1 Juan 3–4
Nueva Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Greek
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
Los hijos de Dios
Miren cuán gran amor1 nos ha otorgado el Padrea: que seamos llamados hijos de Diosb. Y eso somos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a Élc.
Amadosa, ahora somos hijos de Diosb y aún no se ha manifestado lo que habremos de serc. Pero sabemos que cuando Cristo se manifieste1d, seremos semejantes a Éle, porque lo veremos como Él esf.
Y todo el que tiene esta esperanza puesta en Éla, se purifica, así como Él es purob.
Todo el que practica el pecado, practica también la infracción de la ley1, pues2 el pecado es infracción de la ley1a.
Ustedes saben que Cristo se manifestóa a fin de quitar los1 pecadosb, y en Él no hay pecadoc.
Todo el que permanece en Él, no pecaa. Todo el que peca, ni lo ha visto ni lo ha conocidob.
Hijos míos1a, que nadie los engañeb. El que practica la justicia es justoc, así como Él es justo.
El que practica el pecado es del diabloa, porque el diablo ha pecado1 desde el principio. El Hijo de Diosb se manifestó con este propósitoc: para destruir2 las obras del diablod.
Ninguno que es nacido de Diosa practica1 el pecadob, porque la simiente de Dios2 permanece en él. No puede pecar, porque es nacido de Dios.
En esto se reconocen1 los hijos de Diosa y los hijos del diablob: todo aquel que no practica la justicia, no es de Dios; tampoco aquel que no amac a su hermanod.
Porque este es el mensajea que ustedes han oído desde el principiob: que nos amemos unos a otrosc.
No como Caína que era del malignob, y mató a su hermano. ¿Y por qué causa lo mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justasc.
Amemos de hecho, no de palabra
Hermanos, no se maravillen si el mundo los odiaa.
Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vidaa porque amamos a los hermanosb. El que no ama1 permanece en muerte.
Todo el que aborrece a su hermano es un asesinoa, y ustedes saben que ningún asesino tiene vida eterna permanente en élb.
En esto conocemos el amor: en que Él puso Su vida por nosotrosa. También nosotros debemos poner nuestras vidasb por los hermanosc.
Pero el que tiene bienes de este mundoa, y ve a su hermano en necesidad y cierra su corazón1 contra2 élb, ¿cómo puede morar3 el amor de Dios en élc?
Hijos1a, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdadb.
En esto sabremos que somos de la verdada, y aseguraremos1 nuestros corazones delante de Él
en cualquier cosa en que nuestro corazón nos condene. Porque Dios1 es mayor que nuestro corazón y Él sabe todas las cosas.
Amadosa, si nuestro corazón no nos condena, confianza tenemos delante de1 Diosb.
Y todo lo que pidamos lo recibimos de Éla, porque guardamos Sus mandamientosb y hacemos las cosas que son agradables delante de Élc.
Y este es Su mandamiento: que creamosa en el nombre de Su Hijo Jesucristob, y que nos amemos unos a otros como Él nos ha mandado1c.
El que guarda Sus mandamientosa permanece en Élb y Dios1 en él. Y en esto sabemosc que Él permanece en nosotrosd: por el Espíritu que nos ha dado.
El espíritu de verdad y el espíritu de error
Amadosa, no crean a todo espíritub, sino prueben los espíritus para ver si son de Diosc, porque muchos falsos profetas han salido al mundo.
En esto ustedes conocen el Espíritu de Dios: todo espíritua que confiesab que Jesucristo ha venido en carnec, es1 de Dios.
Y todo espíritu que no confiesa a Jesús1a, no es2 de Dios, y este es el espíritu del anticristob, del cual ustedes han oído que viene, y que ahora ya está en el mundoc.
Hijosa míos1, ustedes son2 de Dios y han vencido a los falsos profetasb, porque mayor es Aquel que está en ustedesc que el que está en el mundod.
Ellos son del mundoa; por eso hablan de parte del mundo, y el mundo los oye.
Nosotros somos de Diosa. El que conoce a Dios, nos oyeb; el que no es de Dios, no nos oyec. En esto conocemos el espíritu de la verdadd y el espíritu del errore.
Dios es amor
Amadosa, amémonos unos a otrosb, porque el amor es1 de Dios, y todo el que amac es nacido2 de Diosd y conoce a Diose.
El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amora.
En esto se manifestó el amor de Dios en nosotros1a: en que Dios ha enviado a Su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de Élb.
En esto consiste1 el amor: no en que nosotros hayamos amado2 a Diosa, sino en que Él nos amó a nosotrosb y envió a Su Hijo como propiciación por nuestros pecadosc.
Amadosa, si Dios así nos amó, también nosotros debemos amarnos unos a otrosb.
A Dios nunca lo ha visto nadiea. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y Su amor se perfecciona en nosotrosb.
En esto sabemos que permanecemos en Él y Él en nosotros: en que nos ha dado de Su Espíritua.
Y nosotros hemos visto y damos testimonioa de que el Padre envió al Hijob para ser el Salvador del mundo.
Todo aquel que confiesaa que Jesús es el Hijo de Diosb, Dios permanece en él y él en Diosc.
Y nosotros hemos llegado a conocera y hemos creído el amor que Dios tiene para1 nosotrosb. Dios es amorc, y el que permanece en amor permanece en Diosd y Dios permanece en él.
En esto se perfecciona el amor en nosotrosa, para que tengamos confianzab en el día del juicioc, pues como Él esd, así somos también nosotros en este mundo.
En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temora, porque el temor involucra1 castigo, y el que teme no es hecho perfecto en el amorb.
Nosotros amamos1 porque Él nos amó primeroa.
Si alguien dice: «Yo amo a Diosa», pero aborrece a su hermanob, es un mentirosoc. Porque el que no ama a su hermanod, a quien ha visto, no puede1 amar a Dios a quien no ha vistoe.
Y este mandamiento tenemos de Éla: que el que ama a Dios, ame también a su hermanob.
Footnotes
- 1 qué clase de amor.
- 1 si se manifiesta.
- 1O iniquidad.
- 2 y.
- 1Algunos dicen: nuestros.
- 1O Hijitos.
- 1 peca.
- 2O deshacer.
- 1 Todo aquel…no practica.
- 2 Su simiente.
- 1 se manifiestan.
- 1Algunos posteriores agregan: a su hermano.
- 1 sus entrañas.
- 2 de.
- 3 ¿cómo mora?
- 1O Hijitos.
- 1O persuadiremos.
- 1 delante de Él; porque si nuestro corazón nos condena, Dios.
- 1 hacia.
- 1O nos dio mandamiento.
- 1 Él.
- 1O procede.
- 1Algunos dicen: que Jesús ha venido en carne.
- 2O no procede.
- 1O Hijitos.
- 2O proceden.
- 1O procede.
- 2O engendrado.
- 1O en nuestro caso.
- 1 está.
- 2Algunos dicen: amamos.
- 1 en.
- 1 tiene.
- 1Algunos agregan: a Él; otros: a Dios.
- 1Algunos dicen: ¿cómo puede.
Cross references
- aJuan 3:16; 1Jn. 4:10
- bJuan 1:12; 11:52; Rom. 8:16; 1Jn. 3:2, 10
- cJuan 15:18, 21; 16:3
- a1Jn. 2:7
- bJuan 1:12; 11:52; Rom. 8:16; 1Jn. 3:1, 10
- cRom. 8:19, 23, 24
- dLuc. 17:30; Col. 3:4; 1Jn. 2:28
- eRom. 8:29; 2Ped. 1:4
- fJuan 17:24; 2Cor. 3:18
- aRom. 15:12; 1Ped. 1:3
- bJuan 17:19; 2Cor. 7:1; 2Ped. 3:13, 14; 1Jn. 2:6
- aRom. 4:15; 1Jn. 5:17
- a1Jn. 1:2; 3:8
- bJuan 1:29; 1Ped. 1:18–20; 1Jn. 2:2
- c2Cor. 5:21; 1Jn. 2:29
- a1Jn. 3:9
- b1Jn. 2:3; 3Jn. 11
- a1Jn. 2:1
- b1Jn. 2:26
- c1Jn. 2:29
- aMat. 13:38; Juan 8:44; 1Jn. 3:10
- bMat. 4:3
- c1Jn. 3:5
- dJuan 12:31; 16:11
- aJuan 1:13; 3:3; 1Jn. 2:29; 4:7; 5:1, 4, 18; 3Jn. 11
- b1Ped. 1:23; 1Jn. 3:6; 5:18
- aJuan 1:12; 11:52; Rom. 8:16; 1Jn. 3:1, 2
- bMat. 13:38; Juan 8:44; 1Jn. 3:8
- cRom. 13:8 y ; Col. 3:14; 1Tim. 1:5; 1Jn. 4:8
- d1Jn. 2:9
- a1Jn. 1:5
- b1Jn. 2:7
- cJuan 13:34, 35; 15:12; 1Jn. 4:7, 11, 12, 21; 2Jn. 5
- aGn. 4:8
- bMat. 5:37; 1Jn. 2:13, 14
- cSal. 38:20; Prv. 29:10; Juan 8:40, 41
- aJuan 15:18; 17:14
- aJuan 5:24
- bJuan 13:35; 1Jn. 2:10
- aMat. 5:21, 22; Juan 8:44
- bGál. 5:20, 21; Apoc. 21:8
- aJuan 10:11; 15:13
- bFil. 2:17; 1Tes. 2:8
- c1Jn. 2:9
- aSant. 2:15, 16
- bDt. 15:7
- c1Jn. 4:20
- a1Jn. 2:1; 3:7
- b2Jn. 1; 3Jn. 1
- a1Jn. 2:21
- a1Jn. 3:2
- b1Jn. 2:28; 5:14
- aJob 22:26, 27; Mat. 7:7; 21:22; Juan 9:31
- b1Jn. 2:3
- cJuan 8:29; Heb. 13:21
- aJuan 6:29
- bJuan 1:12; 2:23; 3:18
- cJuan 13:34; 15:12; 1Jn. 2:8
- a1Jn. 2:3
- bJuan 6:56; 10:38; 1Jn. 2:6, 24; 4:15
- cJuan 14:17; Rom. 8:9, 14, 16; 1Tes. 4:8; 1Jn. 4:13
- d1Jn. 2:5
- a3Jn. 11
- bJer. 29:8; 1Cor. 12:10; 1Tes. 5:20, 21; 2Tes. 2:2
- cJer. 14:14; 2Ped. 2:1; 1Jn. 2:18
- a1Cor. 12:3
- b1Jn. 2:23
- cJuan 1:14; 1Jn. 1:2
- a1Jn. 2:22; 2Jn. 7
- b1Jn. 2:18, 22
- c2Tes. 2:3–7; 1Jn. 2:18
- a1Jn. 2:1
- b1Jn. 2:13
- cRom. 8:31; 1Jn. 3:20
- dJuan 12:31
- aJuan 15:19; 17:14, 16
- aJuan 8:23; 1Jn. 4:4
- bJuan 8:47; 10:3 y ; 18:37
- c1Cor. 14:37
- dJuan 14:17
- e1Tim. 4:1
- a1Jn. 2:7
- b1Jn. 3:11
- c1Jn. 5:1
- d1Jn. 2:29
- e1Cor. 8:3; 1Jn. 2:3
- a1Jn. 4:7, 16
- aJuan 9:3; 1Jn. 4:16
- bJuan 3:16, 17; 1Jn. 4:10; 5:11
- aRom. 5:8, 10; 1Jn. 4:19
- bJuan 3:16, 17; 1Jn. 4:9; 5:11
- c1Jn. 2:2
- a1Jn. 2:7
- b1Jn. 4:7
- aJuan 1:18; 1Tim. 6:16; 1Jn. 4:20
- b1Jn. 2:5; 4:17, 18
- aRom. 8:9; 1Jn. 3:24
- aJuan 15:27; 1Jn. 1:2
- bJuan 3:17; 4:42; 1Jn. 2:2
- a1Jn. 2:23
- bRom. 10:9; 1Jn. 3:23; 4:2; 5:1, 5
- c1Jn. 2:24; 3:24
- aJuan 6:69
- bJuan 9:3; 1Jn. 4:9
- c1Jn. 4:7, 8
- d1Jn. 4:12, 13
- a1Jn. 2:5; 4:12
- b1Jn. 2:28
- cMat. 10:15
- dJuan 17:22; 1Jn. 2:6; 3:1, 7, 16
- aRom. 8:15
- b1Jn. 4:12
- a1Jn. 4:10
- a1Jn. 1:6, 8, 10; 2:4
- b1Jn. 2:9, 11
- c1Jn. 1:6
- d1Jn. 3:17
- e1Ped. 1:8; 1Jn. 4:12
- aLev. 19:18; Mat. 5:43, 44; 22:37 y ; Juan 13:34
- b1Jn. 3:11
Copyright 2005 por The Lockman Foundation