Salmo 22–32
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SALMO 22
Un grito de angustia y un canto de alabanza
Al músico principal; sobre Ajelet-sahar. Salmo de David.
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?a
¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mi clamor?
2Dios mío, clamo de día, y no respondes;
Y de noche, y no hay para mí reposo.
3Pero tú eres santo,
Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.
4En ti esperaron nuestros padres;
Esperaron, y tú los libraste.
5Clamaron a ti, y fueron librados;
Confiaron en ti, y no fueron avergonzados.
6Mas yo soy gusano, y no hombre;
Oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo.
7Todos los que me ven me escarnecen;
Estiran la boca, menean la cabeza,b diciendo:
8Se encomendó a Jehová; líbrele él;
Sálvele, puesto que en él se complacía.c
9Pero tú eres el que me sacó del vientre;
El que me hizo estar confiado desde que estaba a los pechos de mi madre.
10Sobre ti fui echado desde antes de nacer;
Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.
11No te alejes de mí, porque la angustia está cerca;
Porque no hay quien ayude.
12Me han rodeado muchos toros;
Fuertes toros de Basán me han cercado.
13Abrieron sobre mí su boca
Como león rapaz y rugiente.
14He sido derramado como aguas,
Y todos mis huesos se descoyuntaron;
Mi corazón fue como cera,
Derritiéndose en medio de mis entrañas.
15Como un tiesto se secó mi vigor,
Y mi lengua se pegó a mi paladar,
Y me has puesto en el polvo de la muerte.
16Porque perros me han rodeado;
Me ha cercado cuadrilla de malignos;
Horadaron mis manos y mis pies.
17Contar puedo todos mis huesos;
Entre tanto, ellos me miran y me observan.
18Repartieron entre sí mis vestidos,
Y sobre mi ropa echaron suertes.d
19Mas tú, Jehová, no te alejes;
Fortaleza mía, apresúrate a socorrerme.
20Libra de la espada mi alma,
Del poder del perro mi vida.
21Sálvame de la boca del león,
Y líbrame de los cuernos de los búfalos.
22Anunciaré tu nombre a mis hermanos;
En medio de la congregación te alabaré.e
23Los que teméis a Jehová, alabadle;
Glorificadle, descendencia toda de Jacob,
Y temedle vosotros, descendencia toda de Israel.
24Porque no menospreció ni abominó la aflicción del afligido,
Ni de él escondió su rostro;
Sino que cuando clamó a él, le oyó.
25De ti será mi alabanza en la gran congregación;
Mis votos pagaré delante de los que le temen.
26Comerán los humildes, y serán saciados;
Alabarán a Jehová los que le buscan;
Vivirá vuestro corazón para siempre.
27Se acordarán, y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra,
Y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti.
28Porque de Jehová es el reino,
Y él regirá las naciones.
29Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra;
Se postrarán delante de él todos los que descienden al polvo,
Aun el que no puede conservar la vida a su propia alma.
30La posteridad le servirá;
Esto será contado de Jehová hasta la postrera generación.
31Vendrán, y anunciarán su justicia;
A pueblo no nacido aún, anunciarán que él hizo esto.
SALMO 23
Jehová es mi pastor
Salmo de David.
Jehová es mi pastor; nada me faltará.
2En lugares de delicados pastos me hará descansar;
Junto a aguas de reposo me pastoreará.a
3Confortará mi alma;
Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.
4Aunque ande en valle de sombra de muerte,
No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;
Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.
5Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores;
Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.
6Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida,
Y en la casa de Jehová moraré por largos días.
SALMO 24
El rey de gloria
Salmo de David.
De Jehová es la tierra y su plenitud;a
El mundo, y los que en él habitan.
2Porque él la fundó sobre los mares,
Y la afirmó sobre los ríos.
3¿Quién subirá al monte de Jehová?
¿Y quién estará en su lugar santo?
4El limpio de manos y puro de corazón;b
El que no ha elevado su alma a cosas vanas,
Ni jurado con engaño.
5El recibirá bendición de Jehová,
Y justicia del Dios de salvación.
6Tal es la generación de los que le buscan,
De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob.
Selah
Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,
Y alzaos vosotras, puertas eternas,
Y entrará el Rey de gloria.
8¿Quién es este Rey de gloria?
Jehová el fuerte y valiente,
Jehová el poderoso en batalla.
9Alzad, oh puertas, vuestras cabezas,
Y alzaos vosotras, puertas eternas,
Y entrará el Rey de gloria.
10¿Quién es este Rey de gloria?
Jehová de los ejércitos,
El es el Rey de la gloria.
Selah
SALMO 25
David implora dirección, perdón y protección
Salmo de David.
A ti, oh Jehová, levantaré mi alma.
2Dios mío, en ti confío;
No sea yo avergonzado,
No se alegren de mí mis enemigos.
3Ciertamente ninguno de cuantos esperan en ti será confundido;
Serán avergonzados los que se rebelan sin causa.
4Muéstrame, oh Jehová, tus caminos;
Enséñame tus sendas.
5Encamíname en tu verdad, y enséñame,
Porque tú eres el Dios de mi salvación;
En ti he esperado todo el día.
6Acuérdate, oh Jehová, de tus piedades y de tus misericordias,
Que son perpetuas.
7De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes;
Conforme a tu misericordia acuérdate de mí,
Por tu bondad, oh Jehová.
8Bueno y recto es Jehová;
Por tanto, él enseñará a los pecadores el camino.
9Encaminará a los humildes por el juicio,
Y enseñará a los mansos su carrera.
10Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad,
Para los que guardan su pacto y sus testimonios.
11Por amor de tu nombre, oh Jehová,
Perdonarás también mi pecado, que es grande.
12¿Quién es el hombre que teme a Jehová?
El le enseñará el camino que ha de escoger.
13Gozará él de bienestar,
Y su descendencia heredará la tierra.
14La comunión íntima de Jehová es con los que le temen,
Y a ellos hará conocer su pacto.
15Mis ojos están siempre hacia Jehová,
Porque él sacará mis pies de la red.
16Mírame, y ten misericordia de mí,
Porque estoy solo y afligido.
17Las angustias de mi corazón se han aumentado;
Sácame de mis congojas.
18Mira mi aflicción y mi trabajo,
Y perdona todos mis pecados.
19Mira mis enemigos, cómo se han multiplicado,
Y con odio violento me aborrecen.
20Guarda mi alma, y líbrame;
No sea yo avergonzado, porque en ti confié.
21Integridad y rectitud me guarden,
Porque en ti he esperado.
22Redime, oh Dios, a Israel
De todas sus angustias.
SALMO 26
Declaración de integridad
Salmo de David.
Júzgame, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado;
He confiado asimismo en Jehová sin titubear.
2Escudríñame, oh Jehová, y pruébame;
Examina mis íntimos pensamientos y mi corazón.
3Porque tu misericordia está delante de mis ojos,
Y ando en tu verdad.
4No me he sentado con hombres hipócritas,
Ni entré con los que andan simuladamente.
5Aborrecí la reunión de los malignos,
Y con los impíos nunca me senté.
6Lavaré en inocencia mis manos,
Y así andaré alrededor de tu altar, oh Jehová,
7Para exclamar con voz de acción de gracias,
Y para contar todas tus maravillas.
8Jehová, la habitación de tu casa he amado,
Y el lugar de la morada de tu gloria.
9No arrebates con los pecadores mi alma,
Ni mi vida con hombres sanguinarios,
10En cuyas manos está el mal,
Y su diestra está llena de sobornos.
11Mas yo andaré en mi integridad;
Redímeme, y ten misericordia de mí.
12Mi pie ha estado en rectitud;
En las congregaciones bendeciré a Jehová.
SALMO 27
Jehová es mi luz y mi salvación
Salmo de David.
Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré?
Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?
2Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos,
Para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.
3Aunque un ejército acampe contra mí,
No temerá mi corazón;
Aunque contra mí se levante guerra,
Yo estaré confiado.
4Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré;
Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida,
Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.
5Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal;
Me ocultará en lo reservado de su morada;
Sobre una roca me pondrá en alto.
6Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean,
Y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo;
Cantaré y entonaré alabanzas a Jehová.
7Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo;
Ten misericordia de mí, y respóndeme.
8Mi corazón ha dicho de ti: Buscad mi rostro.
Tu rostro buscaré, oh Jehová;
9No escondas tu rostro de mí.
No apartes con ira a tu siervo;
Mi ayuda has sido.
No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación.
10Aunque mi padre y mi madre me dejaran,
Con todo, Jehová me recogerá.
11Enséñame, oh Jehová, tu camino,
Y guíame por senda de rectitud
A causa de mis enemigos.
12No me entregues a la voluntad de mis enemigos;
Porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad.
13Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová
En la tierra de los vivientes.
14Aguarda a Jehová;
Esfuérzate, y aliéntese tu corazón;
Sí, espera a Jehová.
SALMO 28
Plegaria pidiendo ayuda, y alabanza por la respuesta
Salmo de David.
A ti clamaré, oh Jehová.
Roca mía, no te desentiendas de mí,
Para que no sea yo, dejándome tú,
Semejante a los que descienden al sepulcro.
2Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti,
Cuando alzo mis manos hacia tu santo templo.
3No me arrebates juntamente con los malos,
Y con los que hacen iniquidad,
Los cuales hablan paz con sus prójimos,
Pero la maldad está en su corazón.
4Dales conforme a su obra,a y conforme a la perversidad de sus hechos;
Dales su merecido conforme a la obra de sus manos.
5Por cuanto no atendieron a los hechos de Jehová,
Ni a la obra de sus manos,
El los derribará, y no los edificará.
6Bendito sea Jehová,
Que oyó la voz de mis ruegos.
7Jehová es mi fortaleza y mi escudo;
En él confió mi corazón, y fui ayudado,
Por lo que se gozó mi corazón,
Y con mi cántico le alabaré.
8Jehová es la fortaleza de su pueblo,
Y el refugio salvador de su ungido.
9Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad;
Y pastoréales y susténtales para siempre.
SALMO 29
Poder y gloria de…
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