Jueces 8–10
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Derrota de Zeba y Zalmuna
Entonces los hombres de Efraín le dijeron: «¿Qué es esto que nos has hecho, al no llamarnos cuando fuiste a pelear contra Madiána?». Y lo criticaron duramente.
Pero él les dijo: «¿Qué he hecho yo ahora en comparación con ustedes? ¿No es mejor el rebusco de Efraín que la vendimia de Abiezer?
»Dios ha entregado en manos de ustedes a los jefes de Madián, Oreb y Zeeb; ¿y qué pude hacer yo en comparación con ustedes?». Entonces se aplacó la ira1 de ellos contra él cuando dijo esto2.
Gedeón y los 300 hombres que iban con él llegaron al Jordán y lo cruzaron, cansados, pero continuando la persecucióna.
Entonces Gedeón dijo a los hombres de Sucota: «Les ruego que den pan1 a la gente que me sigue, porque están cansados, y estoy persiguiendo a Zeba y a Zalmuna, reyes de Madián»
Pero los jefes de Sucot dijeron: «¿Están ya las manos1 de Zeba y Zalmuna en tu poder2 para que demos pan a tu ejércitoa?»
Gedeón respondió: «Muy bien1, cuando el Señor haya entregado en mi mano a Zeba y a Zalmunaa, trillaré2 las carnes de ustedes con espinos y cardos del desierto».
De allí subió Gedeón a Peniela, y les habló de la misma manera; y los hombres de Peniel le respondieron tal como los de Sucot le habían contestado.
Y habló también a los hombres de Peniel: «Cuando yo vuelva sano y salvo1, derribaré esta torrea»
Ahora bien, Zeba y Zalmuna estaban en Carcor, y sus ejércitos1 con ellos, unos 15,000 hombres, los que habían quedado de todo el ejército2 de los hijos del oriente. Porque los que habían caído eran 120,000 hombres que sacaban espadaa.
Gedeón subió por el camino de los que habitaban en tiendas al este de Noba y Jogbeha, y atacó1 el campamento cuando el campamento estaba desprevenido2.
Cuando Zeba y Zalmuna huyeron, los persiguió. Capturó a los dos reyes de Madián, Zeba y Zalmuna, y llenó de terror a todo el ejército1.
Después Gedeón, hijo de Joás, volvió de la batalla por la subida a Heres1.
Y capturó a un joven de1 Sucot y lo interrogó. Entonces el joven le dio por escrito los nombres de los príncipes de Sucot y de sus ancianos, setenta y siete hombres.
Entonces Gedeón fue a los hombres de Sucot y les dijo: «Aquí están Zeba y Zalmuna, acerca de los cuales ustedes me injuriaron, diciendo: “¿Están ya las manos1 de Zeba y Zalmuna en tu mano para que demos pan a tus hombres que están fatigadosa?”».
Entonces tomó a los ancianos de la ciudad, y espinos del desierto y cardos, y con ellos castigó a1 los hombres de Sucot.
Derribó la torre de Peniela y mató a los hombres de la ciudad.
Después dijo a Zeba y a Zalmuna: «¿Qué clase de hombres eran los que ustedes mataron en Tabor?». «Eran como tú», respondieron ellos, «cada uno parecía hijo1 de rey»
«Eran mis hermanos», dijo él, «hijos de mi madre. Vive el Señor, que si los hubieran dejado con vida, yo no les quitaría la vida a ustedes».
Y dijo a Jeter su primogénito: «Levántate y mátalos». Pero el joven no sacó la espada porque tenía temor, pues todavía era muchacho.
Entonces Zeba y Zalmuna dijeron: «Levántate tú y cae sobre nosotros; porque como es el hombre, así es su fortaleza1». Y se levantó Gedeón y mató a Zeba y a Zalmunaa, y tomó los adornos de media luna que sus camellos llevaban al cuellob.
Últimos años de Gedeón
Los hombres de Israel le dijeron a Gedeón: «Reina sobre nosotros, tú y tus hijos, y también el hijo de tu hijo, porque nos has librado de la mano de Madián»
Pero Gedeón les respondió: «No reinaré sobre ustedesa, ni tampoco reinará sobre ustedes mi hijo. El Señor reinará sobre ustedes».
«Quisiera pedirles1», Gedeón les dijo, «que cada uno de ustedes me dé un zarcillo2 de su botín» (pues tenían zarcillos de oro, porque eran ismaelitasa).
«De cierto te los daremos», dijeron ellos. Y tendieron un manto, y cada uno de ellos echó allí un zarcillo de su botín.
El peso de los zarcillos de oro que él pidió fue de 1,700 siclos (19.4 kilos) de oro, sin contar los adornos de media luna, los pendientes y los vestidos de púrpura que llevaban los reyes de Madián y sin contar los collares que llevaban sus camellos al cuello.
Gedeón hizo de ello un efoda, y lo colocó en Ofra, su ciudad, con el cual todo Israel se prostituyó allí, y esto vino a ser ruina1 para Gedeón y su casa.
Pero Madián fue sometido delante de los israelitas, y ya no volvieron a levantar cabeza. Y el país tuvo descanso por cuarenta años en los días de Gedeón.
Entonces Jerobaala, hijo de Joás, fue y habitó en su casa.
Y tuvo setenta hijosa que fueron sus descendientes directos1, porque tuvo muchas mujeres.
La concubina que tenía en Siquem también le dio un hijo, y le puso por nombre Abimelec.
Gedeón, hijo de Joás, murió a una edad avanzada y fue sepultado en el sepulcro de su padre Joás, en Ofra de los abiezeritas.
Al morir Gedeón, los israelitas volvieron a prostituirse con los Baalesa e hicieron a Baal Berit su diosb.
Así que los israelitas se olvidaron del Señor su Diosa que los había librado de manos de todos sus enemigos en derredor.
Tampoco mostraron bondad a la casa de Jerobaala, es decir, Gedeón, conforme a todo el bien que él había hecho a Israel.
Conspiración de Abimelec
Abimelec, hijo de Jerobaala, fue a Siquem, a los parientes1 de su madre, y les dijo a ellos y a toda la familia de la casa del padre de su madre:
«Hablen ahora a oídos de todos los habitantes1 de Siquem: “¿Qué es mejor para ustedes, que todos los hijos de Jerobaal, setenta hombresa, reinen sobre ustedes, o que reine sobre ustedes un solo hombre?”. Además, acuérdense que yo soy hueso y carne de ustedesb»
Y los parientes de su madre hablaron todas estas palabras por él a oídos de todos los habitantes de Siquem. Y ellos se inclinaron a seguir a1 Abimelec, porque dijeron: «Es pariente nuestroa»
Le dieron setenta piezas de plata de la casa de Baal Berita, con las cuales Abimelec tomó a sueldo hombres indignos y temerarios que lo siguieron.
Luego fue a la casa de su padre en Ofra y sobre una piedra mató a sus hermanos, los hijos de Jerobaal, setenta hombresa. Pero Jotam, el hijo menor de Jerobaal, se libró1 porque se escondiób.
Y se reunieron todos los habitantes de Siquem y todo Bet Milo1, y fueron e hicieron rey a Abimelec, junto a la encina2 del pilar que había en Siquem.
Cuando se lo informaron a Jotam, fue y se paró en la cumbre del monte Gerizima, y alzando su voz, clamó y les dijo: «Escúchenme, habitantes de Siquem, para que los oiga Dios.
»Una vez los árboles fueron a ungir un rey sobre ellos, y dijeron al olivo: “Reina sobre nosotros”
»Pero el olivo les respondió: “¿He de dejar mi aceite1 con el cual2 se honra a Dios y a los hombres, para ir a ondear sobre los árboles?”
»Entonces los árboles dijeron a la higuera: “Ven, reina sobre nosotros”
»Pero la higuera les respondió: “¿He de dejar mi dulzura y mi buen fruto, para ir a ondear sobre los árboles?”
»Después los árboles dijeron a la vid: “Ven tú, reina sobre nosotros”
»Pero la vid les respondió: “¿He de dejar mi vino nuevo, que alegra a Dios y a los hombres, para ir a ondear sobre los árboles?”
»Dijeron entonces todos los árboles a la zarza: “Ven tú, reina sobre nosotros”
»Y la zarza dijo a los árboles: “Si en verdad1 me ungen por rey sobre ustedes, vengan y refúgiense a mi sombra; y si no, salga fuego de la zarza y consuma los cedros del Líbano”
»Ahora pues, si ustedes han procedido con verdad1 e integridad al hacer rey a Abimelec, y si han procedido bien con Jerobaala y su casa, y si han procedido con él como él merecía2
(pues mi padre peleó por ustedes, y arriesgó su vida1 y los libró de la mano de Madián,
pero ustedes se han rebelado hoy contra la casa de mi padre y han matado a sus hijos, setenta hombresa, sobre una piedra, y han hecho rey sobre los habitantes de Siquem a Abimelec, el hijo de su siervab, porque es pariente de ustedes),
si han, pues, procedido hoy en verdad1 e integridad para con Jerobaal y su casa, regocíjense en Abimelec, y que él también se regocije en ustedes.
»Y si no, salga fuego de Abimelec y consuma a los habitantes de Siquem y de Bet Milo1. Y salga fuego de los habitantes de Siquem y de Bet Milo1 y consuma a Abimelec»
Entonces Jotam escapó y huyó, y se fue a Beer y permaneció allí a causa de su hermano Abimelec.
Reinado de Abimelec
Abimelec reinó tres años sobre Israel.
Pero Dios envió un espíritu de discordiaa entre Abimelec y los habitantes de Siquem; y los habitantes de Siquem procedieron pérfidamente con Abimelecb,
para que viniera la violencia hecha a los1 setenta hijos de Jerobaala, y recayera la sangre de ellos sobre su hermano Abimelec que los mató, y sobre los habitantes de Siquem que fortalecieron las manos de él para matar a sus hermanosb.
Los habitantes de Siquem pusieron emboscadas1 contra él en las cumbres de los montes y robaban a todos los que pasaban cerca de ellos por el camino; y se lo hicieron saber a Abimelec.
Gaal, hijo de Ebed, vino con sus parientes, y pasaron a Siquem; y los habitantes de Siquem pusieron su confianza en él.
Y salieron al campo y vendimiaron sus viñedos, pisaron las uvas e hicieron fiesta. Y entrando a la casa de su diosa, comieron y bebieron y maldijeron a Abimelec.
Entonces Gaal, hijo de Ebed, dijo: «¿Quién es Abimelec y quién es Siquem para que le sirvamos? ¿No es acaso hijo de Jerobaal, y no es Zebul su oficial1? Sirvan a los hombres de Hamor, padre de Siquema; pero ¿por qué hemos de servirle a él?
»¡Quién pusiera este pueblo en mis manosa! Entonces yo quitaría a Abimelec». Diría a Abimelec: «Aumenta tu ejército, y sal»
Cuando Zebul, gobernante de la ciudad, oyó las palabras de Gaal, hijo de Ebed, se encendió en ira.
Y envió secretamente mensajeros a Abimelec, diciendo: «Gaal, hijo de Ebed, y sus parientes han venido a Siquem, y están alborotando1 a la ciudad contra ti.
»Ahora pues, levántate de noche, tú y el pueblo que está contigo, y pon emboscada en el campo.
»Y en la mañana, en cuanto salga el sol, te levantarás temprano y atacarás la ciudad. Entonces, cuando Gaal y el pueblo que está con él salga contra ti, harás con ellos lo que te venga a manoa»
Abimelec y todo el pueblo que estaba con él,…
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Notas al pie
- 1 el espíritu.
- 2 esta palabra.
- 1 tortas de pan.
- 1 ¿Está la palma.
- 2 tus manos.
- 1 Porque así.
- 2U hollaré.
- 1O en paz.
- 1O campamentos.
- 2O campamento.
- 1 e hirió.
- 2O seguro.
- 1O campamento.
- 1O antes de subir el sol.
- 1 un joven de los hombres de.
- 1 ¿Está la palma.
- 1 hizo que conocieran.
- 1 como la apariencia de hijos.
- 1O valentía.
- 1 pedirles una petición.
- 2O una nariguera, y así en los 25 y 26.
- 1 trampa.
- 1 que vinieron de sus lomos.
- 1 hermano(s), y así en el resto del
- 1O jefes baalim, y así en el resto del
- 1 sus corazones se inclinaron tras.
- 1O quedó.
- 1O toda la casa de Milo.
- 2O al terebinto.
- 1 grosura.
- 2 con el cual por mí.
- 1O sinceridad.
- 1O sinceridad.
- 2 conforme al proceder de sus manos.
- 1 echó su alma por delante.
- 1O sinceridad.
- 1O la casa de Milo.
- 1 de los.
- 1 asechadores.
- 1O supervisor.
- 1 sitiando.
Referencias cruzadas
- aJue. 12:1
- aJue. 7:25
- aGn. 33:17
- aJue. 8:15
- aJue. 7:15
- aGn. 32:31
- aJue. 8:17
- aJue. 6:5; 7:12; Isa. 9:4
- aJue. 8:6
- aJue. 8:9
- aSal. 83:11
- bJue. 8:26
- a1 Sam. 8:7; 10:19; 12:12; Sal. 10:16
- aGn. 25:13–16
- aEx. 28:6–35; Jue. 17:5; 18:14–20
- aJue. 7:1
- aJue. 9:2, 5
- aJue. 2:11, 12
- bJue. 9:4, 27, 46
- aDt. 4:9; Jue. 3:7
- aJue. 9:16–18
- aJue. 8:31, 35
- aJue. 8:30; 9:5, 18
- bGn. 29:14
- aGn. 29:15
- aJue. 8:33
- aJue. 8:30; 9:2, 18
- b2 Rey. 11:1, 2
- aDt. 11:29, 30
- aJue. 8:35
- aJue. 8:30; 9:2, 5
- bJue. 8:31
- a1 Sam. 16:14; Isa. 19:2, 14
- bIsa. 33:1
- aDt. 27:25; Jue. 9:56, 57
- bNúm. 35:33
- aJue. 8:33; 9:46
- aGn. 34:2
- a2 Sam. 15:4
- a1 Sam. 10:7
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