2º Reyes 6:24–31
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Hambre por el sitio de Samaria
Pero aconteció que después de esto, Ben Adad, rey de Aram, reunió a todo su ejército, y subió y sitió a Samariaa.
Y hubo gran hambre en Samaria. La sitiaron de tal modo que la cabeza de un asno se vendía por1 ochenta siclos (912 gramos) de plataa, y medio litro1 de estiércol de paloma por cinco siclos de plata.
Pasando el rey de Israel por la muralla, una mujer le gritó, diciendo: «¡Ayúdeme, oh rey señor mío!».
Y él respondió: «Si el Señor no te ayuda, ¿de dónde te podré ayudar? ¿De la era o del lagar?».
Y el rey le dijo: «¿Qué te pasa?». Y ella respondió: «Esta mujer me dijo: “Da tu hijo para que lo comamos hoy, y mi hijo lo comeremos mañana”
Así que cocimos a mi hijo y nos lo comimosa; y al día siguiente, le dije a ella: “Da tu hijo, para que lo comamos”; pero ella ha escondido a su hijo».
Cuando el rey oyó las palabras de la mujer, rasgó sus vestidosa y como él pasaba por la muralla, la gente miró, y vio que interiormente, llevaba cilicio sobre su cuerpo1.
Entonces él dijo: «Así me haga Dios, y aun me añadaa, si la cabeza de Eliseo, hijo de Safat, se mantiene sobre sus hombros hoy».
Footnotes
Cross references
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