Estudio bíblico Logos

Mateo 8:1–7

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Cuando Jesús bajó del monte, grandes multitudes lo seguían.

aY se acercó un leproso y se postró ante Él1b, diciendo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme»

Extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: «Quiero; sé limpio». Y al instante quedó limpio de su lepra1a.

Entonces Jesús le dijo*: «Mira, no se lo digas a nadiea, sino veb, muéstrate al sacerdotec y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio a ellos».

Jesús sana al criado del centurión

aAl entrar Jesús en Capernaúm, se acercó un centurión y le suplicó:

«Señor, mi criado1 está postrado en casa, paralíticoa, sufriendo mucho2»

Y Jesús le dijo*: «Yo iré y lo sanaré».

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Notas al pie

  1. 1O le adoró.
  2. 1 su lepra fue limpiada.
  3. 1 muchacho.
  4. 2 terriblemente atormentado.

Referencias cruzadas

  1. aMat. 8:2–4: Mar. 1:40–44; Luc. 5:12–14
  2. bMat. 9:18; 15:25; 18:26; 20:20; Juan 9:38; Hech. 10:25
  3. aMat. 11:5; Luc. 4:27
  4. aMat. 9:30; 12:16; 17:9; Mar. 1:44; 3:12; 5:43; 7:36; 8:30; 9:9; Luc. 4:41; 8:56; 9:21
  5. bMar. 1:44; Luc. 5:14; 17:14
  6. cLev. 13:49; 14:2 y
  7. aMat. 8:5–13: Luc. 7:1–10
  8. aMat. 4:24