Logos Bible Study

1º Reyes 13:3–21

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Aquel mismo día dio una señal1, y dijo: «Esta es la señal de que el Señor ha habladoa: “El altar se romperá y las cenizas2 que están sobre él se derramarán”».

Cuando el rey oyó la palabra que el hombre de Dios había clamado contra el altar de Betel, extendió1 su mano desde el altar y dijo: «¡Préndanlo!». Pero la mano que extendió contra él se le quedó rígida, de modo que no podía volverla hacia sí.

El altar se rompió y las cenizas se derramaron del altar, conforme a la señal que el hombre de Dios había dado por palabra del Señor.

El rey respondió al hombre de Dios: «Te ruego que supliques al1 Señor tu Dios, y ores por mí, para que mi mano me sea restauradaa». El hombre de Dios suplicó al2 Señorb y la mano del rey le fue restaurada, y quedó como antes.

Entonces el rey dijo al hombre de Dios: «Ven conmigo a casa y refréscate, y te daré una recompensaa».

Pero el hombre de Dios dijo al rey: «Aunque usted me diera la mitad de su casa no iría con usted, tampoco comería pan ni bebería agua en este lugara.

»Porque así se me ordenó por palabra del Señor, que me dijo: “No comerás pan, ni beberás agua, ni volverás por el camino que fuiste”».

Y se fue por otro camino, no regresó por el camino por donde había ido a Betel.

El profeta y el hombre de Dios

Moraba entonces en Betel un anciano profeta; y sus hijos fueron y le contarona todo lo que el hombre de Dios había hecho aquel día en Betel. Las palabras que él había hablado al rey, también las contaron a su padre.

Y su padre les dijo: «¿Por dónde se fue?». Y sus hijos le mostraron el camino por donde se había ido el hombre de Dios que había venido de Judá.

Entonces dijo a sus hijos: «Aparéjenme el asno». Le aparejaron el asno, se montó sobre él,

y fue tras el hombre de Dios; lo halló sentado debajo de una encina, y le dijo: «¿Eres tú el hombre de Dios que vino de Judá?». Y él respondió: «Yo soy».

Entonces le dijo: «Ven conmigo a casa y come pan».

Y él respondió: «No puedo volver contigo ni ir contigo; tampoco comeré pan ni beberé agua contigo en este lugara.

»Porque me vino un mandato por palabra del Señora: “No comerás pan ni beberás agua allí, ni volverás por el camino que fuiste”».

Y el otro le respondió: «Yo también soy profetaa como tú, y un ángelb me habló por palabra del Señor, diciendo: “Tráelo contigo a tu casa, para que coma pan y beba agua”». Pero le estaba mintiendoc.

Entonces se volvió con él, comió pan en su casa y bebió agua.

Y cuando ellos estaban a la mesa, la palabra del Señor vino al profeta que le había hecho volver;

y él le gritó al hombre de Dios que vino de Judá: «Así dice el Señor: “Porque has desobedecido el mandato del Señor, y no has guardado el mandamiento que el Señor tu Dios te ha ordenado,

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Footnotes

  1. 1 maravilla.
  2. 2 cenizas de sebo.
  3. 1 Jeroboam extendió.
  4. 1 suavices el rostro del.
  5. 2 suavizó el rostro del.

Cross references

  1. aEx. 4:1–5; Jue. 6:17; Isa. 38:7; Juan 2:18; 1 Cor. 1:22
  2. aEx. 8:8, 28; 9:28; 10:17; Hech. 8:24; Sant. 5:16
  3. bLuc. 6:27, 28
  4. a1 Sam. 9:7, 8; 2 Rey. 5:15
  5. aNúm. 22:18; 24:13; 1 Rey. 13:16, 17
  6. a1 Rey. 13:25; 2 Rey. 23:18
  7. a1 Rey. 13:8, 9
  8. a1 Rey. 20:35
  9. aMat. 7:15; 1 Jn. 4:1
  10. bGál. 1:8
  11. cPrv. 12:19, 22; 19:5; Jer. 29:31, 32; Ezq. 13:8, 9; 1 Tim. 4:1, 2