Eclesiastés 8:10–17
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También he visto a los impíos ser sepultados, los que entraban y salían del lugar santo, y que fueron pronto olvidadosa en la ciudad en que así habían actuado. También esto es vanidad.
Porque la sentencia contra una mala obra no se ejecuta enseguidaa, el corazón de los hijos de los hombres está en ellos entregado enteramente a hacer el malb.
Aunque el pecador haga el mal cien veces y alargue su vidaa, con todo, yo sé que les irá bien a los que temen a Diosb, a los que temen ante Su presencia.
Pero no le irá bien al impíoa, ni alargará sus días como una sombrab, porque no teme ante la presencia de Dios.
Hay una vanidad que se hace sobre la tierra: hay justos a quienes les sucede1 conforme a las obras de los impíosa, y hay impíos a quienes les sucede1 conforme a las obras de los justosb. Digo que también esto es vanidad.
Por tanto yo alabé el placer, porque no hay nada bueno para el hombre bajo el sol sino comer, beber y divertirsea, y esto le acompañará en sus afanes1 en los días de su vida que Dios le haya dado bajo el sol.
Cuando apliqué mi corazón a conocer la sabiduría y a ver la tarea que ha sido hecha sobre la tierraa (aunque uno no durmiera1 ni de día ni de nocheb),
y vi toda la obra de Dios, decidí que el hombre no puede descubrir la obra que se ha hechoa bajo el sol. Aunque el hombre busque con afán, no la descubrirá; y aunque el sabio diga que la conoce, no puede descubrirlab.
Footnotes
Cross references
- aEcl. 1:11; 2:16; 9:5, 15
- aEx. 34:6; Sal. 86:15; 2 Ped. 3:9
- bEcl. 9:3; Rom. 2:24
- aEcl. 7:15
- bDt. 4:40; 12:25; Sal. 37:11; Prv. 1:33; Isa. 3:10
- aEcl. 8:8; Isa. 3:11
- bJob 14:2; Ecl. 6:12
- aSal. 73:14
- bJob 21:7; Sal. 73:3, 12; Ecl. 7:15; Jer. 12:1; Mal. 3:15
- aEcl. 2:24; 3:12, 13; 5:18; 9:7
- aEcl. 1:13, 14
- bEcl. 2:23
- aEcl. 3:11
- bSal. 73:16; Ecl. 7:23; Rom. 11:33
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