Logos Bible Study

Ezequiel 13:22–Ezequiel 28

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»Porque ustedes han entristecido el corazón del justoa con falsedad, cuando Yo no lo he entristecido, y han fortalecido las manos del impío para que no se aparte de su mal caminob a fin de preservar su vidac.

»Por tanto, no verán más visiones falsas ni practicarán más la adivinacióna, y libraré a Mi pueblo de sus manos. Así ustedes sabrán que Yo soy el Señorb».

Condenación de la idolatría

Entonces vinieron a mí algunos de los ancianos de Israel y se sentaron delante de mía.

Y vino a mí la palabra del Señor:

«Hijo de hombre, estos hombres han erigido sus ídolos en su corazóna, y han puesto delante de su rostro lo que los hace caer en su iniquidadb. ¿Me dejaré Yo consultar por ellosc?

»Por tanto, diles: “Así dice el Señor Dios: ‘Cualquier hombre de la casa de Israel que erija sus ídolos en su corazón, y que ponga delante de su rostro lo que lo hace caer en su iniquidad, y después venga al profeta, Yo, el Señor, le responderéa entonces de acuerdo con la multitud de sus ídolos,

a fin de alcanzar a la casa de Israel en sus corazonesa, que están apartados de Mí a causa de todos sus ídolosb.’ ”.

»Por tanto, dile a la casa de Israel: “Así dice el Señor Dios: ‘Arrepiéntanse y apártense de sus ídolos, y de todas sus abominacionesa aparten sus rostros.

’Porque a cualquiera de la casa de Israel, o de los extranjeros que residen en Israela, que se aleje de Mí y erija sus ídolos en su corazón, que ponga delante de su rostro lo que lo hace caer en su iniquidad, y después venga al profeta para consultarme por medio de él, Yo, el Señor, le responderé por Mí mismob.

’Pondré Mi rostro contra ese hombre, haré de él señal y proverbio, y lo cortaré de en medio de Mi puebloa. Así ustedes sabrán que Yo soy el Señorb.

’Pero si el profeta se deja persuadir y dice algo, soy Yo, el Señor, el que he persuadido a ese profeta, y extenderé Mi mano contra él y lo exterminaréa de en medio de Mi pueblo Israel.

’Ambos llevarán el castigo de su iniquidad; como la iniquidad del que consulta será la iniquidad del profeta,

a fin de que la casa de Israel no se desvíe más de Mí ni se contamine más con todas sus transgresionesa. Y ellos serán Mi pueblo y Yo seré su Diosb’ ”», declara el Señor Diosc.

Entonces vino a mí la palabra del Señor:

«Hijo de hombre, si un país peca contra Mí cometiendo infidelidada, y Yo extiendo Mi mano contra él, destruyo su provisión de pan y envío hambre contra élb y corto de él hombres y animales,

y aunque estos tres hombresa, Noéb, Danielc y Job, estuvieran en medio de ese país, solo ellos se salvarían a sí mismosd por su justiciae», declara el Señor Dios.

«Si Yo hiciera pasar por esa tierra fieras y ellas la despoblaran, y se volviera desolada sin que nadie pasara por ella a causa de las fierasa,

aunque estos tres hombres estuvieran en medio de esa tierra, vivo Yo», declara el Señor Dios, “ni a sus hijos ni a sus hijas podrían salvar; sólo ellos se salvarían, pero el país estaría desoladoa.

»O si Yo trajera la espadaa contra ese país, y dijera: “Pase la espada por el país”, y extermino de él hombresb y animales,

y estos tres hombres estuvieran en medio de él, vivo Yo», declara el Señor Dios, «que no podrían salvar a sus hijos ni a sus hijas; sino que sólo ellos se salvarían.

»O si Yo enviara una plaga contra ese país y derramara Mi furor sobre él con sangre, para cortar de él hombres y animalesa,

aunque Noé, Daniel y Job estuvieran en medio de él, vivo Yo», declara el Señor Dios, «que ni a su hijo ni a su hija podrían salvar; solo ellos se librarían a sí mismos por su justicia».

Porque así dice el Señor Dios: «¡Cuánto más cuando Yo envíe Mis cuatro terribles juicios contra Jerusalén: espada, hambre, fieras y plaga para exterminar de ella hombres y animalesa!

»Sin embargo, en ella quedarán sobrevivientes, hijos e hijas que serán sacados. Saldrán hacia ustedes y verán su conducta y sus obras; entonces serán consolados de la calamidad que he traído contra Jerusaléna, de todo lo que he traído sobre ellab.

»Y ellos los consolarán cuando vean sus caminos y sus obras, y sabrán que no he hecho en vano lo que hice en ella», declara el Señor Diosa.

Jerusalén, una vid inútil

Entonces vino a mí la palabra del Señor:

«Hijo de hombre, ¿en qué es mejor la madera de la vid que cualquier otra rama de árbola que haya entre los árboles del bosque?

»¿Se toma madera de ella para hacer alguna obra? ¿Se toma acaso una estaca de ella para colgar alguna vasija?

»Si en el fuego se ha puesto para consumirla y el fuego ha consumido los dos extremos, también la parte de en medio ha sido quemada, ¿es aún útil para algoa?

»Si cuando estaba intacta, no se utilizaba para nada, ¡cuánto menos, cuando la haya consumido el fuego y esté quemada, se podrá hacer aún algo de ella!

»Por tanto, así dice el Señor Dios: “Como la madera de la vid entre los árboles del bosque, que he entregado al fuego para consumirla, así he entregado Yo a los habitantes de Jerusalén.

”He puesto Mi rostro contra ellos; del fuego han escapado, pero el fuego los consumirá. Y sabrán que Yo soy el Señor, cuando ponga Mi rostro contra ellosa.

”Y convertiré la tierra en desolación, por cuanto han cometido infidelidada”», declara el Señor Dios.

Orígenes de Jerusalén

Entonces vino a mí la palabra del Señor:

«Hijo de hombre, haz saber a Jerusalén sus abominacionesa,

y di: “Así dice el Señor Dios a Jerusalén: ‘Por tu origen y tu nacimiento eres de la tierra del cananeo, tu padre era amorreo y tu madre hitita.

’En cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu cordón umbilical, ni fuiste lavada con agua para limpiarte; no fuiste frotada con sal, ni envuelta en pañalesa.

’Ningún ojo se apiadó de ti para hacer por ti alguna de estas cosas, para compadecerse de ti; sino que fuiste echada al campo abiertoa, porque fuiste aborrecida el día en que naciste.

’Yo pasé junto a ti y te vi revolcándote en tu sangre. Mientras estabas en tu sangre, te dije: “¡Vive!”. Sí, te dije, mientras estabas en tu sangre: “¡Vive!”

’Te hice tan numerosa como la hierba del campoa. Y creciste, te hiciste grande y llegaste a la plenitud de tu hermosura. Se formaron tus pechos y creció tu pelo, pero estabas desnuda y descubierta.

’Entonces pasé junto a ti y te vi, y tu tiempo era tiempo de amoresa; extendí Mi manto sobre tib y cubrí tu desnudez. Te hice juramento y entré en pacto contigoc, y fuiste Míad’, declara el Señor Dios.

‘Te lavé con agua, te limpié la sangre y te ungí con aceitea.

’Te vestí con tela bordada y puse en tus pies sandalias de piel de marsopa; te envolví con lino fino y te cubrí con sedaa.

’Te engalané con adornos, puse brazaletes en tus manos y un collara a tu cuellob.

’Puse un anillo en tu nariza, pendientes en tus orejas y una hermosa corona en tu cabezab.

’Estabas adornada con oro y plata, y tu vestido era de lino fino, seda y tela bordadaa. Comías flor de harina, miel y aceite; eras hermosa en extremo y llegaste a la realezab.

’Entonces tu fama se divulgó entre las nacionesa por tu hermosura, que era perfecta, gracias al esplendor que Yo puse en ti’, declara el Señor Diosb.

Infidelidad de Jerusalén

‘Pero tú confiaste en tu hermosura, te prostituiste a causa de tu fama y derramaste tus prostituciones a todo el que pasabaa, fuera quien fuerab.

’Tomaste algunos de tus vestidos y te hiciste lugares altos de varios colores, y te prostituiste en ellos, cosa que nunca debiera haber sucedido ni jamás sucederá.

’Tomaste también tus bellas joyasa de oro y de plata que Yo te había dado, y te hiciste imágenes de hombres para prostituirte con ellas.

’Tomaste tu tela bordada y las cubriste, y ofreciste ante ellas Mi aceite y Mi incienso.

’También te di Mi pan, la flor de harina, el aceite y la miel con que Yo te alimentaba, y lo ofrecíasa ante ellas como aroma agradable. Así sucedió’, declara el Señor Dios.

‘Tomaste además a tus hijos y a tus hijas que habías dado a luz para Mía, y se los sacrificaste como alimentob. ¿Acaso eran poca cosa tus prostituciones,

para que mataras a Mis hijosa y se los ofrecieras a los ídolos, haciéndolos pasar por fuegob?

’Y en todas tus abominaciones y prostituciones no te acordaste de los días de tu juventuda, cuando estabas desnuda y descubierta y revolcándote en tu sangre.

’Y después de toda tu maldad (“¡Ay, ay de ti!”, declara el Señor Dios),

te edificaste un santuario y te hiciste un lugar altoa en todas las plazas.

’En toda cabecera de caminoa te edificaste tu lugar alto, e hiciste abominable tu hermosura. Te entregaste a todo el que pasaba y multiplicaste tu prostitución.

’También te prostituiste a los egipcios, tus vecinos de cuerpos robustos, y multiplicaste tu prostitución para provocarme a iraa.

’Y Yo extendí Mi mano contra ti y disminuí tus raciones. Y te entregué al deseo de las que te odiaban, las hijas de los filisteos, que se avergonzaban de tu conducta deshonestaa.

’Además, te prostituiste a los asirios porque no te habías saciado; te prostituiste a ellos y ni aun entonces te saciastea.

’También multiplicaste tu prostitución en la tierra de los mercaderes, Caldea, y ni aun con esto te saciaste’ ”».

«¡Qué débil es tu corazón», declara el Señor Dios, «cuando haces todas estas cosasa, las acciones de una ramera desvergonzadab!

»Cuando edificaste tu santuario en toda cabecera de camino y te hiciste tu lugar alto en cada plaza, al despreciar la pagaa, no eras como la ramera.

»¡Mujer adúltera, que en lugar de su marido recibe a extraños!

»A todas las rameras les dan regalos, pero tú dabas regalos a todos tus amantes y los sobornabas para que vinieran a ti de todas partes para tus prostitucionesa.

»En tus prostituciones eras distinta de las otras mujeres: nadie te solicitaba para fornicar; tú dabas la paga, pero a ti ninguna paga se te daba. Eras distinta»

Por tanto, ramera, oye la palabra del Señor.

Así dice el Señor Dios: «Por cuanto fue derramada tu lascivia y descubierta tu desnudez en tus prostituciones con tus amantes y con todos tus detestables ídolos, y a causa de la sangre de tus hijos que les ofrecistea,

por tanto, Yo reuniré a todos tus amantes con…

Read in Logos
Ezequiel 17:24: Y todos los árboles del campo sabrán que yo soy el SEÑOR. Al árbol grande lo corto, y al pequeño lo hago crecer. Al árbol verde lo seco, y al seco, lo hago florecer. Yo, el SEÑOR, lo he dicho, y lo cumpliré.” »

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Cross references

  1. aAmós 5:12
  2. bJer. 23:14; 34:16, 22
  3. cEzq. 18:21, 27, 30–32; 33:14–16
  4. aEzq. 12:24; 13:6; Miq. 3:6; Zac. 13:3
  5. bEzq. 13:9, 21; 34:10
  6. a2 Rey. 6:32; Isa. 29:13; Ezq. 8:1; 20:1; 33:31, 32
  7. aEzq. 20:16
  8. bEzq. 7:19; 14:4, 7; Sof. 1:3
  9. cIsa. 1:15; Jer. 11:11; Ezq. 20:3, 31
  10. a1 Rey. 21:20–24; 2 Rey. 1:16; Isa. 66:4
  11. aJer. 17:10; Zac. 7:12
  12. bIsa. 1:4; Jer. 2:11; Zac. 11:8
  13. a1 Sam. 7:3; Neh. 1:9; Isa. 2:20; 30:22; 55:6, 7; Ezq. 8:6; 14:4; 18:30
  14. aEx. 12:48; 20:10
  15. bEzq. 14:4
  16. aJer. 44:11; Ezq. 15:7
  17. bIsa. 65:15; Ezq. 5:15
  18. aJer. 6:14, 15; 14:15
  19. aEzq. 44:10, 15; 48:11
  20. bEzq. 11:18; 37:23
  21. cEzq. 11:20; 34:30; 36:28
  22. aEzq. 15:8; 20:27
  23. bLev. 26:26; Isa. 3:1; Ezq. 4:16
  24. aJer. 15:1
  25. bGn. 6:8; 7:1; Heb. 11:7
  26. cEzq. 28:3; Dan. 1:6; 9:21; 10:11
  27. dJob 1:1, 5; 42:8, 9
  28. eEzq. 16:18, 20; 18:20
  29. aLev. 26:22; Núm. 21:6; Ezq. 5:17; 14:21
  30. aGn. 19:29; Ezq. 18:20
  31. aLev. 26:25; Ezq. 5:12; 21:3, 4
  32. bEzq. 25:13; Sof. 1:3
  33. aJer. 14:12; Ezq. 5:12; 14:21
  34. aEzq. 5:17; 33:27; Amós 4:6–10; Apoc. 6:8
  35. aEzq. 12:16; 36:20
  36. bEzq. 16:54; 31:16; 32:31
  37. aJer. 22:8, 9
  38. aSal. 80:8–16; Isa. 5:1–7; Os. 10:1
  39. aIsa. 27:11; Ezq. 15:6; 19:14
  40. aLev. 26:17; 1 Rey. 19:17; Sal. 34:16; Isa. 24:18; Jer. 21:10; Ezq. 14:8
  41. aEzq. 14:13; 17:20
  42. aIsa. 58:1; Ezq. 20:4; 22:2
  43. aOs. 2:3
  44. aDt. 32:10
  45. aEx. 1:7; Dt. 1:10
  46. aRut 3:9; Jer. 2:2
  47. bGn. 22:16–18
  48. cEx. 24:7, 8
  49. dEx. 19:5; Ezq. 20:5; Os. 2:19, 20
  50. aRut 3:3
  51. aEx. 26:36; Ezq. 16:13, 18; 26:16; 27:7, 16
  52. aGn. 24:22, 47; Isa. 3:19; Ezq. 23:42
  53. bGn. 41:42; Prv. 1:9
  54. aGn. 24:47; Isa. 3:21
  55. bIsa. 28:5; Jer. 13:18; Ezq. 16:14
  56. aSal. 45:13, 14; Ezq. 16:17
  57. b1 Sam. 10:1; 1 Rey. 4:21
  58. a1 Rey. 10:1, 24
  59. bSal. 50:2; Lam. 2:15
  60. aEzq. 16:25; 27:3
  61. bIsa. 57:8; Jer. 2:20
  62. aEzq. 16:11, 12
  63. aOs. 2:8
  64. aEx. 13:2, 12; Dt. 29:11, 12
  65. bSal. 106:37, 38; Jer. 7:31; Ezq. 20:31; 23:37
  66. aEx. 13:2
  67. b2 Rey. 17:17; Jer. 19:5
  68. aJer. 2:2
  69. aSal. 78:58; Isa. 57:7; Jer. 11:13; Ezq. 16:31, 39; 20:28, 29
  70. aPrv. 9:14
  71. aJer. 7:18, 19; Ezq. 8:17
  72. aIsa. 9:12; Ezq. 16:57
  73. a2 Rey. 16:7, 10–18; 2 Crón. 28:16, 20–23; Jer. 2:18, 36; Ezq. 23:12; Os. 10:6
  74. aPrv. 9:13; Isa. 1:3; Jer. 4:22
  75. bIsa. 3:9; Jer. 3:3
  76. aIsa. 52:3
  77. aIsa. 57:9; Ezq. 16:41; Os. 8:9, 10
  78. aJer. 19:5; Ezq. 20:31; 23:37