Marcos 10:35–52
Nueva Biblia de las AméricasOtras versiones
Español
Alemán
Árabe
Checo
Chino simplificado
Chino tradicional
Coreano
Francés
Griego
Húngaro
Inglés
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
Italiano
Latín
Portugués
Ruso
Petición de Jacobo y Juan
aJacobo1 y Juan, los dos hijos de Zebedeo, se acercaron* a Jesús, diciendo: «Maestro, queremos que hagas por nosotros lo que te pidamos»
«¿Qué quieren que haga por ustedes?», les preguntó.
Ellos le dijeron: «Concédenos1 que en Tu gloriaa nos sentemos uno a Tu derecha y el otro a Tu izquierda»
Jesús les dijo: «Ustedes no saben lo que piden. ¿Pueden beber la copa que Yo beboa, o ser bautizados con el bautismo con que soy bautizadob?».
Le respondieron: «Podemos». Y Jesús les dijo: «La copa que Yo bebo, beberán; y serán bautizados con el bautismo con que Yo soy bautizadoa;
»pero el sentarse a Mi derecha o a Mi izquierda, no es Mío el concederlo1, sino que es para quienes ha sido preparadoa».
Al oír esto, los diez comenzaron a indignarse contra Jacobo1 y Juan.
aLlamándolos junto a Él, Jesús les dijo*: «Ustedes saben que los que son reconocidos como gobernantes de los Gentiles se enseñorean de ellos, y que sus grandes ejercen autoridad sobre ellos.
»Pero entre ustedes no es así, sino que cualquiera de ustedes que desee llegar a ser grande será su servidora,
y cualquiera de ustedes que desee ser el primero será siervo de todos.
»Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar Su vida1 en rescate por muchosa».
El ciego Bartimeo es sanado
aEntonces llegaron* a Jericó. Y cuando Él salía de Jericó con Sus discípulos y una gran multitud, un mendigo ciego llamado Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado junto al caminob.
Cuando oyó que era Jesús el Nazarenoa, comenzó a gritar y a decir: «¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de míb!»
Y muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba mucho más: «¡Hijo de David, ten misericordia de mía!»
Jesús se detuvo y dijo: «Llámenlo». Y llamaron* al ciego, diciéndole: «¡Anímatea! Levántate, que te llama».
Arrojando su manto, se levantó de un salto y fue a Jesús.
Y dirigiéndose a él1, Jesús le preguntó: «¿Qué deseas que haga por ti?». Y el ciego le respondió: «Raboní2a, que recobre la vista».
«Vete, tu fe te ha sanado1a», le dijo Jesús. Al instante el ciego recobró la vista, y lo seguía por el camino.
Notas al pie
Referencias cruzadas
- aMar. 10:35–45: Mat. 20:20–28
- aMat. 19:28
- aMat. 20:22
- bLuc. 12:50
- aHech. 12:2; Apoc. 1:9
- aMat. 13:11
- aMar. 10:42–45; Luc. 22:25–27
- aMat. 20:26; 23:11; Mar. 9:35; Luc. 22:26
- aMat. 20:28
- aMar. 10:46–52: Mat. 20:29–34; Luc. 18:35–43
- bLuc. 18:35; 19:1
- aMar. 1:24
- bMat. 9:27
- aMat. 9:27
- aMat. 9:2
- aMat. 23:7; Juan 20:16
- aMat. 9:22
Copyright 2005 por The Lockman Foundation