Salmo 107–150
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- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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Latín
Portugués
LIBRO QUINTO
Salmo 107
Dios libra de aflicciones
aDen gracias al Señor, porque Él es bueno;
Porque para siempre es Su misericordiab.
Díganlo los redimidos del Señora,
A quienes ha redimido de la mano del adversariob,
Y los ha reunido de las tierrasa,
Del oriente y del occidente,
Del norte y del sur.
Vagaron por el desiertoa, por lugar desolado,
No hallaron camino a ciudad habitadab;
Hambrientos y sedientos,
Su alma desfallecía en ellosa.
Entonces en su angustia clamaron al Señora,
Y Él los libró de sus aflicciones;
Y los guió por camino rectoa,
Para que fueran a una ciudad habitadab.
Den gracias al Señor por Su misericordia
Y por Sus maravillas para con los hijos de los hombresa.
Porque Él ha saciado al alma sedientaa,
Y ha llenado de bienes al alma hambrientab.
Moradores de tinieblas y de sombra de muertea,
Prisioneros en miseria y en cadenasb,
Porque fueron rebeldes a las palabras de Diosa
Y despreciaron el consejo del Altísimob;
Humilló sus corazones con trabajos,
Tropezaron y no hubo quien los socorrieraa.
Entonces en su angustia clamaron al Señora
Y Él los salvó de sus aflicciones;
Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muertea
Y rompió sus cadenasb.
Den gracias al Señor por Su misericordia
Y por Sus maravillas para con los hijos de los hombresa.
Porque Él rompió las puertas de broncea
E hizo pedazos las barras de hierro.
Por causa de sus caminos rebeldes,
Y por causa de sus iniquidadesa, los insensatos fueron afligidos.
Su alma aborreció todo alimentoa,
Y se acercaronb hasta las puertas de la muertec.
Entonces en su angustia clamaron al Señor
Y Él los salvó de sus aflicciones.
Él envió Su palabraa y los sanób
Y los libróc de la muerte.
Que ellos den gracias al Señor por Su misericordia
Y por Sus maravillas para con los hijos de los hombresa.
Ofrezcan también sacrificios de acción de graciasa
Y hablen de Sus obras con cantos de júbilob.
Los que descienden al mar en navesa
Y hacen negocio sobre las grandes aguas,
Han visto las obras del Señor
Y Sus maravillas en lo profundo.
Pues Él hablóa, y levantó un viento tempestuosob
Que encrespó las olas del marc.
Subieron a los cielos, descendieron a las profundidades,
Sus almas se consumían por el mala.
Temblaban y se tambaleaban como ebriosa,
Y toda su pericia desapareció.
En su angustia clamaron al Señor
Y Él los sacó de sus aflicciones.
Cambió la tempestad en suave brisaa
Y las olas del mar se calmaron.
Entonces se alegraron, porque las olas se habían aquietado,
Y Él los guió al puerto anhelado.
Que den gracias al Señor por Su misericordia
Y por Sus maravillas para con los hijos de los hombresa.
Exáltenloa también en la congregación del pueblob,
Y alábenlo en la reunión de los ancianosc.
Él convierte los ríos en desiertoa
Y los manantiales en secadales;
La tierra fértila en salinasb,
Por la maldad de los que moran en ella.
Transforma el desierto en estanque de aguasa,
Y la tierra seca en manantiales;
En ella hace morar a los hambrientos,
Para que establezcan una ciudad donde vivira,
Y siembren campos, planten viñasa,
Y recojan una cosecha abundante.
Los bendice también y se multiplican muchoa,
Y no disminuye su ganadob.
Cuando son disminuidosa y abatidosb
Por la opresión, la calamidad y la aflicción,
Vierte desprecio sobre los príncipesa,
Y los hace vagarb por un lugar desolado sin caminoc.
Pero al pobrea lo levanta de la miseria y lo pone seguro en alto,
Y multiplica sus familiasb como un rebaño.
Los rectos lo ven y se alegrana,
Pero a toda iniquidad se le cierra la bocab.
¿Quién es sabioa? Que preste atención a estas cosas,
Y considere las bondades del Señorb.
Salmo 108
Alabanza y súplica
Cántico. Salmo de David.
aMi corazón está firme, oh Dios;
Cantaré, cantaré alabanzas, aun con mi alma1.
¡Despierten, arpa y lira!
¡A la aurora despertaré!
Te daré gracias entre los pueblos, Señor;
Te cantaré alabanzas entre las naciones.
Porque grande, por encima de los cielos, es Tu misericordiaa,
Y hasta el firmamento Tu verdad.
Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios,
Sobre toda la tierra sea Tu gloriaa.
aPara que sean librados Tus amados,
Salva con Tu diestra, y respóndeme.
Dios ha hablado en Su santuario1:
«Me alegraré, repartiré a Siquem
Y mediré el valle de Sucot.
»Mío es Galaad, Mío es Manasés,
Efraín es el casco de Mi cabeza,
Judá es Mi cetroa.
»Moab es la vasija en que me lavo;
Sobre Edom arrojaré Mi calzado;
Sobre Filistea lanzaré gritos».
¿Quién me conducirá a la ciudad fortificada?
¿Quién me guiará hasta Edoma?
¿No eres Tú, oh Dios, el que nos ha rechazadoa?
¿No saldrás, oh Dios, con nuestros ejércitos?
Danos ayuda contra el adversario,
Pues vano es el auxilio del hombrea.
En Dios haremos proezas,
Y Él pisoteará a nuestros adversariosa.
Salmo 109
Oración pidiendo venganza
Para el director del coro. Salmo de David.
Oh Dios de mi alabanzaa,
No callesb.
Porque contra mí han abierto su boca impía y engañosaa;
Con lengua mentirosa han hablado contra míb.
Me han rodeado también con palabras de odio,
Y sin causa han luchado contra mía.
En pago de mi amora, obran como mis acusadores,
Pero yo orob.
Así me han pagado mal por biena,
Y odio por mi amorb.
Pon a un impío sobre él,
Y que un acusador1 esté a su diestraa.
Cuando sea juzgado, salga culpablea,
Y su oración se convierta en pecadob.
Sean pocos sus díasa,
Y que otro tome su cargob.
Sean huérfanos sus hijosa,
Y viuda su mujerb.
Vaguen errantes sus hijos, y mendiguena,
Y busquen el sustento lejos de sus hogares en ruinasb.
Que el acreedora se apodere de todo lo que tiene,
Y extrañosb saqueen el fruto de su trabajo.
Que no haya quien le extienda misericordiaa,
Ni haya quien se apiade de sus huérfanosb.
Sea exterminada su posteridada,
Su nombre sea borrado en la siguiente generaciónb.
Sea recordada ante el Señor la iniquidad de sus padresa,
Y no sea borrado el pecado de su madreb.
Estén continuamente delante del Señora,
Para que Él corte de la tierra su memoriab;
Porque él no se acordó de mostrar misericordia,
Sino que persiguió al afligido, al necesitadoa
Y al de corazón decaído para matarlosb.
También amaba la maldición, y esta vino sobre éla;
No se deleitó en la bendición, y ella se alejó de él.
Se vistió de maldicióna como si fuera su manto,
Y entró como agua en su cuerpob
Y como aceite en sus huesos.
Séale como vestidura con que se cubraa,
Y por cinto con que se ciña siempreb.
Sea esta la paga del Señor para mis acusadoresa,
Y para los que hablan mal contra mi almab.
Pero Tú, oh Dios, Señor, por amor de Tu nombrea hazme bien;
Líbrame, pues es buena Tu misericordiab;
Porque afligido y necesitado estoya,
Y mi corazón está herido dentro de míb.
Voy pasando como sombra que se alargaa;
Soy sacudido como la langostab.
Mis rodillasa están débiles por el ayunob,
Y mi carne sin gordura ha enflaquecido.
Me he convertido también en objeto de oprobio para ellosa;
Cuando me ven, menean la cabezab.
Ayúdamea, Señor, Dios mío,
Sálvame conforme a Tu misericordia;
Y que sepan que esta es Tu manoa,
Que Tú, Señor, lo has hecho.
Maldigan ellosa, pero Tú bendice;
Cuando se levanten, serán avergonzados,
Pero Tu siervo se alegraráb.
Sean vestidos de oprobio mis acusadoresa,
Y cúbranse con su propia vergüenza como con un mantob.
Con mi boca daré abundantes gracias al Señor,
Y en medio de la multitud lo alabaréa.
Porque Él está a la diestra del pobrea,
Para salvarlo de los que juzgan su almab.
Salmo 110
El Señor da autoridad al rey
Salmo de David.
Dice el Señor a mi Señora:
«Siéntate a Mi diestrab,
Hasta que ponga a Tus enemigos por estrado de Tus piesc».
El Señor extenderá desde Sión Tu poderoso cetroa, diciendo:
«Domina en medio de Tus enemigosb».
Tu pueblo se ofrecerá voluntariamentea en el día de Tu poder;
En el esplendor de la santidadb, desde el seno de la aurora;
Tu juventud es para Ti como el rocíoc.
El Señor ha juradoa y no se retractaráb:
«Tú eres sacerdote para siempre
Según el orden de Melquisedecc».
El Señor está a Tu diestraa;
Quebrantará reyesb en el día de Su irac.
Juzgará entre las nacionesa,
Las llenará de cadáveresb,
Quebrantará cabezas sobre la ancha tierrac.
Él beberá del arroyo en el caminoa;
Por tanto levantará la cabezab.
Salmo 111
Las obras redentoras del Señor
¡Aleluya!
Daré gracias al Señor con todo mi corazóna,
En la compañía de los rectos y en la congregaciónb.
Grandes son las obras del Señora,
Buscadas por todos los que se deleitan en ellasb.
Esplendor y majestad es Su obraa,
Y Su justicia permanece para siempreb.
Ha hecho Sus maravillas para ser recordadas;
Clemente y compasivo es el Señora.
Ha dado alimento a los que le temen1a;
Recordará Su pacto para siempreb.
Ha hecho conocer a Su pueblo el poder de Sus obras,
Al darle la heredad de las naciones.
Las obras de Sus manos son verdad1 y justiciaa,
Fieles todos Sus preceptosb.
Son afirmados para siemprea,
Ejecutados en verdad y rectitudb.
Él ha enviado redención a Su puebloa,
Ha ordenado Su pacto para siempre;
Santo y temible es Su nombre.b
El principio de la sabiduría es el temor del Señora;
Buen entendimiento tienen todos los que practican Sus mandamientosb;
Su alabanza permanece para siemprec.
Salmo 112
Prosperidad del que teme al Señor
¡Aleluya!
Cuán bienaventurado es el hombre que teme al Señora,
Que mucho se deleita en Sus mandamientosb.
Poderosa en la tierra será su descendenciaa;
La generación de los rectos será benditab.
Bienes y riquezas hay en su casaa,
Y su justicia permanece para siempre.
Luz resplandece en las tinieblas para el que es rectoa;
Él es clemente, compasivo y justob.
Bien le va al hombre que se apiada y prestaa;
Arreglará sus asuntos con juicio.
Porque nunca será sacudidoa;
Para siempre será recordado el justob.
No temerá recibir malas noticiasa;
Su corazón está firmeb, confiado en el Señorc.
Su corazón está seguroa, no temeráb,
Hasta que vea vencidos a sus adversariosc.
Con liberalidad ha dado a los pobresa;
Su justicia permanece para siempre;
Su poder será exaltado con honorb.
Lo verá el impío y se irritaráa;
Rechinará los dientesb y se consumirác;
El deseo de los impíos perecerád.
Salmo 113
El Señor exalta al humilde
¡Aleluya!
Alabena, siervos…
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Notas al pie
Referencias cruzadas
- aSal. 106:1; 118:1; 136:1
- b1 Crón. 16:34, 41; 2 Crón. 5:13; 7:3; Esd. 3:11; Sal. 100:5; Jer. 33:11
- aIsa. 35:9, 10; 62:12; 63:4
- bSal. 78:42; 106:10
- aDt. 30:3; Neh. 1:9; Sal. 106:47; Isa. 11:12; 43:5; 56:8; Ezq. 11:17; 20:34
- aNúm. 14:33; 32:13; Dt. 2:7; 32:10; Jos. 5:6; 14:10
- bSal. 107:7, 36
- aSal. 77:3
- aSal. 50:15; 107:13, 19, 28
- aEsd. 8:21; Sal. 5:8; Jer. 31:9
- bSal. 107:4, 36
- aSal. 107:15, 21, 31
- aSal. 22:26; 63:5; 103:5
- bSal. 34:10; 146:7; Mat. 5:6; Luc. 1:53
- aSal. 143:3; Isa. 42:7; Miq. 7:8; Luc. 1:79
- bJob 36:8; Sal. 102:20
- aSal. 78:40; 106:7; Lam. 3:42
- bNúm. 15:31; 2 Crón. 36:16; Sal. 73:24; Prv. 1:25; Isa. 5:24
- aSal. 22:11; 72:12
- aSal. 107:6
- aSal. 86:13; 107:10
- bSal. 116:16; Jer. 2:20; 30:8; Nah. 1:13; Luc. 13:16; Hech. 12:7
- aSal. 107:8, 21, 31
- aIsa. 45:1, 2
- aIsa. 65:6, 7; Jer. 30:14, 15; Lam. 3:39; Ezq. 24:23
- aJob 33:20; Sal. 102:4
- bJob 33:22; Sal. 88:3
- cJob 38:17; Sal. 9:13
- aSal. 147:15, 18; Mat. 8:8
- b2 Rey. 20:5; Sal. 30:2; 103:3; 147:3
- cJob 33:28, 30; Sal. 30:3; 49:15; 56:13; 103:4
- aSal. 107:8, 15, 31
- aLev. 7:12; Sal. 50:14; 116:17
- bSal. 9:11; 73:28; 118:17
- aIsa. 42:10; Jon. 1:3
- aSal. 105:31, 34
- bSal. 148:8; Jon. 1:4
- cSal. 93:3, 4
- aSal. 22:14; 119:28
- aJob 12:25; Isa. 24:20
- aSal. 65:7; 89:9; Mat. 8:26; Luc. 8:24
- aSal. 78:4; 107:8, 15, 21; 111:4
- aSal. 34:3; 99:5; Isa. 25:1
- bSal. 22:22, 25
- cSal. 35:18
- a1 Rey. 17:1, 7; Sal. 74:15; Isa. 42:15; 50:2
- aGn. 13:10; 14:3; 19:24, 25; Dt. 29:23
- bJob 39:6; Jer. 17:6
- aSal. 105:41; 114:8; Isa. 35:6, 7; 41:18
- aSal. 107:4, 7
- a2 Rey. 19:29; Isa. 65:21; Amós 9:14
- aGn. 12:2; 17:20; Ex. 1:7; Dt. 1:10
- bDt. 7:14
- a2 Rey. 10:32; Ezq. 5:11; 29:15
- bSal. 38:6; 44:25; 57:6
- aJob 12:21
- bJob 12:24
- cDt. 32:10
- a1 Sam. 2:8; Sal. 59:1; 113:7, 8
- bJob 21:11; Sal. 78:52; 113:9
- aJob 22:19; Sal. 52:6
- bJob 5:16; Sal. 63:11; Rom. 3:19
- aSal. 64:9; Jer. 9:12; Os. 14:9
- bSal. 107:1
- aSal. 108:1–5: Sal. 57:7–11
- aNúm. 14:18; Dt. 7:9; Sal. 36:5; 100:5; 113:4; Miq. 7:18–20
- aSal. 57:5
- aSal. 108:6–13: Sal. 60:5–12
- aGn. 49:10
- aSal. 60:9
- aSal. 44:9
- aIsa. 30:3
- aIsa. 60:12; 63:1–4
- aDt. 10:21
- bSal. 28:1; 83:1
- aSal. 10:7; 52:4
- bSal. 120:2
- aSal. 35:7; 69:4; Juan 15:25
- aSal. 38:20
- bSal. 69:13; 141:5
- aSal. 35:12; 38:20
- bJuan 7:7; 10:32
- aZac. 3:1
- aSal. 1:5
- bPrv. 28:9
- aSal. 55:23
- bHech. 1:20
- aEx. 22:24
- bJer. 18:21
- aGn. 4:12; Job 30:5–8; Sal. 59:15
- bSal. 37:25
- aNeh. 5:7; Job 5:5; 20:15
- bIsa. 1:7; Lam. 5:2; Ezq. 7:21
- aEsd. 7:28; 9:9
- bJob 5:4; Isa. 9:17
- aJob 18:19; Sal. 21:10; 37:28
- bSal. 9:5; Prv. 10:7
- aEx. 20:5; Núm. 14:18; Isa. 65:6, 7; Jer. 32:18
- bNeh. 4:5; Jer. 18:23
- aSal. 90:8; Jer. 16:17
- bJob 18:17; Sal. 34:16
- aSal. 37:14
- bSal. 34:18; 37:32; 94:6
- aPrv. 14:14; Ezq. 35:9; Mat. 7:2
- aSal. 73:6; 109:29; Ezq. 7:27
- bNúm. 5:22
- aSal. 73:6; 109:29; Ezq. 7:27
- b2 Sam. 22:40; Sal. 30:11; Isa. 11:5
- aSal. 54:5; 94:23; Isa. 3:11; 2 Tim. 4:14
- bSal. 41:5; 71:10
- aSal. 23:3; 25:11; 79:9; 106:8; Ezq. 36:22
- bSal. 69:16
- aSal. 40:17; 86:1
- bJob 24:12; Sal. 143:4; Prv. 18:14
- aSal. 102:11
- bEx. 10:19; Job 39:20
- aHeb. 12:12
- bSal. 35:13
- aSal. 22:6
- bSal. 22:7; Jer. 18:16; Lam. 2:15; Mat. 27:39; Mar. 15:29
- aSal. 119:86
- aJob 37:7
- a2 Sam. 16:11, 12
- bIsa. 65:14
- aJob 8:22; Sal. 132:18
- bJob 8:22; Sal. 35:26
- aSal. 22:22; 35:18; 111:1
- aSal. 16:8; 73:23; 110:5; 121:5
- bSal. 37:33
- aMat. 22:44; Mar. 12:36; Luc. 20:42, 43; Hech. 2:34, 35; Heb. 1:13
- bMat. 26:64; Ef. 1:20; Col. 3:1; Heb. 1:3; 8:1; 10:12; 12:2
- c1 Cor. 15:25; Ef. 1:22
- aSal. 45:6; Jer. 48:17; Ezq. 19:14
- bSal. 2:9; 72:8; Dan. 7:13, 14
- aJue. 5:2; Neh. 11:2
- b1 Crón. 16:29; Sal. 96:9
- c2 Sam. 17:12; Miq. 5:7
- aHeb. 7:21
- bNúm. 23:19
- cZac. 6:13; Heb. 5:6, 10; 6:20; 7:17, 21
- aSal. 16:8; 109:31
- bSal. 68:14; 76:12
- cSal. 2:5, 12; Rom. 2:5; Apoc. 6:17
- aIsa. 2:4; Joel 3:12; Miq. 4:3
- bIsa. 66:24
- cSal. 68:21
- aJue. 7:5, 6
- bSal. 27:6
- aSal. 138:1
- bSal. 35:18; 89:7; 149:1
- aSal. 92:5
- bSal. 143:5
- aSal. 96:6; 145:5
- bSal. 112:3, 9; 119:142
- aSal. 86:5, 15; 103:8; 145:8
- aMat. 6:31–33
- bSal. 105:8
- aApoc. 15:3
- bSal. 19:7; 93:5
- aSal. 119:160; Isa. 40:8; Mat. 5:18
- bSal. 19:9
- aLuc. 1:68
- bSal. 99:3; Luc. 1:49
- aJob 28:28; Prv. 1:7; 9:10; Ecl. 12:13
- bSal. 119:98; Prv. 3:4
- cSal. 145:2
- aSal. 128:1
- bSal. 1:2; 119:14, 16
- aSal. 102:28; 127:4
- bSal. 128:4
- aPrv. 3:16; 8:18; Mat. 6:33
- aJob 11:17; Sal. 97:11
- bSal. 37:26
- aSal. 37:21
- aSal. 15:5; 55:22
- bPrv. 10:7
- aPrv. 1:33
- bSal. 57:7; 108:1
- cSal. 56:4
- aHeb. 13:9
- bSal. 27:1; 56:11; Prv. 1:33; 3:24; Isa. 12:2
- cSal. 54:7; 59:10
- a2 Cor. 9:9
- bSal. 75:10; 89:17; 92:10; 148:14
- aSal. 86:17
- bSal. 35:16; 37:12; Mat. 8:12; 25:30; Luc. 13:28
- cSal. 58:7
- dJob 8:13; Prv. 10:28; 11:7
- aSal. 135:1
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