Miqueas 6–7
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Juicio de Dios contra su pueblo
Oigan ahora lo que dice el Señor:
«Levántate, litiga con los montes,
Y oigan las colinas tu voz.
»Oigan, montes, la acusación del Señor,
Y ustedes, perdurables cimientos de la tierraa,
Porque el Señor tiene litigio contra Su pueblo,
Y con Israel entablará juiciob.
»Pueblo Míoa, ¿qué te he hechob,
O en qué te he molestado? ¡Respóndemec!
»Pues Yo te hice subir de la tierra de Egiptoa,
Y de la casa de servidumbre te redimíb,
Y envié delante de ti a Moisésc, a Aarón y a Miriamd.
»Pueblo Mío, acuérdate ahora
De lo que tramó Balac, rey de Moab,
Y de lo que le respondió Balaam, hijo de Beora,
Para que conozcas las justicias del Señord».
La injusticia y su castigo
¿Con qué me presentaré al Señora
Y me postraré ante el Dios de lo alto?
¿Me presentaré delante de Él con holocaustosb,
Con becerros de un año?
¿Se agrada el Señor de millares de carnerosa,
De miríadas de ríos de aceite?
¿Ofreceré mi primogénito por mi rebeldíab,
El fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma?
Él te ha declaradoa, oh hombre, lo que es bueno.
¿Y qué es lo que demanda el Señor de tib,
Sino solo practicar la justicia1c, amar la misericordia2d,
Y andar humildemente con tu Diose?
La voz del Señor clamará a la ciudad
(Prudente es temer Tu nombre):
«Escucha, oh tribu, ¿quién ha señalado su tiempo?
»¿Hay todavía alguien en casa del impío
Con tesoros de impiedada
Y medida1 escasab que es maldita?
»¿Puedo justificar balanzas falsasa
Y bolsa de pesas engañosas?
»Porque los ricos de la ciudad están llenos de violenciaa,
Sus habitantes hablan mentirasb
Y su lengua es engañosa en su bocac.
»Por eso Yo también te haré enfermara, hiriéndote,
Asolándoteb por tus pecados.
»Tú comerás, pero no te saciarása,
Y tu maldad estará en medio de ti.
Apartarás, pero nada salvarásb,
Y lo que salves, Yo lo entregaré a la espada.
»Sembrarás, pero no segarása;
Pisarás la oliva, pero no te ungirás con aceite,
Y la uva, pero no beberás vinob.
»Han sido guardados los estatutos de Omria
Y todas las obras de la casa de Acabb,
Y andas en sus consejosc.
Por tanto te entregaré a la destrucciónd,
Y a tus habitantes a la burlae.
Ustedes tendrán que soportar el oprobio de Mi pueblof».
Lamento por la corrupción de Israel
¡Ay de mí!, porque soy
Como los recogedores de frutos de verano, como los rebuscadores en la vendimiaa.
No hay racimo de uvas que comer,
Ni higo temprano que tanto deseob.
Ha desaparecido el bondadoso de la tierraa,
Y no hay ninguno recto entre los hombres.
Todos acechan para derramar sangreb,
Unos a otros se echan la redc.
Para el mala las dos manos son diestras.
El príncipe pide, y también el juez, una recompensa,
El grande habla de lo que desea su alma,
Y juntos lo tramanb.
El mejor de ellos es como un zarzal,
Y el más recto como un seto de espinosa.
El día que pongas tus centinelas,
Tu castigo llegaráb.
¡Entonces será su confusiónc!
No se fíen del vecino,
Ni confíen en el amigoa.
De la que reposa en tu seno,
Guarda tus labios.
Porque el hijo trata con desdén al padre,
La hija se levanta contra la madre,
Y la nuera contra su suegraa;
Los enemigos del hombre son los de su propia casab.
Dios, fuente de luz y salvación
Pero yo pondré mis ojosa en el Señor,
Esperaré en el Dios de mi salvaciónb.
Mi Dios me oirác.
No te alegresa de mí, enemiga míab.
Aunque caiga, me levantaréc,
Aunque more en tinieblas, el Señor es mi luzd.
La indignación del Señor soportaré,
Porque he pecado contra Él,
Hasta que defienda mi causaa y establezca mi derecho.
Él me sacará a la luzb,
Y yo veré Su justiciac.
Entonces mi enemiga lo verá,
Y se cubrirá de vergüenza la que me decía:
«¿Dónde está el Señor tu Diosa?».
Mis ojos la contemplarán;
Entonces será pisoteada
Como el lodo de las callesb.
Viene el día para la edificación de tus murosa;
Aquel día se extenderán tus límites.
Viene el día cuando ellos vendrán hasta ti
Desde Asiria y las ciudades de Egiptoa;
Desde Egipto hasta el Río1,
De mar a mar y de monte a monte.
Y la tierra será desolada a causa de sus habitantesa,
Por el fruto de sus obrasb.
Pastorea a Tu puebloa con Tu cayadob,
El rebaño de Tu heredad,
Que mora solo en el bosque,
En medio de un campo fértil.
Que se apacienten en Basán y Galaadc
Como en los días de antañod.
«Como en los días de tu salida de la tierra de Egipto,
Te mostraré milagrosa».
Verán las naciones y se avergonzarána
De todo su poderío;
Se pondrán la mano sobre la bocab,
Sus oídos se ensordecerán.
Lamerán el polvoa como la serpiente,
Como los reptiles de la tierrab.
Saldrán temblando de sus fortalezasc,
Al Señor nuestro Dios vendrán llenos de miedo,
Y temerán delante de tid.
¿Qué Dios hay como Tú, que perdona la iniquidada
Y pasa por alto la rebeldía del remanente de su heredadb?
No persistirá en Su ira para siemprec,
Porque se complace en la misericordiad.
Volverá a compadecerse de nosotros,
Eliminará1 nuestras iniquidadesa.
Sí, arrojarás a las profundidades del mar
Todos nuestros pecadosb.
Otorgarás a Jacob la verdad
Y a Abrahama la misericordia,
Las cuales juraste a nuestros padresb
Desde los días de antaño.
Footnotes
Cross references
- a2 Sam. 22:16; Sal. 104:5
- bIsa. 1:18; Os. 4:1; 12:2
- aSal. 50:7
- bJer. 2:5
- cIsa. 43:22, 23
- aEx. 12:51; 20:2
- bDt. 7:8
- cEx. 4:10–16; Sal. 77:20
- dEx. 15:20
- aNúm. 22:5, 6
- bNúm. 25:1; Jos. 2:1; 3:1
- cJos. 4:19; 5:9, 10
- d1 Sam. 12:7; Isa. 1:27
- aSal. 40:6–8
- bSal. 51:16, 17
- aSal. 50:9; Isa. 1:1; 40:16
- bLev. 18:21; 20:1–5; 2 Rey. 16:3; Jer. 7:31
- aDt. 30:15
- bDt. 10:12
- cIsa. 56:1; Jer. 22:3
- dOs. 6:6
- eIsa. 57:15; 66:2
- aJer. 5:26, 27; Amós 3:10
- bEzq. 45:9, 10; Amós 8:5
- aLev. 19:36; Os. 12:7
- aIsa. 1:23; 5:7; Amós 6:3, 4; Miq. 2:1, 2
- bJer. 9:2–6, 8; Os. 7:13; Amós 2:4
- cIsa. 3:8
- aMiq. 1:9
- bIsa. 1:7; 6:11
- aIsa. 9:20
- bIsa. 30:6
- aJer. 12:13
- bDt. 28:38–40; Amós 5:11; Sof. 1:13
- a1 Rey. 16:25, 26
- b1 Rey. 16:29–33
- cJer. 7:24
- dJer. 18:16; Miq. 6:13
- eJer. 19:8; 25:9, 18; 29:18
- fSal. 44:13; Jer. 51:51; Os. 12:14
- aIsa. 24:13
- bIsa. 28:4; Os. 9:10
- aIsa. 57:1
- bIsa. 59:7; Miq. 3:10
- cJer. 5:26; Os. 5:1
- aPrv. 4:16, 17
- bAmós 5:12; Miq. 3:11
- aEzq. 2:6; 28:24; Nah. 1:10
- bIsa. 10:3; Os. 9:7
- cIsa. 22:5
- aJer. 9:4
- aMat. 10:21, 35; Luc. 12:53
- bMat. 10:36
- aHab. 2:1
- bSal. 130:5; Isa. 25:9
- cSal. 4:3
- aPrv. 24:17; Abd. 12
- bMiq. 7:10
- cAmós 9:11
- dIsa. 9:2
- aJer. 50:34
- bSal. 37:6; Isa. 42:7, 16
- cIsa. 46:13; 56:1
- aJoel 2:17
- bIsa. 51:23; Zac. 10:5
- aIsa. 54:11; Amós 9:11
- aIsa. 19:23–25; 60:4, 9
- aJer. 25:11; Miq. 6:13
- bIsa. 3:10, 11; Miq. 3:4
- aSal. 95:7; Isa. 40:11; 49:10; Miq. 5:4
- bLev. 27:32; Sal. 23:4
- cJer. 50:19
- dAmós 9:11
- aEx. 3:20; 34:10; Sal. 78:12
- aIsa. 26:11
- bMiq. 3:7
- aSal. 72:9; Isa. 49:23
- bDt. 32:24
- cSal. 18:45
- dIsa. 25:3; 59:19
- aEx. 34:7, 9; Isa. 43:25
- bMiq. 2:12; 4:7; 5:7, 8
- cSal. 103:8, 9, 13
- dJer. 32:41
- aJer. 50:20
- bIsa. 38:17; 43:25; Jer. 31:34
- aGn. 24:27; 32:10
- bDt. 7:8, 12
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