Estudio bíblico Logos

Amós 4–6

Nueva Biblia de las AméricasOtras versiones

Español

Alemán

Árabe

Checo

Chino simplificado

Chino tradicional

Coreano

Francés

Hebreo

Húngaro

Inglés

Italiano

Latín

Portugués

Ruso

Oigan esta palabra, vacas de Basána, ustedes que están en el monte de Samariab,

Que oprimen a los pobres, quebrantan a los menesterososc,

Y dicen a sus maridos: «Traigan ahora, para que bebamosd».

El Señor Dios ha juradoa por Su santidadb:

«Vendrán días sobre ustedes

En que las llevarán con garfiosc,

Y a su remanente con anzuelosd.

»Saldrán por las brechasa,

Una tras otra,

Y serán expulsadas al Harmón», declara el Señor.

«Entren en Betel1 y pequen,

Multipliquen en Gilgal las transgresiones;

Traigan sus sacrificios cada mañanaa,

Sus diezmos cada tres días.

»Ofrezcan también pan leudado en ofrenda de gratituda,

Y proclamen ofrendas voluntariasb, denlas a conocer,

Puesto que así les placec, israelitas»,

Declara el Señor Dios.

«Pero yo también los he puesto a diente limpio1 en todas sus ciudades,

Y a falta de pan en todos sus lugaresa.

Sin embargo, ustedes no se han vuelto a Míb», declara el Señor.

«Y además les retuve la lluviaa

Cuando aún faltaban tres meses para la siega.

Hice llover sobre una ciudad

Y sobre otra ciudad no hice llover;

Sobre una parte llovía,

Y la parte donde no llovía, se secób.

»Así que de dos o tres ciudades iban tambaleándose a otra ciudad para beber aguaa»,

Y no se saciabanb.

Sin embargo, ustedes no se han vuelto a Míc,” declara el Señor.

«Los herí con viento abrasador y con plagasa;

Y la oruga ha devorado

Sus muchos huertos y viñedos, sus higueras y sus olivosb.

Sin embargo, ustedes no se han vuelto a Mí», declara el Señorc.

«Envié contra ustedes una plaga, como la plaga de Egiptoa,

Maté a espada a sus jóvenesb, junto con sus caballos capturadosc,

E hice subir hasta sus narices el hedor de su campamentod.

Sin embargo, ustedes no se han vuelto a Míe», declara el Señor.

«Los destruí como Dios destruyó a Sodoma y a Gomorraa,

Y fueron como tizón arrebatado de la hoguerab.

Sin embargo, ustedes no se han vuelto a Míc», declara el Señor.

«Por tanto, así haré contigo, Israel;

Y porque te he de hacer esto,

Prepárate para encontrarte con tu Diosa, oh Israel».

Pues el que forma los montesa, crea el vientob

Y declara al hombre cuáles son Sus pensamientosc,

El que del alba hace tinieblasd

Y camina sobre las alturas de la tierrae:

El Señor, Dios de los ejércitos, es Su nombref.

Exhortación al arrepentimiento

Oigan esta palabra que yo pronuncio como lamentacióna sobre ustedes, casa de Israel.

Ha caído, no volverá a levantarsea

La virgen de Israelb.

Abandonada yace en su tierra,

No hay quien la levantec.

Porque así dice el Señor Dios:

«La ciudad que sale con mil,

Se quedará con ciena;

Y la que sale con cien,

Se quedará con diezb en la casa de Israel».

Porque así dice el Señor a la casa de Israel:

«Búsquenmea, y viviránb.

»Pero no busquen a Betela1,

Ni vayan a Gilgalb,

Ni pasen a Beersebac;

Porque ciertamente Gilgal será llevada cautiva,

Y Betel caerá en desgracia.

»Busquen al Señor y vivirána,

No sea que Él les caiga como fuegob, oh casa de José,

Y consuma a Betel sin que haya quien lo apague;

Consuma a los que convierten el juicio en ajenjo

Y echan por tierra la justiciaa».

El que hizo las Pléyades y el Orióna,

Cambia las densas tinieblas en aurorab,

Y hace oscurecer el día en nochec;

El que llama a las aguas del mar,

Y las derrama sobre la superficie de la tierrad:

El Señor es Su nombree.

Él es quien desencadena destrucción sobre el fuertea,

Y hace que la ruina venga sobre la fortalezab.

Ellos odian en la puerta1a al que reprende,

Y aborrecen al que habla con integridadb.

Por tanto, ya que imponen fuertes impuestos sobre el pobre

Y exigen de él tributo de grano,

Las casas de piedra labrada que han edificado,

No las habitarána;

Han plantado viñas escogidas, pero no beberán su vinob.

Pues yo sé que muchas son sus transgresiones y graves sus pecados:

Oprimen al justo, aceptan soborno

Y rechazan a los pobres en la puerta1a.

Por tanto, el prudente se calla en ese tiempoa, pues es tiempo malo.

Busquen lo bueno y no lo malo, para que vivan;

Y así sea con ustedes el Señor, Dios de los ejércitos.

¡Tal como han dichoa!

Aborrezcan el mal, amen el biena,

Y establezcan la justicia1 en la puerta2.

Tal vez el Señor, Dios de los ejércitos,

Sea misericordiosob con el remanentec de José.

Por tanto, así dice el Señor, el Señor Dios de los ejércitos:

«En todas las plazas hay llanto,

Y en todas las calles dicen: “¡Ay! ¡Ay!a”.

Llaman a duelo al labradorb,

Y a lamentación a los llorones profesionalesc.

»En todas las viñas habrá llantoa,

Porque pasaré por en medio de ti», dice el Señor.

¡Ay de los que ansían el día del Señor!

¿De qué les servirá el día del Señora?

Será tinieblas, y no luzb;

Como cuando uno huye de un león,

Y se encuentra con un oso,

O va a casa, apoya la mano en la pared,

Y lo muerde una culebraa.

¿No será tinieblas el día del Señor, y no luz,

Oscuridad, y no resplandora?

«Aborrezco, desprecio sus fiestasa,

Tampoco me agradan sus asambleas solemnesb.

»Aunque ustedes me ofrezcan holocaustos y sus ofrendas de grano,

No los aceptaré;

Ni miraré a las ofrendas de paz de sus animales cebadosa.

»Aparten de Mí el ruido de sus cánticos,

Pues no escucharé ni siquiera la música de sus arpas.

»Pero corra el juicio como las aguas

Y la justicia como una corriente inagotablea.

»¿Acaso me ofrecieron sacrificios y ofrendas de cereal por cuarenta años en el desierto, oh casa de Israela?

»Más bien, llevaron a Sicut1, su rey, y a Quiyún, sus ídolos, la estrella de sus dioses que ustedes se hicierona.

»Yo los haré, pues, deportar más allá de Damasco», dice el Señor, cuyo nombre es Dios de los ejércitos.

Contra la falsa seguridad

¡Ay de los que viven reposadamente en Sióna,

Y de los que se sienten seguros en el monte de Samaria,

Los notables de las naciones principalesb,

A quienes acude la casa de Israel!

Pasen a Calnea y miren,

Y de allí vayan a Hamatb la grande,

Desciendan luego a Gatc de los filisteos.

¿Son ustedes mejores que estos reinos,

O es su territorio mayor que el de ustedes?

¿Alejan ustedes el día de la calamidada,

Y acercan la silla de la violenciab?

Los que se acuestan en camasa de marfil,

Se tienden sobre sus lechos,

Comen corderos del rebañob

Y terneros de en medio del establo;

Que improvisan al son del arpa,

Y como David han compuesto cantos para sía;

Que beben vinoa en tazones del altar

Y se ungen con los óleos más finos,

Pero no se lamentan por la ruina de Joséb,

Irán por tanto ahora al destierro a la cabeza de los desterradosa,

Y se acabarán los banquetes1 de los disolutosb.

El Señor Dios ha jurado por sí mismoa, ha declarado el Señor, Dios de los ejércitos:

«Aborrezco la arrogancia de Jacobb,

Y odio sus palaciosc;

Así que entregaré la ciudad y cuanto hay en ellad».

Y si diez hombres quedan en una misma casa, morirána.

Entonces su tío1, o su incinerador, levantará a cada uno para sacar sus huesos de la casaa, y dirá al que está en el fondo de la casa: «¿Hay alguien más contigo?». Y este responderá: «Nadie». Entonces aquel dirá: «¡Guarda silencio!b, porque no se debe hacer mención del nombre del Señorc».

Porque el Señor ordenaráa que la casa grande sea reducida a escombrosb y que la casa pequeña sea hecha pedazos.

¿Corren los caballos por la peña?

¿Se ara en ella con bueyes?

Pues ustedes han convertido el derecho en veneno,

Y el fruto de la justicia en amarguraa;

Ustedes que se alegran por Lo Debar1a,

Que dicen: «¿No hemos tomado para nosotros Carnáyim2

Con nuestra propia fuerzab?».

«Por tanto, voy a levantar contra ustedes, oh casa de Israel»,

Declara el Señor, Dios de los ejércitos,

«Una nacióna que los afligirá desde la entrada de Hamatb

Hasta el arroyo del Arabá».

Leer en Logos

Notas al pie

  1. 1 Casa de Dios.
  2. 1 por pasar hambre.
  3. 1 Casa de Dios.
  4. 1 de la ciudad.
  5. 1 de la ciudad.
  6. 1O el derecho.
  7. 2 de la ciudad.
  8. 1O Sacut (Saturno); o quizá, el santuario de su Moloc.
  9. 1O las fiestas religiosas.
  10. 1O ser querido.
  11. 1 en nada.
  12. 2 dos cuernos.

Referencias cruzadas

  1. aSal. 22:12; Ezq. 39:18
  2. bAmós 3:9; 6:1
  3. cAmós 5:11; 8:6
  4. dAmós 2:8; 6:6
  5. aAmós 6:8; 8:7
  6. bSal. 89:35
  7. cIsa. 37:29; Ezq. 38:4
  8. dJer. 16:16; Ezq. 29:4; Hab. 1:15
  9. aJer. 52:7
  10. aNúm. 28:3; Amós 5:21, 22
  11. aLev. 7:13
  12. bLev. 22:18–21
  13. cJer. 7:9, 10; Os. 9:1, 10
  14. aIsa. 3:1; Jer. 14:18
  15. bIsa. 9:13; Jer. 5:3; Hag. 2:17
  16. aDt. 11:17; 2 Crón. 7:13; Isa. 5:6
  17. bEx. 9:4, 26; 10:22, 23
  18. a1 Rey. 18:5; Jer. 14:4
  19. bEzq. 4:16, 17; Hag. 1:6
  20. cJer. 3:7
  21. aDt. 28:22; Hag. 2:17
  22. bJoel 1:4, 7; Amós 7:1, 2
  23. cJer. 3:10
  24. aEx. 9:3; Lev. 26:25; Dt. 28:27, 60; Sal. 78:50
  25. bJer. 11:22; 18:21; 48:15
  26. c2 Rey. 13:3, 7
  27. dJoel 2:20
  28. eIsa. 9:13
  29. aGn. 19:24, 25; Dt. 29:23; Isa. 13:19
  30. bZac. 3:2
  31. cJer. 23:14
  32. aIsa. 32:11; 64:2; Jer. 5:22
  33. aJob 38:4–7; Sal. 65:6; Isa. 40:12
  34. bSal. 135:7; Jer. 10:13
  35. cDan. 2:28, 30
  36. dJer. 13:16; Joel 2:2; Amós 5:8
  37. eMiq. 1:3
  38. fIsa. 47:4; Jer. 10:16; Amós 5:8, 27; 9:6
  39. aJer. 7:29; 9:10, 17; Ezq. 19:1
  40. aAmós 8:14
  41. bJer. 14:17
  42. cIsa. 51:18; Jer. 50:32
  43. aIsa. 6:13
  44. bAmós 6:9
  45. aDt. 4:29; Jer. 29:13
  46. bDt. 32:46, 47; Isa. 55:3
  47. a1 Rey. 12:28, 29; Amós 3:14; 4:4; 7:10, 13
  48. b1 Sam. 7:16; 11:14
  49. cGn. 21:31–33; Amós 8:14
  50. aIsa. 55:3, 6, 7; Amós 5:14
  51. bDt. 4:24
  52. aAmós 2:3; 5:12; 6:12
  53. aJob 9:9; 38:31
  54. bJob 12:22; 38:12; Isa. 42:16
  55. cSal. 104:20
  56. dSal. 104:6–9; Amós 9:6
  57. eAmós 4:13
  58. aIsa. 29:5; Amós 2:14
  59. bMiq. 5:11
  60. aIsa. 29:21; Amós 5:15
  61. b1 Rey. 22:8; Isa. 59:15; Jer. 17:16–18
  62. aAmós 3:15; 6:11
  63. bMiq. 6:15
  64. aIsa. 1:23; 5:23; Amós 2:6
  65. aEcl. 3:7; Os. 4:4
  66. aMiq. 3:11
  67. aSal. 97:10; Rom. 12:9
  68. bJoel 2:14
  69. cMiq. 5:3, 7, 8
  70. aJer. 9:10, 18–20; Amós 8:3
  71. bJoel 1:11
  72. c2 Crón. 35:25; Jer. 9:17
  73. aIsa. 16:10; Jer. 48:33
  74. aIsa. 5:19; Jer. 30:7; Joel 1:15; 2:1, 11, 31
  75. bIsa. 5:30; Joel 2:2
  76. aJob 20:24; Isa. 24:17, 18; Jer. 15:2, 3; 48:44
  77. aIsa. 13:10; Sof. 1:15
  78. aIsa. 1:11–16; 66:3; Amós 4:4, 5; 8:10
  79. bLev. 26:31; Jer. 14:12; Os. 5:6
  80. aLev. 7:11–15; Isa. 66:3; Amós 4:5; Miq. 6:6, 7
  81. aJer. 22:3; Ezq. 45:9; Miq. 6:8
  82. aDt. 32:17; Jos. 24:14; Neh. 9:18–21; Hech. 7:42, 43
  83. aHech. 7:43
  84. aIsa. 32:9–11; Sof. 1:12; Luc. 6:24
  85. bEx. 19:5; Amós 3:2
  86. aGn. 10:10; Isa. 10:9
  87. b1 Rey. 8:65; 2 Rey. 18:34; Isa. 10:9
  88. c1 Sam. 5:8; 2 Crón. 26:6
  89. aIsa. 56:12; Amós 9:10
  90. bAmós 3:10
  91. aAmós 3:12
  92. bEzq. 34:2, 3
  93. a1 Crón. 15:16; 23:5; Isa. 5:12
  94. aAmós 2:8; 4:1
  95. bEzq. 9:4
  96. aAmós 7:11, 17
  97. b1 Rey. 20:16–21; Dan. 5:4–6, 30
  98. aGn. 22:16; Jer. 22:5; 51:14; Amós 4:2; 8:7
  99. bLev. 26:30; Dt. 32:19; Sal. 106:40; Amós 5:21
  100. cAmós 3:10, 11
  101. dOs. 11:6
  102. aAmós 5:3
  103. a1 Sam. 31:12
  104. bAmós 5:13; 8:3
  105. cJer. 44:26; Ezq. 20:39
  106. aIsa. 55:11
  107. b2 Rey. 25:9; Amós 3:15; 5:11
  108. a1 Rey. 21:7–13; Isa. 59:13, 14; Os. 10:4; Amós 5:7, 11, 12
  109. aJob 8:14, 15; Sal. 2:2–4; Luc. 12:19, 20
  110. bSal. 75:4, 5; Isa. 28:14
  111. aJer. 5:15
  112. bNúm. 34:7, 8; 1 Rey. 8:65; 2 Rey. 14:25