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Ester 3–5

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Conspiración de Amán

Después de esto el rey Asuero engrandeció a Amán, hijo de Hamedata el agagueoa, y lo ensalzó y estableció su autoridad1 sobre todos los príncipes que estaban con élb.

Y todos los siervos del rey que estaban a la puerta del rey se inclinaban y se postraban ante Amán, porque así había ordenado el rey en cuanto a él; pero Mardoqueo ni se inclinaba ni se postrabaa.

Entonces los siervos del rey, que estaban a la puerta del reya, dijeron a Mardoqueo: «¿Por qué traspasas el mandato del reyb?».

Después que ellos le estuvieron hablando día tras día y él se había negado a escucharlos, se lo informaron a Amán para ver si la palabra de Mardoqueo era firme, porque él les había declarado que era judío.

Cuando Amán vio que Mardoqueo no se inclinaba ni se postraba ante él, Amán se llenó de furora.

Y él no se contentó con1 echar mano solo a Mardoqueo, pues le habían informado cuál era el pueblo de Mardoqueo. Por tanto, Amán procuró destruir a todos los judíosa, el pueblo de Mardoqueo, que estaban por todo el reino de Asuero.

En el mes primero, que es el mes de Nisán, el año doce del rey Asuero, se echó el Pur, es decir la suerte, delante de Amána para cada día y cada mes hasta el1 mes doce, que es el mes de Adarb.

Y Amán dijo al rey Asuero: «Hay un pueblo esparcido y diseminado entre los pueblos en todas las provincias de su reino; sus leyes son diferentes de las de todos los demás pueblos, y no guardan las leyes del rey, así que no conviene al rey dejarlos vivosa.

»Si al rey le parece bien, que se decrete1 que sean destruidos, y yo pagaré 340 toneladas de plata en manos de los que manejan los negocios del rey, para que los pongan en los tesoros del rey».

El rey tomó de su mano el anillo de sellar y se lo dio a Amána, hijo de Hamedata el agagueob, enemigo de los judíosc.

Le dijo el rey a Amán: «Quédate con1 la plata y también con el pueblo, para que hagas con él lo que te parezca bien».

Entonces fueron llamados los escribas del reya el día trece del mes primero, y conforme a todo lo que Amán había ordenado, fue escrito a los sátrapas del reyb, a los gobernadores que estaban sobre cada provincia y a los príncipes de cada pueblo, a cada provincia conforme a su escritura, a cada pueblo conforme a su lengua, escrito en el nombre del rey Asuero y sellado con el anillo del reyc.

Se enviaron cartas por medio1 de los correosa a todas las provincias del rey para destruir, matar y exterminar a todos los judíosb, jóvenes y ancianos, niños y mujeres, en un solo día, el día trece del mes doce, que es el mes de Adarc, y sus posesiones dadas al saqueod.

La copia del edicto que sería promulgada ley en cada provincia fue publicada a todos los pueblos para que estuvieran preparados para ese díaa.

Salieron los correos apremiados por la orden del rey. El decreto fue promulgado1 en la fortaleza de Susa, y mientras el rey y Amán se sentaron a beber, la ciudad de Susa estaba turbadaa.

Mardoqueo pide a Ester que interceda

Cuando Mardoqueo supo todo lo que se había hecho, rasgó1 sus vestidos, se vistió de cilicio y cenizaa, y salió por la ciudad, lamentándose con grande y amargo clamor.

Y llegó hasta la puerta del rey, porque nadie podía entrar por la puerta del rey vestido de cilicio.

En cada una de las provincias y en todo lugar donde llegaba la orden del rey y su decreto, había entre los judíos gran duelo y ayunoa, llanto y lamento. Muchos se acostaban sobre cilicio y ceniza.

Vinieron las doncellas de Ester y sus eunucos y se lo comunicaron, y la reina se angustió en gran manera. Y envió ropa para que Mardoqueo se vistiera y se quitara el cilicio de encima, pero él no la aceptó.

Entonces Ester llamó a Hatac, uno de los eunucos que el rey había puesto a su servicio1, y le ordenó que fuera a Mardoqueo para saber qué era aquello y por qué.

Y salió Hatac a donde estaba Mardoqueo en la plaza de la ciudad, frente a la puerta del rey.

Y Mardoqueo le informó de todo lo que le había acontecido, y la cantidad exacta de dinero que Amán había prometido pagar a los tesoros del rey por la destrucción de los judíosa.

Le dio también una copia del texto del decretoa que había sido promulgado1 en Susa para la destrucción de los judíos2, para que se la mostrara a Ester y le informara, y le mandara que ella fuera al rey para implorar su favor y para interceder ante él por su pueblo.

Regresó Hatac y contó a Ester las palabras de Mardoqueo.

Entonces Ester habló a Hatac y le ordenó que respondiera a Mardoqueo:

«Todos los siervos del rey y el pueblo de las provincias del rey saben que para cualquier hombre o mujer que vaya al rey en el atrio interiora, sin ser llamado, él tiene una sola leyb, que se le dé muerte, a menos que el rey le extienda el cetro de oro para que vivac. Y yo no he sido llamada para ir al rey por estos treinta días»

Y contaron a Mardoqueo las palabras de Ester.

Entonces Mardoqueo les dijo que respondieran a Ester: «No pienses1 que estando en el palacio2 del rey solo tú escaparás entre todos los judíos.

»Porque si permaneces callada en este tiempo, alivio y liberacióna vendrán de otro lugar para los judíos, pero tú y la casa de tu padre perecerán. ¿Y quién sabe si para una ocasión como esta tú habrás llegado a ser reina?»

Y Ester les dijo que respondieran a Mardoqueo:

«Ve, reúne a todos los judíos que se encuentran en Susa y ayunen por mía; no coman ni beban por tres días, ni de noche ni de día. También yo y mis doncellas ayunaremos. Y así iré al reyb, lo cual no es conforme a la ley; y si perezco, perezco».

Y Mardoqueo se fue e hizo conforme a todo lo que Ester le había ordenado.

El banquete de Ester

Al tercer día Ester se vistió con sus vestiduras reales y se puso en el atrio interior del palacio1 del rey delante de los aposentos1 del reya. El rey estaba sentado en su trono real en el aposento del trono2b, frente a la entrada del palacio.

Cuando el rey vio a la reina Ester de pie en el atrio, ella obtuvo gracia ante sus ojosa; y el rey extendió hacia Ester el cetro de oro que estaba en su manob. Ester entonces se acercó y tocó el extremo del cetro.

Y el rey le dijo: «¿Qué te preocupa, reina Ester? ¿Y cuál es tu petición? Hasta la mitad del reino se te daráa».

Ester respondió: «Si le parece bien al rey, venga hoy el rey con Amán al banquete que le he preparado».

«Traigan pronto a Amán para que hagamos como Ester desea1», dijo el rey. Y el rey vino con Amán al banquete que Ester había preparadoa.

Y mientras bebían el vino en el banquete1, el rey dijo a Ester: «¿Cuál es tu petición? Te será concedida. ¿Y cuál es tu deseo? Aun hasta la mitad del reino, se te dará2a».

Respondió Ester: «Mi petición y mi deseo es:

si he hallado gracia ante los ojos del rey, y si le place al rey conceder mi petición y hacer lo que yo pido1a, que venga el rey con Amán al banquete que yo les prepararéb, y mañana haré conforme a la palabra del rey».

Aquel día Amán salió alegre y con corazón contento; pero cuando Amán vio a Mardoqueo en la puerta del reya y que este no se levantaba ni temblaba1 delante de él, Amán se llenó de furor contra Mardoqueob.

Amán, sin embargo, se contuvo, fue a su casa, y mandó traer a sus amigos y a su mujer Zeresa.

Entonces Amán les contó la gloria de sus riquezas, la multitud de sus hijosa, y todas las ocasiones en que el rey lo había engrandecido, y cómo lo había exaltado sobre los príncipes y siervos del reyb.

Y Amán añadió: «Aun la reina Ester no permitió que nadie, excepto yo, viniera con el rey al banquete que ella había preparado; y también para mañana estoy invitado por1 ella junto con el reya.

»Sin embargo, nada de esto me satisface mientras vea al judío Mardoqueo sentado a la puerta del reya».

Su mujer Zeres y todos sus amigos le dijeron: «Haz que se prepare una horca1 de 50 codos (22.5 metros) de alto, y por la mañana pide al rey que ahorquen a Mardoqueo en ellaa; entonces ve gozoso con el rey al banquete». Y el consejo2 agradó a Amán, y mandó preparar la horca1.

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Footnotes

  1. 1 puso su asiento.
  2. 1 despreció en sus ojos.
  3. 1La versión () dice: y la suerte cayó en el día trece del.
  4. 1 escríbase.
  5. 1 Te es dada.
  6. 1 mano.
  7. 1 fue dado al pueblo.
  8. 1 Mardoqueo rasgó.
  9. 1 delante de ella.
  10. 1 dado.
  11. 2 ellos.
  12. 1 en tu alma.
  13. 2 casa.
  14. 1 de la casa.
  15. 2 en la casa real.
  16. 1 la palabra de Ester.
  17. 1 Y en el banquete de vino.
  18. 2 y será hecho.
  19. 1 mi petición.
  20. 1O ni se movía.
  21. 1 llamado a.
  22. 1 árbol.
  23. 2 asunto.

Cross references

  1. aEst. 3:10; 8:3
  2. bEst. 5:11
  3. aEst. 5:9
  4. aEst. 2:19
  5. bEst. 3:2
  6. aEst. 5:9
  7. aSal. 83:4
  8. aEst. 9:24–26
  9. bEsd. 6:15
  10. aEsd. 4:12–15; Hech. 16:20, 21
  11. aGn. 41:42; Est. 8:2
  12. bEst. 3:1
  13. cEst. 7:6
  14. aEst. 8:9
  15. bEsd. 8:36
  16. c1 Rey. 21:8; Est. 8:8, 10
  17. a2 Crón. 30:6; Est. 8:10, 14
  18. bEst. 7:4
  19. cEst. 8:12
  20. dEst. 8:11; 9:10
  21. aEst. 8:13, 14
  22. aEst. 8:15
  23. a2 Sam. 1:11; Est. 3:8–10; Jon. 3:5, 6
  24. aEst. 4:16
  25. aEst. 3:9
  26. aEst. 3:14
  27. aEst. 5:1; 6:4
  28. bDan. 2:9
  29. cEst. 5:2; 8:4
  30. aLev. 26:42; 2 Rey. 13:5
  31. aJoel 1:14; 2:12
  32. bEst. 5:1
  33. aEst. 4:11, 16
  34. bEst. 6:4
  35. aEst. 2:9
  36. bEst. 4:11; 8:4
  37. aEst. 7:2; Mar. 6:23
  38. aEst. 6:14
  39. aEst. 5:3; 7:2
  40. aEst. 7:3; 8:5
  41. bEst. 6:14
  42. aEst. 2:19
  43. bEst. 3:5
  44. aEst. 6:13
  45. aEst. 9:7–10
  46. bEst. 3:1
  47. aEst. 5:8
  48. aEst. 5:9
  49. aEst. 6:4; 7:9, 10