2º Reyes 10:15–27
Nueva Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
Cuando partió de allí, Jehú se encontró con Jonadab, hijo de Recaba, que venía a su encuentro, lo saludó1 y le dijo: «¿Es recto tu corazón como mi corazón es con el tuyo?». Y Jonadab respondió: «Lo es». Y Jehú dijo: «Si lo es, dame la manob». Y le dio su mano y lo hizo subir al carro.
Y él dijo: «Ven conmigo y verás mi celo por el Señora». Y lo hizo ir con él en su carro.
Cuando llegó a Samaria, mató a todos los que quedaban de Acaba en Samaria, hasta acabar con ellos, conforme a la palabra que el Señor había hablado a Elíasb.
Entonces Jehú reunió a todo el pueblo, y les dijo: «Acab sirvió a Baala un poco, Jehú lo servirá mucho.
»Llamen ahora a todos los profetas de Baal, a todos sus adoradores y a todos sus sacerdotes. Que no falte ninguno, porque tengo un gran sacrificio para Baala; todo el que falte no vivirá». Pero Jehú lo hizo con astucia para poder destruir a los adoradores de Baal.
Y Jehú dijo: «Santifiquen una asambleaa solemne para Baal». Y ellos la convocaronb.
Entonces Jehú envió aviso por todo Israel y vinieron todos los adoradores de Baal, y no quedó ninguno que no viniera. Y cuando entraron en la casa de Baala, la casa de Baal se llenó de un extremo al otro.
Y dijo al que estaba encargado del vestuario: «Saca vestiduras para todos los adoradores de Baal». Y él les sacó vestiduras.
Jehú entró en la casa de Baal con Jonadab, hijo de Recab; y dijo a los adoradores de Baal: «Busquen y vean que no haya aquí con ustedes ninguno de los siervos del Señor, sino solo los adoradores de Baal».
Entonces entraron a ofrecer sacrificios y holocaustos. Y Jehú había colocado ochenta hombres afuera, y había dicho: «El que permita escapar a uno de los hombres que yo ponga en manos de ustedes, dará su vida por la de éla».
Tan pronto como acabó de ofrecer el holocausto, Jehú dijo a la guardia y a los oficiales realesa: «Entren, mátenlos; que ninguno salgab». Y los mataron a filo de espada; y la guardia y los oficiales reales los echaron fuera, y llegaron hasta el aposento interior1 de la casa de Baal.
Sacaron los pilares sagrados de la casa de Baala, y los quemaron.
También derribaron el pilar sagrado de Baal y demolieron la casa de Baal, y la convirtieron en una letrina, hasta hoya.
Footnotes
Cross references
Copyright 2005 por The Lockman Foundation