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Josué 8–9

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La conquista de Hai

Entonces el Señor dijo a Josué: «No temas ni te acobardesa. Toma contigo a todo el pueblo de guerra y levántate, sube a Hai. Mira, he entregado en tu manob al rey de Hai, su pueblo, su ciudad y su tierra.

»Harás con Hai y con su rey lo mismo que hiciste con Jericó y con su rey. Tomarán para ustedes como botín solamente los despojos y el ganadoa. Prepara1 una emboscada a la ciudad detrás de ella».

Josué se levantó con todo el pueblo de guerra para subir a Hai. Y escogió Josué 30,000 hombres, valientes guerreros, y los envió de noche.

Josué les dio órdenes, diciéndoles: «Miren, ustedes van a poner emboscada a la ciudad por detrás de ella1a. No se alejen mucho de la ciudad, sino estén todos alerta.

»Entonces yo y todo el pueblo que me acompaña nos acercaremos a la ciudad. Cuando ellos salgan a nuestro encuentro como la primera vez, nosotros huiremos delante de ellosa,

y ellos saldrán tras nosotros hasta que los hayamos alejado de la ciudad, porque dirán: “Huyen ante nosotros como la primera vez”. Huiremos, pues, ante ellos.

»Ustedes saldrán1 de la emboscada y se apoderarán de la ciudad, porque el Señor su Dios la entregará en sus manos.

»Cuando hayan tomado la ciudad, le1 prenderán fuego. Lo harán conforme a la palabra del Señor. Miren que yo se lo he mandadoa».

Josué los envió, y fueron al lugar de la emboscada y se quedaron entre Betel1 y Hai, al occidente de Hai; pero Josué pasó la noche entre el pueblo.

Josué se levantó muy de mañana, pasó revista al pueblo y subió con los ancianos de Israel frente al pueblo de Haia.

Entonces todos los hombres1 de guerra que estaban con él subieron y se acercaron, y llegaron frente a la ciudad, y acamparon al lado norte de Hai. Había un valle entre él y Hai.

Josué tomó unos 5,000 hombres y los puso en emboscada entre Betela y Haib, al occidente de la ciudad1.

Y apostaron al pueblo: todo el ejército que acampó al norte de la ciudad, y su retaguardia que acampó al occidente de la ciudad. Y Josué pasó1 aquella noche en medio del valle.

Al ver esto el rey de Hai, los hombres de la ciudad se apresuraron, se levantaron temprano y salieron para enfrentarse a Israel en batalla, él y todo su pueblo, en el lugar señalado frente a la llanura del desierto, sin saber que había una emboscada contra él por detrás de la ciudad.

Josué y todo Israel se fingieron vencidos delante de ellos, y huyeron camino del desiertoa.

Y todo el pueblo que estaba en la ciudad fue llamado para perseguirlos, y persiguieron a Josué, y se alejaron de la ciudada.

No quedó hombre en Hai o Betel que no saliera tras Israel, y dejaron la ciudad sin protección1 por perseguir a Israel.

Entonces el Señor dijo a Josué: «Extiende la jabalina que está en tu mano hacia Hai, porque la entregaré en tu mano». Y Josué extendió hacia la ciudad la jabalina que estaba en su manoa.

Los que estaban emboscados se levantaron rápidamente de su lugar, y corrieron cuando él extendió su mano, entraron en la ciudad y se apoderaron de ella, inmediatamente le prendieron fuego a la ciudad.

Cuando los hombres de Hai se volvieron y miraron, vieron que el humo de la ciudad subía al cielo y no tenían lugar adónde huir, ni por un lado ni por el otro, porque el pueblo que iba huyendo hacia el desierto se volvió contra sus perseguidores.

Al ver Josué y todo Israel que los emboscados habían tomado la ciudad y que el humo de la ciudad subía, se volvieron y comenzaron a matar1 a los hombres de Hai.

Y los de la emboscada1 salieron de la ciudad a su encuentro, así que los de Hai quedaron en medio de Israel, unos1 por un lado y otros1 por el otro. Los mataron2 hasta no quedar de ellos3 ni sobreviviente ni fugitivoa.

Pero al rey de Hai lo tomaron vivo, y lo trajeron a Josué.

Cuando Israel acabó de matar a todos los habitantes de Hai en el campo y en el desierto, adonde ellos los habían perseguido y todos habían caído a filo de espada hasta ser exterminados, todo Israel volvió a Hai y la hirieron a filo de espada.

El total de los que cayeron aquel día, tanto hombres como mujeres, fue de 12,000; todo el pueblo1 de Haia.

Josué no retiró su mano con la cual tenía extendida la jabalinaa, hasta que hubo exterminado por completo1 a todos los habitantes de Hai.

Solo el ganado y los despojos de aquella ciudad tomó Israel para sí como botín, conforme a la palabra que el Señor había ordenado a Josuéa.

Josué incendió la ciudad de Hai y la convirtió en un montón de ruinas para siemprea, en una desolación hasta el día de hoy.

También colgó al rey de Hai en un árbol hasta la tarde. A la puesta del sol Josué dio orden que bajaran su cadáver del árbol. Lo arrojaron a la entrada de la puerta de la ciudad y levantaron sobre él un gran montón de piedras que permanece hasta el día de hoya.

La lectura de la ley

aEntonces Josué edificó un altar al Señor, Dios de Israel, en el monte Ebal,

tal como Moisés, siervo del Señor, había ordenado a los israelitas, como está escrito en el libro de la ley de Moisés, un altar de piedras sin labrar1, sobre las cuales nadie había alzado herramienta de hierroa. Sobre él ofrecieron holocaustos al Señor y sacrificaron ofrendas de paz.

Allí, sobre las piedras, Josué escribió una copia de la ley que Moisésa había escrito, en presencia de los israelitas.

Todo Israel, con sus ancianos, oficiales y jueces, estaba de pie a ambos lados del arca, delante de los sacerdotes levitas que llevaban el arca del pacto del Señor, tanto el extranjero como el nativo. La mitad de ellos estaba frente al monte Gerizima, y la otra mitad frente al monte Ebalb, tal como Moisés, siervo del Señor, había ordenado la primera vez, para que bendijeran al pueblo de Israel.

Después Josué leyó todas las palabras de la ley, la bendición y la maldición, conforme a todo lo que está escrito en el libro de la leya.

No hubo ni una palabra de todo lo que había ordenado Moisés que Josué no leyera delante de toda la asamblea de Israel, incluyendo las mujeres, los niños y los extranjeros que vivían1 entre ellosa.

Astucia de los gabaonitas

Y sucedió que cuando se enteraron todos los reyes que estaban al otro lado del Jordán, en los montes, en los valles y en toda la costa del Mar Grandea hacia el Líbano, los reyes de los hititas, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseosb,

a una se reunieron y se pusieron de acuerdo1a para pelear contra Josué y contra Israel.

Cuando los habitantes de Gabaón también se enteraron de lo que Josué había hecho a Jericó y a Haia,

ellos usaron de astucia y fueron como embajadores1, y llevaron alforjas viejas sobre sus asnos, y odres de vino viejos, rotos y remendados2,

y sandalias gastadas y remendadas en sus pies, y vestidos viejos sobre sí. Todo el pan de su provisión estaba seco y desmenuzado.

Vinieron a Josué al campamento en Gilgala, y le dijeron a él y a los hombres de Israel: «Hemos venido de un país lejano. Hagan, pues, pacto con nosotros»

Y los hombres de Israel dijeron a los heveosa: «Quizá habitan en nuestra tierra1, ¿cómo, pues, haremos pacto con ustedes2b?».

Respondieron ellos a Josué: «Somos tus siervosa». Y Josué les preguntó: «¿Quiénes son, y de dónde vienen?».

Ellos le dijeron: «Tus siervos han venido de un país muy lejanoa a causa de la fama del Señor tu Dios. Porque hemos oído hablar de Él, de todo lo que hizo en Egiptob,

y de todo lo que hizo a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón, rey de Hesbón, y a Og, rey de Basán, que estaba en Astarot.

»Y nuestros ancianos y todos los habitantes de nuestro país nos dijeron: “Tomen provisiones en su mano para el camino, vayan a su encuentro y díganles: ‘Somos siervos de ustedesa; hagan, pues, pacto con nosotros’ ”.

»Este pan nuestro estaba caliente cuando lo sacamos de nuestras casas para provisión el día que salimos para venir a ustedes, pero ahora está seco y desmenuzado.

»Estos odres de vino que llenamos eran nuevos, y vean que están rotos. Estos vestidos nuestros y nuestras sandalias están gastados a causa de lo muy largo del camino».

Y los hombres de Israel tomaron de sus provisiones, y no pidieron el consejo1 del Señora.

Josué hizo paz con ellos y celebró pacto con ellosa para conservarles la vida. También los jefes de la congregación se lo juraron.

Pero sucedió que después de tres días de haber hecho pacto con ellos, los israelitas se enteraron de que eran vecinos y que habitaban en su tierra1.

Entonces salieron los israelitas, y al tercer día llegaron a sus ciudades. Sus ciudades eran Gabaóna, Cafira, Beerot y Quiriat Jearim.

Los israelitas no los mataron1 porque los jefes de la congregación les habían hecho un juramento por el Señor, Dios de Israel. Y toda la congregación murmuraba contra los jefes.

Pero todos los jefes dijeron a1 la congregación: «Nosotros les hemos jurado por el Señor, Dios de Israel, y ahora no podemos tocarlos.

»Esto es lo que haremos con ellos: los dejaremos vivir, para que no venga sobre nosotros la ira por el juramento que les hemos hecho».

Y los jefes les dijeron: «Déjenlos vivir». Y ellos fueron leñadores y aguadoresa para toda la congregación, tal como los jefes les habían dicho.

Juicio contra los gabaonitas

Entonces Josué los mandó llamar y les habló: «¿Por qué nos han engañado, diciendo: “Habitamos muy lejos de ustedes”, cuando habitan en nuestra tierra1a?

»Ahora pues, malditos son y nunca dejarán de ser esclavos1a, leñadores y aguadores para la casa de mi Dios».

Y ellos respondieron a Josué: «Porque ciertamente tus siervos fueron informados de que el Señor tu Dios había ordenado a Su siervo Moisés que les diera toda la tierra, y que destruyera a todos los habitantes de la tierra delante de ustedes. Por tanto, temimos en gran manera por nuestras vidas a causa de ustedes, y hemos hechoa esto.

»Ahora pues, estamos en tus manos. Haz con nosotros lo que te parezca bueno y justoa».

Y así hizo él con ellos, y los libró de las manos de los israelitas, y estos no los mataron.

Y aquel día Josué los hizo leñadores y aguadores para la congregación y para el altar del Señor, en el lugar que Él escogieraa, hasta el día de…

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Footnotes

  1. 1 Prepárate.
  2. 1 la ciudad.
  3. 1 se levantarán.
  4. 1 a la ciudad.
  5. 1O Casa de Dios.
  6. 1 todo el pueblo.
  7. 1 Hai.
  8. 1 anduvo.
  9. 1 abierta.
  10. 1 e hirieron.
  11. 1 estos.
  12. 2 hirieron.
  13. 3 para él.
  14. 1 todos los hombres.
  15. 1O dedicado al anatema.
  16. 1 enteras.
  17. 1 andaban.
  18. 1 a una boca.
  19. 1 fueron y se prepararon para un viaje.
  20. 2 atados.
  21. 1 habitas en medio mío.
  22. 2 haré pacto contigo.
  23. 1 preguntaron a la boca.
  24. 1 en medio de él.
  25. 1 hirieron.
  26. 1 a toda.
  27. 1 entre nosotros.
  28. 1 y un siervo no será cortado de entre ustedes.

Cross references

  1. aJos. 1:9
  2. bJos. 6:2; 10:8
  3. aDt. 20:14; Jos. 8:27
  4. aJue. 20:29
  5. aJue. 20:32
  6. aDt. 20:16–18; Jos. 8:2
  7. aGn. 22:3
  8. aGn. 28:19; Jue. 1:22
  9. bGn. 12:8
  10. aJos. 15:61; 16:1; 18:12
  11. aJue. 20:31
  12. aEx. 14:16; 17:9–13; Jos. 8:26
  13. aJos. 8:8
  14. aDt. 20:16–18
  15. aEx. 17:11, 12
  16. aJos. 8:2
  17. aDt. 13:16
  18. aDt. 21:22, 23
  19. aJos. 8:30–32: Dt. 27:4–8
  20. aEx. 20:25
  21. aDt. 27:2, 3, 8
  22. aDt. 27:11–14
  23. bDt. 11:29
  24. aJos. 1:8
  25. aEx. 12:38; Dt. 31:12; Zac. 8:23
  26. aNúm. 34:6
  27. bEx. 3:17; 23:23; Núm. 13:29; Jos. 3:10
  28. aSal. 83:3, 5
  29. aJos. 9:17, 22; 10:2; 21:17
  30. aJos. 5:10
  31. aJos. 9:1; 11:19
  32. bEx. 23:32; Dt. 7:2
  33. aDt. 20:11; 2 Rey. 10:5
  34. aJos. 9:16, 17
  35. bJos. 2:9; 9:24
  36. aJos. 9:8
  37. aNúm. 27:21
  38. aEx. 23:32
  39. aJos. 18:25
  40. aDt. 29:11
  41. aJos. 9:16
  42. aGn. 9:25
  43. aJos. 9:9
  44. aGn. 16:6
  45. aDt. 12:5