Estudio bíblico Logos

Salmo 107–150

La Palabra: El Mensaje de Dios para míOtras versiones

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SALMO 107

ALABEN AL SEÑOR POR SU BONDAD

Alaben al Señor por su bondad,

porque es eterno su amor.

Que lo digan los que el Señor ha salvado,

los que ha salvado del poder del enemigo,

los que reunió de entre los países,

de oriente y de occidente,

del norte y del poniente.

Vagaban perdidos por el árido desierto,

no hallaban el camino a una ciudad habitada.

Estaban hambrientos, tenían sed,

su vida se iba agotando.

Pero en su angustia gritaron al Señor

y él los salvó de sus penurias;

los guió por un camino recto

hasta llegar a una ciudad habitada.

¡Que alaben al Señor por su amor,

por sus maravillas con el ser humano!

Porque él sació la garganta ávida,

al hambriento llenó de manjares.

En oscuridad y tinieblas vivían,

cautivos de la miseria y el hierro,

por desobedecer la palabra de Dios,

por despreciar el designio del Altísimo.

Él doblegó su corazón con penas,

desfallecían y nadie los ayudaba.

Pero en su angustia gritaron al Señor

y él los salvó de sus penurias.

Los sacó de tinieblas y sombras,

rompió sus cadenas.

¡Que alaben al Señor por su amor,

por sus maravillas con el ser humano!

Pues rompió las puertas de bronce,

destrozó los cerrojos de hierro.

Enloquecidos por su mala conducta,

abatidos por sus faltas,

les repugnaba toda comida,

rozaban ya las puertas de la muerte.

Pero en su angustia gritaron al Señor

y él los salvó de sus penurias.

Envió su palabra y los salvó,

los libró de la tumba.

¡Que alaben al Señor por su amor,

por sus maravillas con el ser humano!

Que le ofrezcan sacrificios de alabanza,

que pregonen sus obras con alegría.

Los que surcan el mar en naves,

comerciando por aguas caudalosas,

han visto las obras del Señor,

sus maravillas en el mar profundo.

Pues habló y se alzó un viento huracanado

que hizo encresparse a las olas.

Subían hasta el mismo cielo,

hasta el abismo bajaban,

desfallecidos por el terror;

rodaban, daban tumbos cual borracho,

y era inútil su destreza.

Pero en su angustia gritaron al Señor

y él los salvó de sus penurias.

Hizo que la tormenta amainara,

que enmudecieran las olas.

Se alegraron al verlas en calma

y Dios los condujo al puerto añorado.

¡Que alaben al Señor por su amor,

por sus maravillas con el ser humano!

Que en la asamblea del pueblo lo ensalcen,

que en la reunión de los ancianos lo alaben.

El Señor convierte en un desierto los ríos,

los manantiales en tierra seca,

la tierra fértil en tierra estéril,

por la maldad de quienes la habitan.

Convierte el desierto en un lago,

en un manantial el árido yermo,

y allí asienta a los hambrientos

que fundan la ciudad donde vivir.

Siembran campos, plantan viñas,

cosechan frutos de la tierra.

Él los bendice y prosperan,

no deja que decrezca su ganado.

Mas si decaen y están abatidos

por el peso de penas y tristezas,

Dios, que desprecia a los príncipes

y los hace vagar por un yermo sin sendas,

levanta al pobre de su miseria,

aumenta cual rebaño a sus familias.

Lo ven los rectos y se alegran,

mientras los malvados guardan silencio.

Quien sea sabio que medite estas cosas,

que comprenda el amor del Señor.

SALMO 108

SÁLVANOS CON TU PODER

Cántico. Salmo de David.

Oh Dios, mi corazón está firme,

voy a cantar, voy a tocar:

en ello pongo mi gloria.

Despiértense cítara y arpa,

que yo despertaré a la aurora.

Te alabaré entre los pueblos, Señor,

te cantaré entre las naciones,

pues tu amor llega hasta el cielo,

hasta el firmamento tu verdad.

Oh Dios, álzate sobre los cielos,

alza tu gloria sobre la tierra entera.

Sálvanos con tu poder, atiéndenos,

para que tus amados queden libres

Dios ha hablado en su santuario:

“Me regocijaré al repartir Siquén,

cuando divida el valle de Sucot.

Mío es Galaad, mío Manasés,

es Efraín el yelmo de mi cabeza,

Judá el cetro de mi poder;

es Moab la vasija en que me lavo,

sobre Edom arrojo mi sandalia,

sobre Filistea proclamo mi victoria”.

¿Quién me llevará a la ciudad fortificada,

quién me conducirá hasta Edom?

Sólo tú, Dios, tú que nos rechazaste,

tú que no sales con nuestras tropas.

Préstanos ayuda frente al enemigo,

pues de nada vale la ayuda humana.

Con Dios lograremos triunfar,

él humillará a nuestros enemigos.

SALMO 109

DIOS, NO TE QUEDES CALLADO

Al maestro del coro. Salmo de David.

No te quedes callado, Dios de mi alabanza,

que las bocas malvadas y embusteras

se han abierto contra mí,

con mentiras me han hablado.

Con palabras de odio me acosan,

me atacan sin motivo alguno.

En pago de mi amistad, me acusan

y yo no hago sino interceder por ellos.

Me devuelven mal por bien,

odio en pago de mi amor.

[Dicen:[

“Nombra en su contra a un malvado,

que en lugar de abogado tenga un fiscal,

que al juzgarlo lo condenen,

que su demanda se torne en condena.

Que sea breve su vida,

que otro ocupe su cargo;

queden huérfanos sus hijos,

quede viuda su esposa;

que sus hijos vaguen y mendiguen,

que los echen de sus casas en ruinas.

Que el acreedor le embargue cuanto tiene,

que saquee sus bienes gente extraña,

que no haya quien lo trate bien

ni sienta piedad de sus huérfanos.

Que sea destruida su descendencia,

borrado su nombre en la generación siguiente;

que la culpa de su padre se recuerde ante el Señor,

que el pecado de su madre no se olvide,

que el Señor los tenga siempre presentes

y borre de la tierra su recuerdo.

Porque olvidó hacer el bien,

persiguió al oprimido y al pobre,

al afligido para darle muerte.

Amaba la maldición: que caiga sobre él;

odiaba la bendición: que de él se aleje.

La maldición lo vestía como un manto:

que penetre como agua en sus entrañas

y como aceite en sus huesos,

que sea para él cual vestido que lo cubra,

como cinturón que lo ciña para siempre”.

Así pague el Señor a quienes me acusan,

a quienes hablan mal de mí.

Pero tú, Señor, Dios mío,

actúa en mi favor honrando tu nombre,

por tu bondadoso amor, sálvame.

Yo soy un pobre y desvalido,

tengo desgarrado el corazón.

Como sombra que declina voy cayendo,

como a un saltamontes me espantan.

Mis rodillas flaquean por el ayuno,

mi cuerpo languidece privado de alimento.

Soy para ellos motivo de burla,

me ven y mueven la cabeza.

Señor, Dios mío, ayúdame,

sálvame por tu amor,

para que sepan que aquí está tu mano,

que tú, Señor, lo has hecho.

Que ellos maldigan mientras tú bendices,

que sean humillados

mientras tu siervo se alegra;

que cubra la infamia a quienes me acusan,

que la vergüenza los envuelva como un manto.

Con mi boca daré gracias al Señor,

entre la multitud lo alabaré,

porque es el abogado del pobre

para salvarlo de los jueces.

SALMO 110

SIÉNTATE A MI DERECHA

Salmo de David.

Oráculo del Señor a mi señor:

“Siéntate a mi derecha,

hasta que haga de tus rivales

el estrado de tus pies”.

El Señor te entrega desde Sión

un cetro poderoso.

¡Domina en medio de tus enemigos!

Tu pueblo se te ofrecerá

cuando se manifieste tu poder;

con sagrado esplendor,

desde el seno de la aurora,

como rocío te he engendrado.

El Señor lo ha jurado

y no va a arrepentirse:

“Tú serás sacerdote para siempre,

como lo fue Melquisedec”.

El Señor está a tu derecha,

abate a los reyes el día de su ira;

juzga a las naciones,

las llena de cadáveres,

aplasta cabezas por toda la tierra.

En el camino beberá de un torrente,

por ello alzará su cabeza.

SALMO 111

LAS OBRAS DEL SEÑOR SON GRANDIOSAS

¡Aleluya!

Alabaré al Señor de todo corazón,

en la reunión de los justos y en la asamblea.

Las obras del Señor son grandiosas,

cuantos las aman meditan sobre ellas.

Espléndido y majestuoso es lo que hace,

su justicia permanece para siempre.

Ha hecho prodigios memorables,

clemente y compasivo es el Señor.

Da alimento a quienes lo veneran,

recuerda eternamente su alianza.

El poder de sus obras muestra a su pueblo

al entregarles la heredad de las naciones.

Actúa con verdad y justicia,

son inquebrantables sus preceptos,

firmes por siempre jamás,

forjados de verdad y rectitud.

Dio la libertad a su pueblo,

estableció para siempre su alianza,

santo y venerable es su nombre.

Venerar al Señor es la esencia del saber,

los que así actúan son juiciosos.

Su alabanza permanecerá por siempre.

SALMO 112

EL RECUERDO DEL JUSTO SERÁ ETERNO

Aleluya!

Feliz quien venera al Señor

y se complace en sus mandatos.

En la tierra será poderosa su estirpe,

se bendecirá el linaje de los rectos.

Riqueza y bienes habrá en su casa,

su justicia permanecerá por siempre.

Brilla en la oscuridad, es luz para los rectos,

es clemente, es compasivo, es justo.

Feliz quien se apiada y presta,

quien atiende sus asuntos con justicia,

porque nunca zozobrará,

será eterno el recuerdo del justo.

No temerá las malas noticias,

su corazón está seguro, confiado en el Señor.

Su corazón firme nada teme,

mirará con desdén a sus enemigos.

Reparte, da a los pobres,

su justicia permanece para siempre

y alza su frente con honor.

El malvado mira y se enfurece,

rechina sus dientes y se consume.

Los planes del malvado fracasarán.

SALMO 113

ALABEN EL NOMBRE DEL SEÑOR

¡Aleluya!

¡Alaben, servidores del Señor,

alaben el nombre del Señor!

Que el nombre del Señor sea bendecido

desde ahora y para siempre;

desde que sale el sol hasta su ocaso,

sea alabado el nombre del Señor.

El Señor se alza sobre todas las naciones,

sobre los cielos está su gloria.

¿Quién como el Señor, Dios nuestro,

que en las alturas tiene su trono,

que se inclina para contemplar

los cielos y la tierra?

Él levanta del polvo al pobre,

saca al desvalido del estiércol,

para sentarlo con los príncipes,

con los príncipes de su pueblo;

él da un hogar a la estéril,

feliz al ser madre de hijos.

¡Aleluya*!

SALMO 114 (113A)

CUANDO ISRAEL SALIÓ DE EGIPTO

Cuando Israel salió de Egipto,

la casa de Jacob de un pueblo extranjero,

Judá se convirtió en su santuario,

Israel en sus dominios.

Lo vio el mar y salió huyendo,

el Jordán retrocedió.

Como carneros saltaron los montes,

como corderillos las colinas.

¿Qué tienes tú, mar, que huyes

y tú, Jordán, que retrocedes?

Montes, ¿por qué saltan como carneros

y ustedes, colinas, como corderillos?

Tiembla, oh tierra, ante el Señor,

delante del Dios de Jacob,

que la roca torna en estanque,

la peña en un manantial.

SALMO 115 (113B)

CONFÍEN TODOS EN EL SEÑOR

No a nosotros, Señor, no a nosotros,

que sea a tu nombre al que des gloria,

por tu amor y tu bondad.

¿Por qué las naciones preguntan:

“Dónde se halla su Dios?”.

¡Nuestro Dios está en el cielo,

todo cuanto quiere hace!

Los ídolos paganos son plata y oro,

obra de manos humanas.

Tienen boca y no hablan,

ojos pero no ven,

oídos pero no oyen,

nariz y no…

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Notas al pie

  1. [Signo de que el texto comprendido entre corchetes nopertenece con absoluta seguridad al texto original hebreo o griego, o de que dicho texto no figura explícitamente en el hebreo o griego llegado hasta nosotros.
  2. *Signo indicativo de nota
  3. *Aleluya: La versión griega de los elimina este aleluya del salmo 113 y lo sitúa al inicio del 114.