Ezequiel 4–6
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- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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Símbolos del sitio de Jerusalén
»Y tú, hijo de hombre, toma una tableta de barroa, ponla delante de ti y graba en ella una ciudad, Jerusalén.
»Entonces pon sitio contra ella: edifica un muro de asedio contra ella, echa un terraplén contra ella, pon campamentos delante de ella, y coloca contra ella arietesa alrededor.
»Después toma una sartén de hierro y colócala como un muro de hierro entre ti y la ciudad, dirige tu rostro hacia ella y quedará bajo sitio: tú la sitiarása. Esta es una señal para la casa de Israelb.
»Y tú acuéstate sobre el lado izquierdo, y pon sobre él la iniquidad de la casa de Israel; por el número de días que estés acostado sobre él, llevarás su iniquidada.
»Porque Yo te he asignado un número de días igual a los años de su iniquidad, 390 días. Tú cargarás, pues, con la iniquidada de la casa de Israel.
»Cuando los hayas cumplido, te acostarás por segunda vez, pero sobre el lado derecho, y llevarás la iniquidad de la casa de Judá. Te la he asignado por cuarenta días, un día por cada añoa.
»Entonces dirigirás tu rostro y tu brazo desnudo hacia el sitio de Jerusalén, y profetizarás contra ellaa.
»Te ataré con cuerdas para que no puedas volverte de un lado a otroa, hasta que hayas cumplido los días de tu sitio.
»En cuanto a ti, toma trigo, cebadaa, habas, lentejas, millo y centeno; ponlos en una vasija y hazte pan con ellos; conforme al número de días que estés acostado sobre tu lado, 390 días, lo comerás.
»El alimento que comas será de 20 siclos (228 gramos)a de peso por día; lo comerás de tiempo en tiempo.
»Beberás el agua por medida: la sexta parte de un hin (medio litro); la beberás de tiempo en tiempo.
»Comerás torta de cebada, habiéndola cocido sobre excrementos humanos a la vista de ellosa»
Entonces el Señor dijo: «Así comerán los israelitas su pan inmundoa entre las naciones donde los arrojaré».
Pero yo dije: «¡Ah, Señor Diosa! Nunca me he contaminado; porque desde mi juventud hasta ahora nunca he comido animal muertob o despedazadoc, ni jamás ha entrado en mi boca carne inmundad».
Entonces Él me dijo: «Mira, te concedo que prepares tu pan sobre estiércol de vaca en lugar de sobre excremento humano»
Me dijo además: «Hijo de hombre, voy a romper la provisión de pan en Jerusalén, y comerán el pan por pesoa y con angustia, y beberán el agua por medida y con terrorb,
para que al escasear el pan y el agua, se aterren unos a otros y se consuman en su iniquidada.
La destrucción de Jerusalén predicha
»Y tú, hijo de hombre, toma una espada afilada; tómala y hazla pasar sobre tu cabeza y sobre tu barbaa como navaja de barbero. Toma luego una balanzab y divide el pelo cortado.
»Una tercera parte del pelo lo quemarás a fuego en medio de la ciudad cuando terminen los días del sitioa. Tomarás otra tercera parte y golpearás con la espada alrededor de la ciudad; y la otra tercera parte la esparcirás al viento. Entonces Yo desenvainaré la espada detrás de ellosb.
»Toma también de allí unos pocos de los pelos y átalos en la orla de tu manto1.
»Toma otra vez algunos de ellos, échalos en medio del fuego, y quémalos en el fuego. De ahí saldrá el fuego hacia toda la casa de Israel.
»Así dice el Señor Dios: “Esta es Jerusaléna. Yo la coloqué en el centro de las nacionesb y de los territorios a su alrededor.
”Pero ella se ha rebelado contra Mis ordenanzas con más impiedad que las naciones, y contra Mis estatutos más que los territorios alrededor de ella; porque ha desechado Mis ordenanzas y no han andado en Mis estatutosa”.
»Por tanto, así dice el Señor Dios: “Porque la rebelión de ustedes es mayor que la de las naciones que los rodean, y no han andado en Mis estatutos ni observado Mis ordenanzasa, ni tampoco han observado las ordenanzas de las naciones que los rodean”,
por eso, así dice el Señor Dios: “Yo, Yo mismo, estoy contra ti, y ejecutaré juiciosa en medio de ti a la vista de las nacionesb.
”Y haré en ti lo que no he hecho y lo que no volveré a hacer jamás a causa de todas tus abominacionesa.
”Por eso, los padres se comerán a sus hijosa en medio de ti, y los hijos se comerán a sus padres; ejecutaré juicios en ti y esparciré cuantos te queden a todos los vientosb.
“Por tanto, ¡vivo Yo!”, declara el Señor Dios, “que por haber profanado Mi santuario con todos tus ídolos detestables y con todas tus abominacionesa, Yo me retiraré, Mi ojo no tendrá piedad y tampoco perdonaréb.
”Una tercera parte de ti morirá de pestilencia o será consumida por el hambre en medio de ti, otra tercera parte caerá a espada alrededor de tia y la otra tercera parte esparciré a todos los vientos, y Yo desenvainaré la espada tras ellosb.
”Se desahogará Mi ira, saciaré en ellos Mi furor y me vengaréa; entonces sabrán que Yo, el Señor, he hablado en Mi celo cuando desahogue Mi furor contra ellosb.
”Te haré desolación y oprobio entre las naciones que te rodean, a los ojos de todos los que pasena.
”Y serás oprobio, escarnio, advertencia y objeto de horror para las naciones que te rodean, cuando haga juicios contra tia con ira, furor y terribles reprensiones. Yo, el Señor, he habladob.
”Cuando envíe contra ellos las saetas mortíferas del hambre para destrucción, las cuales enviaré para destruirlos, entonces también aumentaré el hambre sobre ustedes y romperé la provisión de pan.
”Enviaré también sobre ti hambre y fieras, y te dejarán sin hijosa. La plaga y la sangre pasarán por tib, y mandaré sobre ti la espada. Yo, el Señor, he hablado”».
Condenación de la idolatría
Y vino a mí la palabra del Señor:
«Hijo de hombre, pon tu rostro hacia los montes de Israela, profetiza contra ellos,
y di: “Montes de Israel, escuchen la palabra del Señor Dios. Así dice el Señor Dios a los montes, las colinas, las barrancas y a los valles: ‘Yo mismo traeré sobre ustedes la espada y destruiré sus lugares altosa.
’Sus altares serán devastados, sus altares de incienso serán destrozados y haré que caigan sus muertos delante de sus ídolosa.
’También pondré los cadáveres de los israelitas delante de sus ídolos, y esparciré sus huesos alrededor de sus altaresa.
’Dondequiera que ustedes tengan sus moradas, las ciudades quedarán desoladas y los lugares altos devastados, para que queden desolados y devastados sus altaresa, rotos y eliminados sus ídolos, derribados sus altares de incienso y borradas sus obrasb.
’Los muertos caerán en medio de ustedes, y sabrán que Yo soy el Señor.
’Sin embargo, dejaré un remanentea, porque tendrán entre las naciones a los que escaparon de la espada cuando estén esparcidos por las tierrasb.
’Entonces los que de ustedes escapen me recordarán entre las naciones adonde serán llevados cautivosa. Porque he sufrido a causa de sus corazones adúlteros que se apartaron de Míb, y a causa de sus ojos que se prostituyeron tras sus ídolos. Pero se aborrecerán a sí mismos por los males que han cometido, por todas sus abominacionesc.
’Y sabrán que Yo soy el Señor; no en vano he dicho que les haría este mal’ ”.
»Así dice el Señor Dios: “Bate tus manos, golpea con tu piea, y di: ‘¡Ay!, a causa de todas las graves abominaciones de la casa de Israelb, que a espada, de hambre y de pestilencia caeránc.
’El que esté lejos morirá de pestilencia, el que esté cerca caerá a espadaa, y el que quede y esté sitiado morirá de hambre. Así desahogaré Mi furor sobre ellosb.
’Entonces ustedes sabrán que Yo soy el Señor, cuando sus muertos estén en medio de sus ídolos alrededor de sus altares, en toda colina elevadaa, en todas las cumbres de los montes, bajo todo árbol verde y bajo toda encina frondosa, lugares donde ofrecían aroma agradable a todos sus ídolosb.
’Así que por todas sus moradas extenderé Mi mano contra ellos, y haré la tierra más desolada y devastada que el desierto hacia Diblat; y sabrán que Yo soy el Señora’ ”».
Notas al pie
- 1 en tus bordes.
Referencias cruzadas
- aIsa. 20:2; Jer. 13:1; 18:2; 19:1
- aJer. 6:6; Ezq. 21:22
- aJer. 39:1, 2; Ezq. 5:2
- bIsa. 8:18; 20:3; Ezq. 12:6, 11; 24:24–27
- aLev. 10:17; 16:22; Núm. 18:1
- aNúm. 14:34
- aNúm. 14:34; Dan. 9:24–26; 12:11, 12; Apoc. 11:2, 3
- aEzq. 21:2
- aEzq. 3:25
- aEx. 9:32; Isa. 28:25
- aEzq. 45:12
- aIsa. 36:12
- aDan. 1:8; Os. 9:3
- aJer. 1:6; Ezq. 9:8; 20:49
- bHech. 10:14
- cLev. 17:15; 22:8; Ezq. 44:31
- dDt. 14:3; Isa. 65:4; 66:17
- aLev. 26:26; Isa. 3:1; Ezq. 5:16; 14:13
- bLam. 5:4; Ezq. 4:10, 11; 12:18, 19
- aLev. 26:39; Ezq. 24:23; 33:10
- aLev. 21:5; Isa. 7:20; Ezq. 44:20
- bDan. 5:27
- aJer. 39:1, 2; Ezq. 4:2–8
- bLev. 26:33
- aJer. 6:6; Ezq. 4:1
- bDt. 4:6; Lam. 1:1; Ezq. 16:14
- a2 Rey. 17:8–20; Neh. 9:16, 17; Sal. 78:10; Jer. 11:10; Ezq. 16:47, 48, 51; Zac. 7:11
- a2 Rey. 21:9–11; 2 Crón. 33:9; Jer. 2:10, 11
- aJer. 21:5, 13; Ezq. 15:7; 21:3; Zac. 14:2
- bJer. 24:9; Ezq. 5:15; 11:9
- aDan. 9:12; Amós 3:2; Mat. 24:21
- aLev. 26:9; Jer. 19:9; Lam. 4:10
- bSal. 44:11; Ezq. 5:2, 12; 6:8; 12:14; Amós 9:9; Zac. 2:6; 7:14
- aJer. 7:9–11; Ezq. 8:5, 6, 16
- bJer. 16:18; Ezq. 7:20
- aJer. 15:2; 21:9; Ezq. 5:17; 6:11, 12
- bJer. 43:10, 11; 44:27; Ezq. 5:2, 10; 12:14; Amós 9:9; Zac. 2:6
- aIsa. 1:24
- bIsa. 59:17; Ezq. 36:5, 6; 38:19
- aSal. 74:3–10; 79:1–4; Ezq. 22:4
- aIsa. 26:9; Jer. 22:8, 9; 1 Cor. 10:11
- bIsa. 66:15, 16; Ezq. 5:8; 25:17
- aLev. 26:22; Apoc. 6:8
- bEzq. 38:22
- aEzq. 36:1
- aLev. 26:30
- aLev. 26:30; 2 Crón. 14:5; Isa. 27:9; Ezq. 6:6
- a2 Rey. 23:14, 16, 20; Jer. 8:1, 2
- aLev. 26:31; Isa. 6:11; Ezq. 5:14
- bEzq. 6:4; Miq. 1:7; Zac. 13:2
- aIsa. 6:13; Jer. 30:11
- bJer. 44:14, 28; Ezq. 7:16; 14:22
- aDt. 4:29; 30:2; Jer. 51:50
- bSal. 78:40; Isa. 7:13; 43:24; Os. 11:8
- cJob 42:6; Ezq. 20:43; 36:31
- aEzq. 25:6
- bEzq. 9:4
- cEzq. 5:12; 7:15
- aDan. 9:7
- bLam. 4:11, 22; Ezq. 5:13
- aEzq. 6:4–7
- b1 Rey. 14:23; 2 Rey. 16:4; Isa. 57:5–7; Ezq. 20:28; Os. 4:13
- aIsa. 5:25; 9:12; Ezq. 14:13; 20:33, 34
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