Logos Bible Study

1º Samuel 29–31

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Los filisteos desconfían de David

Los filisteos reunieron todos sus ejércitosa en Afecb, mientras los israelitas acamparon junto a la fuente que está en Jezreelc.

Y los príncipes de los filisteos iban avanzando por cientos y por miles, y David y sus hombres marchaban en la retaguardia con Aquisa.

Entonces los jefes de los filisteos dijeron: «¿Qué hacen aquí estos hebreos?». Y Aquis dijo a los jefes de los filisteos: «¿No ven que este es David, el siervo de Saúl, rey de Israel, que ha estado conmigo estos díasa, o más bien estos años, y no he hallado falta en él desde el día en que se pasó1 a mí hasta hoyb?»

Pero los jefes de los filisteos se enojaron contra él, y1 le dijeron: «Haz que ese2 hombre se vaya, y regrese al lugar que le asignaste, y no le permitas que descienda a la batalla con nosotrosa, no sea que en la batalla se convierta en nuestro adversariob. Pues, ¿con qué podría hacerse él aceptable a su señor? ¿No sería con las cabezas de estos3 hombres?

»¿No es este David, de quien cantaban en las danzas, diciendo:

“Saúl mató a sus miles,

Y David a sus diez milesa”?».

Aquis llamó a David y le dijo: «Vive el Señor que tú has sido recto; tu salir y tu entrar en el ejército conmigo son agradables a mis ojos, pues no he hallado mal en ti desde el día en que te pasaste a mí hasta hoya. Sin embargo, no eres agradable a los ojos de los príncipesb.

»Ahora pues, vuelve y vete en paz, para que no desagrades a1 los príncipes de los filisteos»

Y David dijo a Aquis: «Pero ¿qué he hecho? ¿Y qué ha hallado en su siervo desde el día en que estuve delante de usted hasta hoya, para que yo no vaya y pelee contra los enemigos de mi señor el rey?»

Aquis respondió a David: «Yo sé que eres grato a mis ojos como un ángel de Diosa; sin embargo, los comandantes de los filisteos han dicho: “Él no debe subir con nosotros a la batallab”

»Por tanto1, levántate muy de mañana con los siervos de tu señor que han venido contigo, y luego que se hayan levantado temprano y haya claridad2, partan de aquía»

David, pues, se levantó temprano, él y sus hombres, para salir por la mañana y regresar a la tierra de los filisteos. Y los filisteos subieron a Jezreel.

David contra los amalecitas

Al tercer día, cuando David y sus hombresa llegaron a Siclag, los amalecitasb habían hecho una incursión en el Neguev1 y contra Siclagc, y habían asolado2 a Siclag y la habían incendiado,

y se habían llevado cautivas a las mujeres y a todos los que estaban en ella, grandes y pequeños, sin dar muerte1 a nadiea. Se los llevaron y siguieron su camino.

Cuando David y sus hombres llegaron a la ciudad, vieron que había sido quemada; y que sus mujeres, sus hijos y sus hijas habían sido llevados cautivos.

Entonces David y la gente que estaba con él alzaron su voz y lloraron, hasta que no les quedaron fuerzas para llorara.

Las dos mujeres de David, Ahinoam la jezreelita y Abigail, la viuda1 de Nabal, el de Carmela, habían sido llevadas cautivas.

Y David estaba muy angustiado porque la gente hablaba de apedrearlo, pues todo el pueblo estaba amargado1a, cada uno a causa de sus hijos y de sus hijas. Pero David se fortaleció en el Señor su Diosb.

Entonces dijo David al sacerdote Abiatar, hijo de Ahimeleca: «Te ruego que me traigas el efod». Y Abiatar llevó el efod a Davidb.

Y David consultó al Señora: «¿Perseguiré a esta banda? ¿Podré alcanzarlosb?». Y Él le respondió: «Persíguelos, porque de cierto los alcanzarás y sin duda los rescatarásc a todos».

Partió, pues, David, él y los 600 hombres que estaban con éla, y llegaron hasta el torrente Besor, donde algunos se quedaron rezagados.

Pero David siguió adelante1, él y 400 hombres, porque 200, que estaban demasiado fatigados para cruzar el torrente Besora, se quedaron atrás.

Y hallaron en el campo a un egipcio y se lo llevaron a David; le dieron pan y comió, y le dieron a beber agua.

También le dieron un pedazo de torta de higos y dos racimos de uvas pasas y comió, y su espíritu se reanimó1a; porque no había comido pan ni bebido agua en tres días y tres noches.

Y David le dijo: «¿De quién eres tú, y de dónde eres?». Y él dijo: «Soy un joven de Egipto, siervo de un amalecita; mi amo me dejó atrás cuando me enfermé hace tres días.

»Hicimos una incursión contra el Neguev de los cereteosa, contra el de Judá y contra el Neguev de Calebb, y pusimos fuego a Siclagc»

Entonces David le dijo: «¿Me llevarás a esa banda?». Y él respondió: «Júreme por Dios que no me matará ni me entregará en manos de mi amo, y lo llevaré a esa banda»

Cuando lo llevó, vieron que los amalecitas estaban desparramados1 sobre toda aquella2 tierra, comiendo, bebiendo y bailando3a por el gran botín que habían tomado de la tierra de los filisteos y de la tierra de Judáb.

Y David los hirió desde el anochecer hasta1 el atardecer del2 día siguientea. Ninguno de ellos escapó, excepto 400 jóvenes que montaron en camellos y huyeronb.

David recuperó todo lo que los amalecitas habían tomado, también rescató1 a sus dos mujeresa.

Nada de lo que era de ellos les faltó, pequeño o grande, hijos o hijas, botín o cualquier cosa que habían tomado para sí; David lo recuperó todoa.

David tomó también todas las ovejas y el ganado de los amalecitas, llevándolos delante de los otros1 ganados, y decían: «Este es el botín de Davida»

Cuando David llegó a donde estaban los 200 hombres que, demasiado fatigados para seguir a David, se habían quedado en el torrente Besora, estos salieron al encuentro de David y del1 pueblo que estaba con él, y David se acercó al pueblo y los saludó.

Entonces todos los hombres malvados e indignos de entre los que habían ido con David respondieron, y dijeron: «Porque no fueron con nosotros1, no les daremos nada del botín que hemos recuperado, sino a cada hombre su mujer y sus hijos, para que se los lleven y se vayan»

Pero David dijo: «No deben hacer eso, hermanos míos, con lo que nos ha dado el Señor, quien nos ha guardado y ha entregado en nuestra mano la banda que vino contra nosotros.

»¿Y quién los escuchará a ustedes sobre este asunto? Porque conforme a la parte del que desciende a la batalla, así será la parte de los que se quedan cuidando el equipaje; ellos recibirán lo mismoa»

Y así ha sido desde aquel día en adelante, en que David lo estableció como estatuto y ordenanza para Israel hasta el día de hoy.

Cuando llegó David a Siclag, mandó parte del botín a los ancianos de Judá, sus amigos, diciendo: «Aquí está un presente1a para ustedes del botín de los enemigos del Señorb».

Y lo envió a los de1 Betela, a los de Ramot del Neguevb, a los de Jatirc,

a los de Aroera, a los de Sifmot, a los de Estemoab,

a los de Racal, a los de las ciudades de Jerameela, a los de las ciudades del quenitab,

a los de Hormaa, a los de Corasán1b, a los de Atac,

a los de Hebróna y a todos los lugares por donde David y sus hombres habían andadob.

Muerte de Saúl y de sus hijos

aLos filisteos pelearon contra Israel y los hombres de Israel huyeron delante de los filisteos y cayeron muertos en el monte Gilboab.

Los filisteos persiguieron muy de cerca a Saúl y a sus hijos, y mataron1 a Jonatán, a Abinadab2 y a Malquisúa, hijos de Saúla.

La batalla se intensificó contra Saúla, y los arqueros lo alcanzaron1 y fue gravemente herido por ellos2.

Entonces Saúl dijo a su escuderoa: «Saca tu espada y traspásame con ella, no sea que vengan estos incircuncisos y me traspasen y hagan burla de míb». Pero su escudero no quiso, porque tenía mucho miedo. Así que Saúl tomó su espada y se echó sobre ellac.

Al ver su escudero que Saúl había muerto, él también se echó sobre su espada y murió con él.

Así murió Saúl aquel día, junto con sus tres hijos, su escudero y todos sus hombres.

Cuando los hombres de Israel que estaban al otro lado del valle, con los que estaban más allá del Jordán, vieron que los hombres de Israel habían huido y que Saúl y sus hijos habían muerto, abandonaron las ciudades y huyeron. Entonces vinieron los filisteos y habitaron en ellas.

Al día siguiente, cuando vinieron los filisteos a despojar a los muertos, hallaron a Saúl y a sus tres hijos caídos en el monte Gilboa.

Le cortaron la cabeza y lo despojaron de sus armas, y enviaron mensajeros por toda la tierra de los filisteos1, para que llevaran las buenas nuevasa a la casa de sus ídolos y al pueblob.

Pusieron sus armas en el templo1 de Astarota, y ataron su cuerpob al muro de Bet Sánc.

Cuando oyeron los1 habitantes de Jabes de Galaada lo que los filisteos habían hecho a Saúl,

se levantaron todos los hombres valientes, y caminando toda la noche, tomaron el cuerpo de Saúla y los cuerpos de sus hijos del muro de Bet Sán, y volviendo a Jabes, los quemaron allíb.

Y tomando sus huesos, los enterrarona debajo del tamarisco en Jabesb, y ayunaron siete díasc.

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Footnotes

  1. 1 cayó.
  2. 1 y los jefes de los filisteos.
  3. 2 al.
  4. 3 aquellos.
  5. 1 no hagas mal ante los ojos de.
  6. 1 Y ahora.
  7. 2 tengan luz.
  8. 1 región del sur.
  9. 2 herido.
  10. 1 no mataron.
  11. 1 mujer.
  12. 1 amargado en alma.
  13. 1 persiguió.
  14. 1 le volvió.
  15. 1 dejados.
  16. 2 la.
  17. 3 teniendo fiesta.
  18. 1 aun hasta.
  19. 2 de su.
  20. 1 David rescató.
  21. 1 aquellos.
  22. 1 al encuentro del.
  23. 1 conmigo.
  24. 1 una bendición.
  25. 1 a los que estaban en, y así en el resto del
  26. 1Así en muchos ; en el , Borasán.
  27. 1 y los filisteos hirieron.
  28. 2En 1 Sam. 14:49, Isúi.
  29. 1 hallaron.
  30. 2 los arqueros.
  31. 1 filisteos en derredor.
  32. 1 la casa.
  33. 1 acerca de él los.

Cross references

  1. a1 Sam. 28:1
  2. bJos. 12:18; 19:30; 1 Sam. 4:1; 1 Rey. 20:30
  3. c1 Rey. 21:1; 2 Rey. 9:30
  4. a1 Sam. 28:1, 2
  5. a1 Sam. 27:7
  6. b1 Sam. 27:1–6; 1 Crón. 12:19, 20; Dan. 6:5
  7. a1 Sam. 27:6
  8. b1 Sam. 14:21
  9. a1 Sam. 18:7; 21:11
  10. a2 Sam. 3:25; 2 Rey. 19:27; Isa. 37:28
  11. b1 Sam. 27:8–12; 29:3
  12. a1 Sam. 27:10–12
  13. a2 Sam. 14:17, 20; 19:27
  14. b1 Sam. 29:4
  15. a1 Crón. 12:19, 22
  16. a1 Sam. 29:4, 11
  17. b1 Sam. 15:7; 27:8–10
  18. c1 Sam. 27:6, 8
  19. a1 Sam. 27:11
  20. aNúm. 14:1
  21. a1 Sam. 25:42, 43; 2 Sam. 2:2
  22. aEx. 17:4; Juan 8:59
  23. b1 Sam. 23:16; Sal. 18:2; 27:14; 31:24; 71:4, 5; Rom. 4:20
  24. a1 Sam. 23:6, 9
  25. b1 Sam. 22:20–23
  26. a1 Sam. 23:2, 4; Sal. 50:15; 91:15
  27. bEx. 15:9
  28. c1 Sam. 30:18
  29. a1 Sam. 27:2
  30. a1 Sam. 30:9, 21
  31. aJue. 15:19
  32. a1 Sam. 30:1, 16; 2 Sam. 8:18; 1 Rey. 1:38, 44; Ezq. 25:16; Sof. 2:5
  33. bJos. 14:13; 15:13; 21:12
  34. c1 Sam. 30:1
  35. aLuc. 12:19; 17:27, 28
  36. b1 Sam. 30:14
  37. a1 Sam. 11:11
  38. bJue. 7:12; 1 Sam. 15:3
  39. aGn. 14:16
  40. a1 Sam. 30:8
  41. a1 Sam. 30:26–31
  42. a1 Sam. 30:10
  43. aNúm. 31:27; Jos. 22:8
  44. a1 Sam. 25:27
  45. b1 Sam. 18:17; 25:28
  46. aGn. 12:8; Jos. 7:2; 8:9; 16:1
  47. bJos. 19:8
  48. cJos. 15:48; 21:14
  49. aJos. 13:16; 1 Crón. 11:44
  50. bJos. 15:50
  51. a1 Sam. 27:10
  52. bJue. 1:16; 1 Sam. 15:6
  53. aNúm. 14:45; 21:3; Jos. 12:14; 15:30; 19:4; Jue. 1:17
  54. bJos. 15:42; 19:7
  55. aNúm. 13:22; Jos. 14:13–15; 21:11–13; 2 Sam. 2:1
  56. b1 Sam. 23:22
  57. a1 Sam. 31:1–13: 1 Crón. 10:1–12
  58. b1 Sam. 28:4
  59. a1 Crón. 8:33, 34
  60. a2 Sam. 1:6
  61. aJue. 9:54; 1 Crón. 10:4
  62. bJue. 14:3; 1 Sam. 14:6; 17:26, 36
  63. c2 Sam. 1:6, 10
  64. a2 Sam. 1:20
  65. bJue. 16:23, 24
  66. aJue. 2:13; 1 Sam. 7:3
  67. b1 Sam. 31:12; 2 Sam. 21:12
  68. cJos. 17:11
  69. a1 Sam. 11:1–13
  70. a2 Sam. 2:4–7
  71. b2 Crón. 16:14
  72. a2 Sam. 21:12–14
  73. b1 Sam. 22:6
  74. c2 Sam. 1:12