1º Samuel 27–29
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David entre los filisteos
Entonces David se dijo1: «Ahora bien, voy a perecer algún día por la mano de Saúl. Lo mejor para mí es huir2 a la tierra de los filisteosa. Saúl se cansará3, y no me buscará más en todo el territorio de Israel, y escaparé de su mano».
Se levantó, pues, David y se pasó con los 600 hombres que estaban con éla a Aquis, hijo de Maoc, rey de Gatb.
David moró con Aquis en Gat, él y sus hombres, cada cual con los de su casaa; David con sus dos mujeres Ahinoam la jezreelita, y Abigail la de Carmelb, viuda1 de Nabal.
Y le dieron la noticia a Saúl que David había huido a Gat, y no lo buscó más.
Entonces David dijo a Aquis: «Si he hallado ahora gracia ante sus ojos, que me dé un lugar en una de las aldeas en el campo para que habite allí; pues, ¿por qué ha de morar su siervo con usted en la ciudad real?»
Aquis le dio Siclag aquel díaa; por eso Siclag ha pertenecido a los reyes de Judá hasta hoy.
El número de los días que David habitó en el territorio de los filisteos fue un año1 y cuatro mesesa.
David y sus hombres subieron e hicieron incursiones contra los guesuritasa, los guerzitas y los amalecitasb; porque ellos eran los habitantes de la tierra desde tiempos antiguos, según se va a Shur, hasta la tierra de Egiptoc.
David atacaba1 el territorio, y no dejaba con vida hombre ni mujer, y se llevaba las ovejas, el ganado, los asnos, los camellos y la ropaa. Entonces regresaba y venía a Aquis.
Y Aquis decía: «¿Dónde atacaron1 hoya?». Y David respondía: «Contra el Neguev2 de Judá, contra el Neguev de Jerameelb y contra el Neguev de los quenitasc»
David no dejaba con vida hombre ni mujer para traer a Gat y dijo: «No sea que nos descubran1, diciendo: “Así ha hecho David, y así ha sido su costumbre todo el tiempo que ha morado en el territorio de los Filisteos”».
Aquis confiaba en David y se decía: «En verdad que se ha hecho odioso a su pueblo Israel y será mi servidor para siempre»
Saúl y la adivina de Endor
Aconteció en aquellos días que los filisteos reunieron sus ejércitos para la guerraa, para pelear contra Israel. Y dijo Aquis a David: «Bien sabes que saldrás conmigo a campaña, tú y tus hombres».
Respondió David a Aquis: «Muy bien, usted sabrá lo que puede hacer su siervo». Entonces Aquis dijo a David: «Muy bien, te haré mi guarda personal1 mientras vivaa»
Samuel había muertoa, y todo Israel lo había llorado, y lo habían sepultado en Ramá su ciudadb. Y Saúl había echado de la tierra a los adivinos y espiritistasc.
Así que los filisteos se reunieron, fueron y acamparon en Sunema; y Saúl reunió a todo Israel y acamparon en Gilboab.
Al ver Saúl el campamento de los filisteos, tuvo miedo y su corazón se turbó1 en gran manera.
Y Saúl consultó al Señora, pero el Señor no le respondiób ni por sueñosc, ni por Urimd, ni por profetas.
Entonces Saúl dijo a sus siervos: «Búsquenme una mujer que sea adivina para ir a consultarla». Y sus siervos le dijeron: «Hay una mujer en Endora que es adivinab»
Saúl se disfrazó poniéndose otras ropasa y fue con dos hombres. Llegaron de noche a ver a la mujer, y él dijo: «Te ruego que evoquesb por mí a un espíritu, y que hagas subir al que yo te digac»
Pero la mujer le dijo: «Usted sabe lo que Saúl ha hecho, cómo ha echado de la tierra a los que son adivinos y espiritistasa. ¿Por qué, pues, pone trampa contra mi vida para hacerme morir?»
Saúl le juró por el Señor: «Vive el Señor que ningún castigo vendrá sobre ti por esto».
Entonces la mujer dijo: «¿A quién debo hacerle subir?». Y él respondió: «Tráeme a Samuel»
Cuando la mujer vio a Samuel, clamó a gran voz; y la mujer le dijo a Saúl: «¿Por qué me ha engañado? ¡Usted es Saúl!»
«No temas; pero ¿qué ves?», le dijo el rey. Y la mujer respondió a Saúl: «Veo a un ser divino1 subiendo de la tierra»
«¿Qué aspecto tiene?», le dijo él. Y ella dijo: «Un anciano sube, y está envuelto en un mantoa». Y Saúl supo que era Samuel, e inclinando su rostro a tierra, se postró ante élb.
Entonces Samuel dijo a Saúl: «¿Por qué me has perturbado haciéndome subir?». Y Saúl respondió: «Estoy en gran angustia, pues los filisteos hacen guerra contra mí; Dios se ha apartado de mía y ya no me responde ni por los profetas ni por sueñosb; por esto te he llamado, para que me reveles lo que debo hacer»
Y Samuel dijo: «¿Entonces, por qué me preguntas a mí, ya que el Señor se ha apartado de ti y se ha hecho tu enemigo?
»El Señor ha hecho conforme a lo que1 dijo por medio de mí; y el Señor ha arrancado el reino de tu mano, y se lo ha dado a tu prójimo, a Davida.
»Porque tú no obedeciste al1 Señor, ni llevaste a cabo Su gran ira contra Amaleca, el Señor te ha hecho esto hoy.
»Además, el Señor entregará a Israel y a ti en manos de los filisteos; por tanto, mañana tú y tus hijos estarán conmigoa. Ciertamente, el Señor entregará el ejército de Israel en manos de los filisteos».
Al instante Saúl cayó por tierra cuan largo era, y tuvo gran temor por las palabras de Samuel; además estaba sin fuerzas, porque no había comido nada1 en todo el día y toda la noche.
La mujer se acercó a Saúl, y viendo que estaba aterrorizado, le dijo: «Mire, su sierva le ha obedecido1 y he puesto mi vida en peligro2a al oír las palabras que usted me habló.
»Ahora pues, le ruego que también escuche la voz de su sierva, y me permita poner delante de usted un bocado de pan para que coma y tenga fuerzas cuando siga su camino»
Pero él rehusó, y dijo: «No comeréa». Sin embargo, sus siervos junto con la mujer le insistieron, y él los escuchó1b. Se levantó, pues, del suelo y se sentó en la camac.
La mujer tenía en casa un ternero engordado y se apresuró a matarloa; y tomando harina, la amasó y horneó de ella pan sin levadurab.
Y lo trajo delante de Saúl y de sus siervos, y comieron. Después se levantaron y se fueron aquella noche.
Los filisteos desconfían de David
Los filisteos reunieron todos sus ejércitosa en Afecb, mientras los israelitas acamparon junto a la fuente que está en Jezreelc.
Y los príncipes de los filisteos iban avanzando por cientos y por miles, y David y sus hombres marchaban en la retaguardia con Aquisa.
Entonces los jefes de los filisteos dijeron: «¿Qué hacen aquí estos hebreos?». Y Aquis dijo a los jefes de los filisteos: «¿No ven que este es David, el siervo de Saúl, rey de Israel, que ha estado conmigo estos díasa, o más bien estos años, y no he hallado falta en él desde el día en que se pasó1 a mí hasta hoyb?»
Pero los jefes de los filisteos se enojaron contra él, y1 le dijeron: «Haz que ese2 hombre se vaya, y regrese al lugar que le asignaste, y no le permitas que descienda a la batalla con nosotrosa, no sea que en la batalla se convierta en nuestro adversariob. Pues, ¿con qué podría hacerse él aceptable a su señor? ¿No sería con las cabezas de estos3 hombres?
»¿No es este David, de quien cantaban en las danzas, diciendo:
“Saúl mató a sus miles,
Y David a sus diez milesa”?».
Aquis llamó a David y le dijo: «Vive el Señor que tú has sido recto; tu salir y tu entrar en el ejército conmigo son agradables a mis ojos, pues no he hallado mal en ti desde el día en que te pasaste a mí hasta hoya. Sin embargo, no eres agradable a los ojos de los príncipesb.
»Ahora pues, vuelve y vete en paz, para que no desagrades a1 los príncipes de los filisteos»
Y David dijo a Aquis: «Pero ¿qué he hecho? ¿Y qué ha hallado en su siervo desde el día en que estuve delante de usted hasta hoya, para que yo no vaya y pelee contra los enemigos de mi señor el rey?»
Aquis respondió a David: «Yo sé que eres grato a mis ojos como un ángel de Diosa; sin embargo, los comandantes de los filisteos han dicho: “Él no debe subir con nosotros a la batallab”
»Por tanto1, levántate muy de mañana con los siervos de tu señor que han venido contigo, y luego que se hayan levantado temprano y haya claridad2, partan de aquía»
David, pues, se levantó temprano, él y sus hombres, para salir por la mañana y regresar a la tierra de los filisteos. Y los filisteos subieron a Jezreel.
Footnotes
- 1 dijo en su corazón.
- 2 que de seguro yo escape.
- 3O perderá la esperanza.
- 1 mujer.
- 1 días.
- 1 hería.
- 1 hicieron incursión.
- 2 región del sur.
- 1 digan de nosotros.
- 1 guarda de mi cabeza.
- 1O se estremeció.
- 1O un dios.
- 1 ha hecho por sí como.
- 1 escuchaste la voz del.
- 1 pan.
- 1 ha escuchado tu voz.
- 2 en mi palma.
- 1 escuchó sus voces.
- 1 cayó.
- 1 y los jefes de los filisteos.
- 2 al.
- 3 aquellos.
- 1 no hagas mal ante los ojos de.
- 1 Y ahora.
- 2 tengan luz.
Cross references
- a1 Sam. 26:19
- a1 Sam. 25:13
- b1 Sam. 21:10; 1 Rey. 2:39
- a1 Sam. 30:3; 2 Sam. 2:3
- b1 Sam. 25:42, 43
- aJos. 15:31; 19:5; Neh. 11:28
- a1 Sam. 29:3
- aJos. 13:2, 13
- bEx. 17:8; 1 Sam. 15:7, 8
- cEx. 15:22
- a1 Sam. 15:3; Job 1:3
- a1 Sam. 23:27
- b1 Sam. 30:29; 1 Crón. 2:9, 25
- cJue. 1:16; 4:11
- a1 Sam. 29:1
- a1 Sam. 1:22, 28
- a1 Sam. 25:1
- b1 Sam. 7:17
- cLev. 19:31; 20:27; Dt. 18:10; 1 Sam. 15:23
- aJos. 19:18; 1 Sam. 28:4; 1 Rey. 1:3; 2 Rey. 4:8
- b1 Sam. 31:1
- a1 Crón. 10:13, 14
- b1 Sam. 14:37; Prv. 1:24–31
- cNúm. 12:6; Joel 2:28
- dEx. 28:30; Núm. 27:21
- aJos. 17:11; Sal. 83:10
- bHech. 16:16
- a2 Crón. 18:29; 35:22
- b1 Crón. 10:13; Isa. 8:19
- cDt. 18:10, 11
- a1 Sam. 28:3
- a1 Sam. 15:27
- b1 Sam. 24:8
- a1 Sam. 16:14; 18:12
- b1 Sam. 28:6
- a1 Sam. 15:28
- a1 Sam. 15:20, 26; 1 Rey. 20:42
- a1 Sam. 31:2; Job 3:17–19
- aJue. 12:3; 1 Sam. 19:5; Job 13:14
- a1 Rey. 21:4
- b2 Rey. 5:13
- cEst. 1:6; Ezq. 23:41
- aGn. 18:7; Luc. 15:23, 27, 30
- bGn. 18:6
- a1 Sam. 28:1
- bJos. 12:18; 19:30; 1 Sam. 4:1; 1 Rey. 20:30
- c1 Rey. 21:1; 2 Rey. 9:30
- a1 Sam. 28:1, 2
- a1 Sam. 27:7
- b1 Sam. 27:1–6; 1 Crón. 12:19, 20; Dan. 6:5
- a1 Sam. 27:6
- b1 Sam. 14:21
- a1 Sam. 18:7; 21:11
- a2 Sam. 3:25; 2 Rey. 19:27; Isa. 37:28
- b1 Sam. 27:8–12; 29:3
- a1 Sam. 27:10–12
- a2 Sam. 14:17, 20; 19:27
- b1 Sam. 29:4
- a1 Crón. 12:19, 22
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