cuatro hileras: en la primera fila colocaron un rubí, un topacio y una esmeralda; en la segunda, una turquesa, un zafiro y un diamante; en la tercera, un jacinto, una ágata y una amatista; y en la cuarta, un crisólito, un ónice y un jaspe. Todas ellas iban engastadas en oro y hacían un total de doce piedras, como el número de las tribus israelitas. En cada piedra grabaron, a la manera en que se hace en un sello, el nombre de una de las doce tribus. También hicieron para el pectoral unas cadenas de oro puro, trenzadas como cordones, dos engastes de oro y dos argollas de oro que sujetaron en sus dos extremos. Pasaron los dos extremos de los dos cordones de oro por las dos argollas superiores del pectoral, y los otros dos extremos de los cordones los engancharon en los dos engarces que fijaron en la parte delantera de los tirantes del efod. Hicieron, asimismo, dos argollas de oro y las sujetaron en los dos extremos inferiores del pectoral, sobre el borde inferior, el que queda junto al efod. Además hicieron otras dos argollas de oro, que fijaron en la parte inferior y delantera de los dos tirantes del efod, junto a la costura y encima del fajín del efod. Así sujetaron el pectoral, haciendo pasar entre sus argollas y las argollas del efod un cordón de púrpura violeta, de manera que el pectoral quedaba fijo sobre el fajín y no podía desprenderse del efod.

EL MANTO

Tejieron el manto del efod todo de púrpura violeta. En el centro tenía una abertura como el cuello de un coselete; alrededor de la abertura la tela tenía un dobladillo para que no se rasgase. Adornaron el borde inferior del manto con granadas de púrpura violeta, escarlata y carmesí y lino fino trenzado. Hicieron además unos cascabeles de oro puro y los colocaron en el borde inferior del manto, alternando con las granadas: un cascabel de oro y una granada; otro cascabel de oro y otra granada; así todo el borde inferior del manto. El manto se usaba para oficiar, como el Señor se lo había ordenado a Moisés.

LAS VESTIDURAS SACERDOTALES

Después hicieron las túnicas de lino fino para Aarón y sus hijos; hicieron el turbante de lino fino, la tiara con adornos de lino fino y los calzones, también de lino fino; igualmente hicieron la faja de lino fino trenzado, recamada artísticamente, de púrpura violeta, escarlata y carmesí, conforme al mandato del Señor a Moisés.

Por último, hicieron una placa de oro puro con las palabras: “Consagrado al Señor”, grabadas como se graban los sellos. Luego le pusieron un cordón de púrpura violeta para colocar la placa sobre la parte delantera del turbante, conforme al mandato del Señor a Moisés.

CONCLUSIÓN DE LA CONSTRUCCIÓN DE LA MORADA

Así llegó a su fin la construcción de la Morada, la Tienda del encuentro. Los israelitas lo hicieron todo conforme al mandato del Señor a Moisés.

Entonces presentaron a Moisés la Morada, su Tienda y lo que la recubre, sus ganchos, sus tablones, sus varales, sus columnas y sus basas; la cubierta de pieles de carnero curtidas, la sobrecubierta de pieles de marsopa y el velo de separación; el Arca del testimonio, sus varales y su cubierta; la mesa con todos sus utensilios y los panes de la ofrenda; el candelabro de oro puro con sus accesorios, las lámparas que deben colocarse en él y el aceite para el alumbrado; el altar de oro, el aceite de la unción, el incienso aromático y la cortina para la entrada de la Tienda; el altar de bronce con su enrejado igualmente de bronce, sus varales y todos sus utensilios; la pila con su base; las cortinas del atrio con sus columnas y bases, la cortina que hace las veces de puerta del atrio, sus cuerdas y sus tableros, y todos los utensilios para el servicio de la Morada, la Tienda del encuentro; las vestiduras de ceremonia para oficiar en el santuario: las vestiduras sagradas del sacerdote Aarón y las vestiduras que usarían sus hijos cuando oficiaran como sacerdotes. Los israelitas lo hicieron todo conforme al mandato del Señor a Moisés.

Cuando Moisés revisó todo el trabajo y comprobó que lo habían hecho conforme a lo que había mandado el Señor, los bendijo.

CONSAGRACIÓN DE LA MORADA

El Señor dijo a Moisés:

— El día primero del primer mes, armarás la Morada, la Tienda del encuentro. En su interior colocarás el Arca del testimonio y la ocultarás con el velo. …

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