Estudio bíblico Logos

Jueces 8–10

La Biblia de las AméricasOtras versiones

Español

Alemán

Árabe

Checo

Chino simplificado

Chino tradicional

Coreano

Francés

Hebreo

Húngaro

Inglés

Italiano

Latín

Portugués

Ruso

Capitulo 8

Derrota de Zeba y Zalmuna

Entonces los hombres de Efraín le dijeron: ¿Qué es esto que nos has hecho, al no llamarnos cuando fuiste a pelear contra Madiána? Y le criticaron duramente.

2Pero él les dijo: ¿Qué he hecho yo ahora en comparación con vosotros? ¿No es mejor el rebusco de Efraín que la vendimia de Abiezer?

3Dios ha entregado en vuestras manos a los jefes de Madián, Oreb y Zeeb; ¿y qué pude hacer yo en comparación con vosotros? Entonces se aplacó la ira1 de ellos contra él cuando dijo esto2.

4Gedeón y los trescientos hombres que iban con él llegaron al Jordán y lo cruzaron, cansados, mas continuando la persecucióna.

5Y dijo a los hombres de Sucota: Os ruego que deis pan1 a la gente que me sigue, porque están cansados, y estoy persiguiendo a Zeba y a Zalmuna, reyes de Madián.

6Y los jefes de Sucot dijeron: ¿Están ya las manos1 de Zeba y Zalmuna en tu poder2, para que demos pan a tu ejércitoa?

7Y Gedeón respondió: Muy bien1, cuando el Señor haya entregado en mi mano a Zeba y a Zalmunaa, trillaré2 vuestras carnes con espinos del desierto y con abrojos.

8De allí subió a Peniela, y les habló de la misma manera; y los hombres de Peniel le respondieron tal como los de Sucot le habían contestado.

9Y habló también a los hombres de Peniel, diciendo: Cuando yo vuelva sano y salvo1, derribaré esta torrea.

10Ahora bien, Zeba y Zalmuna estaban en Carcor, y sus ejércitos1 con ellos, unos quince mil hombres, los que habían quedado de todo el ejército2 de los hijos del oriente; porque los que habían caído eran ciento veinte mil hombres que sacaban espadaa.

11Y subió Gedeón por el camino de los que habitaban en tiendas al este de Noba y Jogbeha, y atacó1 el campamento cuando el campamento estaba desprevenido2.

12Cuando Zeba y Zalmuna huyeron, los persiguió; capturó a los dos reyes de Madián, Zeba y Zalmuna y llenó de terror a todo el ejército1.

13Después Gedeón, hijo de Joás, volvió de la batalla por la subida a Heres1.

14Y capturó a un joven de1 Sucot y lo interrogó. Entonces el joven le dio por escrito los nombres de los príncipes de Sucot y de sus ancianos, setenta y siete hombres.

15Y fue a los hombres de Sucot y dijo: He aquí a Zeba y a Zalmuna, acerca de los cuales me injuriasteis, diciendo: «¿Están ya las manos1 de Zeba y Zalmuna en tu mano para que demos pan a tus hombres que están fatigadosa?».

16Entonces tomó a los ancianos de la ciudad, y espinos del desierto y abrojos, y con ellos castigó a1 los hombres de Sucot.

17Derribó la torre de Peniela y mató a los hombres de la ciudad.

18Después dijo a Zeba y a Zalmuna: ¿Qué clase de hombres eran los que matasteis en Tabor? Y ellos respondieron: Eran como tú, cada uno parecía hijo1 de rey.

19Y él dijo: Eran mis hermanos, hijos de mi madre. Vive el Señor, que si los hubierais dejado con vida, yo no os quitaría la vida.

20Y dijo a Jeter su primogénito: Levántate y mátalos. Pero el joven no sacó la espada porque tenía temor, pues todavía era muchacho.

21Entonces Zeba y Zalmuna dijeron: Levántate tú y cae sobre nosotros; porque como es el hombre, así es su fortaleza1. Y se levantó Gedeón y mató a Zeba y a Zalmunaa, y tomó los adornos de media luna que sus camellos llevaban al cuellob.

Ultimos años de Gedeón

22Y los hombres de Israel dijeron a Gedeón: Reina sobre nosotros, tú y tus hijos, y también el hijo de tu hijo, porque nos has librado de la mano de Madián.

23Pero Gedeón les dijo: No reinaré sobre vosotros, ni tampoco reinará sobre vosotros mi hijo; el Señor reinará sobre vosotrosa.

24Les dijo también Gedeón: Quisiera pediros1 que cada uno de vosotros me dé un zarcillo2 de su botín (pues tenían zarcillos de oro, porque eran ismaelitasa).

25Y ellos dijeron: De cierto te los daremos. Y tendieron un manto, y cada uno de ellos echó allí un zarcillo de su botín.

26El peso de los zarcillos de oro que él pidió fue de mil setecientos siclos1 de oro, sin contar los adornos de media luna, los pendientes y los vestidos de púrpura que llevaban los reyes de Madián y sin contar los collares que llevaban sus camellos al cuello.

27Y Gedeón hizo de ello un efoda, y lo colocó en Ofra, su ciudad, con el cual todo Israel se prostituyó allí, y esto vino a ser ruina1 para Gedeón y su casa.

28Así fue subyugado Madián delante de los hijos de Israel, y ya no volvieron a levantar cabeza. Y el país tuvo descanso por cuarenta años en los días de Gedeón.

29Entonces Jerobaala, hijo de Joás, fue y habitó en su casa.

30Y tuvo Gedeón setenta hijosa que fueron sus descendientes directos1, porque tuvo muchas mujeres.

31La concubina que tenía en Siquem también le dio un hijo, y le puso por nombre Abimelec.

32Y murió Gedeón, hijo de Joás, a una edad avanzada y fue sepultado en el sepulcro de su padre Joás, en Ofra de los abiezeritas.

33Y sucedió que al morir Gedeón, los hijos de Israel volvieron a prostituirse con los baalesa e hicieron a Baal-berit su diosb.

34Y los hijos de Israel se olvidaron del Señor su Diosa que los había librado de manos de todos sus enemigos en derredor;

35tampoco mostraron bondad a la casa de Jerobaala, es decir, Gedeón, conforme a todo el bien que él había hecho a Israel.

Capitulo 9

Conspiración de Abimelec

Y Abimelec, hijo de Jerobaala, fue a Siquem, a los parientes1 de su madre, y les habló a ellos y a toda la familia de la casa del padre de su madre, diciendo:

2Hablad ahora a oídos de todos los habitantes1 de Siquem: «¿Qué es mejor para vosotros, que todos los hijos de Jerobaal, setenta hombresa, reinen sobre vosotros, o que reine sobre vosotros un solo hombre?». Además, acordaos que yo soy hueso vuestro y carne vuestrab.

3Y los parientes de su madre hablaron todas estas palabras por él a oídos de todos los habitantes de Siquem; y ellos se inclinaron a seguir a1 Abimelec, porque dijeron: Es pariente nuestroa.

4Y le dieron setenta piezas de plata de la casa de Baal-berita, con las cuales Abimelec tomó a sueldo hombres indignos y temerarios que lo siguieron.

5Luego fue a la casa de su padre en Ofra y mató a sus hermanos, los hijos de Jerobaal, setenta hombresa, sobre una piedra. Pero Jotam, el hijo menor de Jerobaal, se libró1 porque se escondiób.

6Y se reunieron todos los habitantes de Siquem y todo Bet-milo1, y fueron e hicieron rey a Abimelec, junto a la encina2 del pilar que había en Siquem.

7Cuando se lo informaron a Jotam, fue y se paró en la cumbre del monte Gerizima, y alzando su voz, clamó y les dijo: Escuchadme, habitantes de Siquem, para que os oiga Dios.

8Una vez los árboles fueron a ungir un rey sobre ellos, y dijeron al olivo: Reina sobre nosotros».

9Mas el olivo les respondió: «¿He de dejar mi aceite1 con el cual2 se honra a Dios y a los hombres, para ir a ondear sobre los árboles?».

10Entonces los árboles dijeron a la higuera: «Ven, reina sobre nosotros».

11Pero la higuera les respondió: «¿He de dejar mi dulzura y mi buen fruto, para ir a ondear sobre los árboles?».

12Después los árboles dijeron a la vid: «Ven tú, reina sobre nosotros».

13Pero la vid les respondió: «¿He de dejar mi mosto, que alegra a Dios y a los hombres, para ir a ondear sobre los árboles?».

14Dijeron entonces todos los árboles a la zarza: «Ven tú, reina sobre nosotros».

15Y la zarza dijo a los árboles: «Si en verdad1 me ungís por rey sobre vosotros, venid y refugiaos a mi sombra; y si no, salga fuego de la zarza y consuma los cedros del Líbano».

16Ahora pues, si habéis procedido con verdad1 e integridad al hacer rey a Abimelec, y si habéis procedido bien con Jerobaala y su casa, y si habéis procedido con él como él merecía2

17(pues mi padre peleó por vosotros, y arriesgó su vida1 y os libró de la mano de Madián,

18pero vosotros os habéis rebelado hoy contra la casa de mi padre y habéis matado a sus hijos, setenta hombresa, sobre una piedra, y habéis hecho rey sobre los habitantes de Siquem a Abimelec, el hijo de su siervab, porque es vuestro pariente);

19si habéis, pues, procedido hoy en verdad1 e integridad para con Jerobaal y su casa, regocijaos en Abimelec, y que él también se regocije en vosotros.

20Y si no, salga fuego de Abimelec y consuma a los habitantes de Siquem y de Bet-milo1; y salga fuego de los habitantes de Siquem y de Bet-milo1 y consuma a Abimelec.

21Entonces Jotam escapó y huyó, y se fue a Beer y permaneció allí a causa de su hermano Abimelec.

Reinado de Abimelec

22Y reinó Abimelec tres años sobre Israel.

23Pero Dios envió un espíritu de discordiaa entre Abimelec y los habitantes de Siquem; y los habitantes de Siquem procedieron pérfidamente con Abimelecb,

24para que viniera la violencia hecha a los1 setenta hijos de Jerobaala, y recayera la sangre de ellos sobre su hermano Abimelec que los mató, y sobre los habitantes de Siquem que fortalecieron las manos de él para matar a sus hermanosb.

25Y los habitantes de Siquem pusieron emboscadas1 contra él en las cumbres de los montes y robaban a todos los que pasaban cerca de ellos por el camino; y se lo hicieron saber a Abimelec.

26Y Gaal, hijo de Ebed, vino con sus parientes, y pasaron a Siquem; y los habitantes de Siquem pusieron su confianza en él.

27Y salieron al campo y vendimiaron sus viñedos, pisaron las uvas e hicieron fiesta; y entrando a la casa de su diosa, comieron y bebieron y maldijeron a Abimelec.

28Entonces Gaal, hijo de Ebed, dijo: ¿Quién es Abimelec y quién es Siquem para que le sirvamos? ¿No es acaso hijo de Jerobaal, y no es Zebul su oficial1? Servid a los hombres de Hamor, padre de Siquema; pero ¿por qué hemos de servirle a él?

29¡Quién pusiera este pueblo en mis manosa! Entonces yo quitaría a Abimelec. Diría a Abimelec: Aumenta tu ejército, y sal.

30Y cuando Zebul, gobernante de la ciudad, oyó las palabras de Gaal, hijo de Ebed, se encendió en ira.

31Y envió encubiertamente mensajeros a Abimelec, diciendo: He aquí que Gaal, hijo de Ebed, y sus parientes han venido a Siquem, y he aquí que están incitando1 a la ciudad contra ti.

32Ahora pues, levántate de noche, tú y el pueblo que está contigo, y pon emboscada en el campo.

33Y sucederá en…

Leer en Logos

Este pasaje se ha acortado. Seguir leyendo Jueces 8–10 en Logos

Notas al pie

  1. 1, el espíritu
  2. 2, esta palabra
  3. 1, tortas de pan
  4. 1, ¿Está la palma
  5. 2, tus manos
  6. 1, Porque así
  7. 2U, hollaré
  8. 1O, en paz
  9. 1O, campamentos
  10. 2O, campamento
  11. 1, e hirió
  12. 2O, seguro
  13. 1O, campamento
  14. 1O, antes de subir el sol
  15. 1, un joven de los hombres de
  16. 1, ¿Está la palma
  17. 1, hizo que conocieran
  18. 1, como la apariencia de hijos
  19. 1O, valentía
  20. 1, pediros una petición
  21. 2O, una nariguera, y así en los vers. 25 y 26
  22. 1Un siclo equivale a 11.4 gramos
  23. 1, trampa
  24. 1, que vinieron de sus lomos
  25. 1, hermano(s), y así en el resto del cap.
  26. 1O, jefes heb., baalim, y así en el resto del cap.
  27. 1, sus corazones se inclinaron tras
  28. 1O, quedó
  29. 1O, toda la casa de Milo
  30. 2O, al terebinto
  31. 1, grosura
  32. 2, con el cual por mí
  33. 1O, sinceridad
  34. 1O, sinceridad
  35. 2, conforme al proceder de sus manos
  36. 1, echó su alma por delante
  37. 1O, sinceridad
  38. 1O, la casa de Milo
  39. 1, de los
  40. 1, asechadores
  41. 1O, supervisor
  42. 1, sitiando

Referencias cruzadas

  1. aJue. 12:1
  2. aJue. 7:25
  3. aGén. 33:17
  4. aJue. 8:15
  5. aJue. 7:15
  6. aGén. 32:31
  7. aJue. 8:17
  8. aJue. 6:5; 7:12; Isa. 9:4
  9. aJue. 8:6
  10. aJue. 8:9
  11. aSal. 83:11
  12. bJue. 8:26
  13. a1 Sam. 8:7; 10:19; 12:12; Sal. 10:16
  14. aGén. 25:13–16
  15. aEx. 28:6–35; Jue. 17:5; 18:14–20
  16. aJue. 7:1
  17. aJue. 9:2, 5
  18. aJue. 2:11, 12
  19. bJue. 9:4, 27, 46
  20. aDeut. 4:9; Jue. 3:7
  21. aJue. 9:16–18
  22. aJue. 8:31, 35
  23. aJue. 8:30; 9:5, 18
  24. bGén. 29:14
  25. aGén. 29:15
  26. aJue. 8:33
  27. aJue. 8:30; 9:2, 18
  28. b2 Rey. 11:1, 2
  29. aDeut. 11:29, 30
  30. aJue. 8:35
  31. aJue. 8:30; 9:2, 5
  32. bJue. 8:31
  33. a1 Sam. 16:14; Isa. 19:2, 14
  34. bIsa. 33:1
  35. aDeut. 27:25; Jue. 9:56, 57
  36. bNúm. 35:33
  37. aJue. 8:33; 9:46
  38. aGén. 34:2
  39. a2 Sam. 15:4