Logos Bible Study

1º Reyes 16–18

Nueva Biblia de las AméricasOther versions

Spanish

Arabic

Czech

English

French

German

Hebrew

Hungarian

Italian

Korean

Latin

Portuguese

Russian

Simplified Chinese

Traditional Chinese

Y la palabra del Señor vino a Jehú, hijo de Hananía, contra Baasab:

«Yo te levanté del polvo y te hice príncipe sobre Mi pueblo Israela, y has andado en el camino de Jeroboam, y has hecho pecar a Mi pueblo Israelb provocándome a ira con sus pecados.

»Por tanto, consumiré a Baasaa y a su casa, y haré su1 casa como la casa de Jeroboamb, hijo de Nabatc.

»El que de Baasa muera en la ciudad, se lo comerán los perros, y el que de él muera en el campo, se lo comerán las aves del cieloa».

Los demás hechos de Baasa, lo que hizo y su poderío, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israela?

Y durmió Baasa con sus padres y fue sepultado en Tirsaa; y su hijo Ela reinó en su lugar.

También, la palabra del Señor vino por medio del profeta Jehú, hijo de Hananí, contra Baasaa y su casa, no solo por todo el mal que hizo ante los ojos del Señor, provocándolo a ira con la obra de sus manosb, siendo semejante a la casa de Jeroboam, sino también por haber destruido a esta1c.

Reinados de Ela, Zimri y Omri

En el año veintiséis de Asa, rey de Judá, Ela, hijo de Baasa, comenzó a reinar sobre Israel en Tirsa y reinó dos años.

Y su siervo Zimria, jefe de la mitad de sus carros, conspiró contra él. Y Ela estaba en Tirsa bebiendo hasta emborracharse en la casa de Arsa, que era mayordomo de la casab en Tirsa.

Entonces Zimri entró, lo hirió, y le dio muerte en el año veintisiete de Asa, rey de Judá, y reinó en su lugar.

Y sucedió que cuando comenzó a reinar, tan pronto como se sentó en su trono, mató1 a toda la casa de Baasa; no dejó ni un solo varóna, ni de sus parientes2 ni de sus amigos.

Así Zimri destruyó toda la casa de Baasa, conforme a la palabra que el Señor había hablado contra Baasaa por medio del profeta Jehúb,

por todos los pecados de Baasa y por los pecados de su hijo Ela, con los cuales pecaron y con los que hicieron pecar a Israel, provocando a ira con sus ídolos al Señor, Dios de Israela.

Los demás hechos de Ela y todo lo que hizo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israela?

En el año veintisiete de Asa, rey de Judá, Zimri reinó siete días en Tirsa. Y el pueblo estaba acampado contra Gibetón, que pertenecía a los filisteosa.

El pueblo que estaba acampado oyó decir: «Zimri ha conspirado y también ha matado al rey». Entonces, ese mismo día en el campamento, todo Israel hizo a Omri, jefe del ejército, rey sobre Israel.

Entonces Omri subió desde Gibetón, y todo Israel con él, y sitiaron a Tirsa.

Cuando Zimri vio que la ciudad era tomada, entró en la ciudadela de la casa del rey, prendió fuego a la casa del rey y murióa,

a causa de los pecados que había cometido, haciendo lo malo ante los ojos del Señor, andando en el camino de Jeroboam, y por el pecado que cometió, haciendo pecar a Israela.

Los demás hechos de Zimri, y la conspiración que llevó a cabo, ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israela?

Entonces el pueblo de Israel se dividió en dos partes: la mitad del pueblo siguió a Tibni, hijo de Ginat, para hacerlo rey; la otra mitad siguió a Omri.

Pero el pueblo que siguió a Omri prevaleció sobre el pueblo que siguió a Tibni, hijo de Ginat. Y Tibni murió, y Omri comenzó a reinar.

En el año treinta y uno de Asa, rey de Judá, Omri comenzó a reinar sobre Israel, y reinó doce años; seis años reinó en Tirsaa.

Y compró a Semer el monte Samaria por 68 kilos de plata; edificó sobre el monte, y a la ciudad que edificó puso por nombre Samariaa, del nombre de Semer, dueño del monte.

Omria hizo lo malo ante los ojos del Señor, y obró más perversamente que todos los que fueron antes que élb;

pues anduvo en todos los caminos de Jeroboama, hijo de Nabat, y en los pecados con que hizo pecar a Israel, provocando al Señor, Dios de Israel, con sus ídolos.

Los demás hechos que Omri hizo y el poderío que mostró ¿no están escritos en el libro de las Crónicas de los reyes de Israela?

Y durmió Omri con sus padres y fue sepultado en Samaria; y su hijo Acab reinó en su lugar.

Reinado de Acab

Acab, hijo de Omri, comenzó a reinar sobre Israel en el año treinta y ocho de Asa, rey de Judá, y Acab, hijo de Omri, reinó veintidós años sobre Israel en Samaria.

Y Acab, hijo de Omri, hizo lo malo a los ojos del Señor más que todos los que fueron antes que éla.

Como si fuera poco el andar en los pecadosa de Jeroboam, hijo de Nabat, tomó por mujer a Jezabel, hija de Et Baal, rey de los sidonios, y fue a servir a Baal y lo adorób.

Edificó un altar a Baal en la casa de Baala que edificó en Samaria.

Acab hizo también una Asera1a. Así Acab hizo más para provocar al Señor, Dios de Israel, que todos los reyes de Israel que fueron antes que élb.

En tiempos de Acab, Hiel de Betel1 reedificó Jericó. A costa de la vida de Abiram su primogénito puso sus cimientos, y a costa de la vida de su hijo menor Segub levantó sus puertas, conforme a la palabra que el Señor había hablado por medio de Josuéa, hijo de Nun.

Elías predice la sequía

Elías el tisbita, que era de los moradores de Galaad1a, dijo a Acab: «Vive el Señor, Diosb de Israel, delante de quien estoy, que ciertamente no habrá rocío ni lluvia en estos años, sino por la palabra de mi bocac».

Y vino a Elías la palabra del Señor, diciendo:

«Sal de aquí y dirígete hacia el oriente, y escóndete junto al arroyo Querit, que está al oriente del Jordán.

»Y beberás del arroyo, y he ordenado a los cuervos que te sustenten allía».

Él fue e hizo conforme a la palabra del Señor, pues fue y habitó junto al arroyo Querit, que está al oriente del Jordán.

Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne al atardecer, y bebía del arroyo.

Sucedió que después de algún tiempo el arroyo se secó, porque no había caído lluvia en la tierra.

Elías y la viuda de Sarepta

Vino después a él la palabra del Señor, diciendo:

«Levántate, ve a Sarepta, que pertenece a Sidón, y quédate allí; porque yo he mandado a una viuda de allía que te sustenteb».

Él se levantó y fue a Sarepta. Cuando llegó a la entrada de la ciudad, allí estaba una viuda recogiendo leña, entonces la llamó y le dijo: «Te ruego que me consigas un poco de agua en un vaso para que yo bebaa».

Cuando ella iba a conseguirla, la llamó y le dijo: «Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano».

Pero ella respondió: «Vive el Señor tu Diosa, que no tengo pan1, solo tengo un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en la vasijab y estoy recogiendo unos2 trozos de leña para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que comamos y muramosc».

Entonces Elías le dijo: «No temas; ve, haz como has dicho, pero primero hazme una pequeña torta de eso y tráemela; después harás para ti y para tu hijo.

»Porque así dice el Señor, Dios de Israel: “No se acabará la harina en la tinaja ni se agotará el aceite en la vasija, hasta el día en que el Señor mande lluvia sobre la superficie de la tierra”».

Entonces ella fue e hizo conforme a la palabra de Elías, y ella, él y la casa de ella comieron por muchos días.

La harina de la tinaja no se acabó ni se agotó el aceite de la vasija, conforme a la palabra que el Señor había hablado por medio de Elías.

Pero sucedió que después de estas cosas, se enfermó el hijo de la mujer dueña de la casa; y su enfermedad fue tan grave que no quedó aliento en él.

Y ella le dijo a Elías: «¿Qué tengo que ver contigoa, oh hombre de Diosb? ¡Has venido para traer a memoria mis iniquidades y hacer morir a mi hijo!».

«Dame a tu hijo», le respondió Elías. Y él lo tomó de su regazo y lo llevó a la cámara alta donde él vivía, y lo acostó en su propia cama.

Y clamó al Señor: «Oh Señor, Dios mío, ¿has traído también mal a la viuda con quien estoy hospedado1 haciendo morir a su hijo?».

Entonces se tendió tres veces sobre el niñoa, y clamó al Señor: «Oh Señor, Dios mío, te ruego que el alma de este niño vuelva a él1».

El Señor escuchó la voz de Elías, y el alma del niño volvió a él y revivióa.

Y Elías tomó al niño, lo bajó de la cámara alta a la casa y se lo dio a su madre; y Elías dijo: «Mira, tu hijo vive».

Entonces la mujer dijo a Elías: «Ahora conozco que tú eres hombre de Diosa, y que la palabra del Señor en tu boca es verdad».

Encuentro de Elías y Acab

Después de muchos días, la palabra del Señor vino a Elías en el tercer añoa, diciéndole: «Ve, muéstrate a Acab, y enviaré lluvia sobre la superficie de la tierrab».

Y Elías fue a mostrarse a Acab. Y el hambre era intensa en Samaria.

Y Acab llamó a Abdías que era mayordomo de la casaa. (Y Abdías temía1 en gran manera al Señorb;

pues cuando Jezabel destruyó1 a los profetas del Señora, Abdías tomó a cien profetas y los escondió de cincuenta en cincuenta en una cueva, y los sustentób con pan y agua).

Entonces Acab dijo a Abdías: «Ve por la tierra a todas las fuentes de agua y a todos los valles; quizá hallaremos hierba y conservaremos con vida los caballos y los mulos, y no tendremos que matar parte del ganado».

Y dividieron la tierra entre ellos para recorrerla; Acab se fue solo por un camino, y Abdías se fue solo por otro.

Abdías estaba en el camino cuando Elías le salió al encuentro, y Abdías lo reconocióa y cayó sobre su rostro, y le dijo: «¿Es usted Elías, mi señor?».

Él le respondió: «Yo soy. Ve, dile a tu señor: “Aquí está Elías”».

Y él dijo: «¿Qué pecado he cometido, que entrega a su siervo en manos de Acab para que me mate?

»Vive el Señor su Diosa, que no hay nación ni reino adonde mi señor no haya enviado a buscarlo; y cuando decían: “No está aquí”, hacía jurar al reino o a la nación que no lo habían hallado.

»Y ahora dices: “Ve, dile a tu señor: ‘Aquí está Elías’ ”.

»Y sucederá que cuando lo deje, el Espíritu del Señora lo llevará adonde yo no sepa; así que cuando yo vaya y se lo diga a Acab y él no pueda encontrarlo, me matará, aunque yo su siervo he temido1 al Señor desde mi juventud.

»¿No le han contado a mi señor lo que hice cuando Jezabel mató a los profetas del Señor, que escondí a cien de los profetas del Señor de cincuenta en cincuenta en una cueva, y los sustenté con pan y aguaa?

»Y ahora usted me dice: “Ve, dile a…

Read in Logos

This passage has been shortened. Keep reading 1º Reyes 16–18 in Logos

Footnotes

  1. 1 tu.
  2. 1 porque lo hirió.
  3. 1 hirió.
  4. 2 redentores.
  5. 1 deidad femenina.
  6. 1 Casa de Dios.
  7. 1O de Tisbé de Galaad.
  8. 1 torta.
  9. 2 dos.
  10. 1 peregrinando.
  11. 1 sobre sus entrañas.
  12. 1O reverenciaba.
  13. 1 cortó.
  14. 1O reverenciado.

Cross references

  1. a1 Rey. 16:7; 2 Crón. 19:2; 20:34
  2. b2 Crón. 16:7–10
  3. a1 Sam. 2:8; 1 Rey. 14:7
  4. b1 Rey. 15:34
  5. a1 Rey. 16:11
  6. b1 Rey. 15:29
  7. c1 Rey. 14:10; 21:21
  8. a1 Rey. 14:11; 21:24
  9. a1 Rey. 14:19; 15:31
  10. a1 Rey. 14:17; 15:21
  11. a1 Rey. 16:1
  12. bSal. 115:4; Isa. 2:8
  13. c1 Rey. 14:14; 15:27, 29
  14. a2 Rey. 9:30–33
  15. bGn. 24:2; 39:4; 1 Rey. 18:3
  16. a1 Rey. 15:29; 16:3
  17. a1 Rey. 16:3
  18. b2 Crón. 19:2; 20:34
  19. aDt. 32:21; 1 Rey. 15:30
  20. a1 Rey. 16:5
  21. a1 Rey. 15:27
  22. a1 Sam. 31:4, 5; 2 Sam. 17:23
  23. a1 Rey. 12:28; 14:16; 15:26
  24. a1 Rey. 16:5, 14, 27
  25. a1 Rey. 15:21
  26. a1 Rey. 16:28, 32
  27. aMiq. 6:16
  28. b1 Rey. 14:9; 16:30–33
  29. a1 Rey. 16:19
  30. a1 Rey. 14:19; 15:31; 16:5
  31. a1 Rey. 14:9; 16:25
  32. aDt. 7:1–5
  33. bJue. 18:7; 1 Rey. 11:1–5; 2 Rey. 10:18; 17:16
  34. a2 Rey. 10:21, 26, 27
  35. a2 Rey. 13:6
  36. b1 Rey. 14:9; 16:29, 30; 21:25
  37. aJos. 6:26
  38. aJue. 12:4
  39. b1 Rey. 18:10; 22:14; 2 Rey. 3:14; 5:20
  40. c1 Rey. 18:1; Luc. 4:25; Sant. 5:17
  41. a1 Rey. 17:9
  42. aAbd. 20; Luc. 4:26
  43. b1 Rey. 17:4
  44. aGn. 24:17; Juan 4:7
  45. a1 Rey. 17:1
  46. b2 Rey. 4:2–7
  47. cGn. 21:15, 16
  48. a2 Sam. 16:10; 2 Rey. 3:13; Luc. 4:34; Juan 2:4
  49. b1 Rey. 12:22
  50. a2 Rey. 4:34, 35; Hech. 20:10
  51. aLuc. 7:14; Heb. 11:35
  52. aJuan 2:11; 3:2; 16:30
  53. a1 Rey. 17:1; Luc. 4:25; Sant. 5:17
  54. bDt. 28:12
  55. a1 Rey. 16:9
  56. bNeh. 7:2; Job 28:28
  57. a1 Rey. 18:13
  58. bMat. 10:40–42
  59. a2 Rey. 1:6–8
  60. a1 Rey. 17:1
  61. a2 Rey. 2:16; Ezq. 3:12, 14; Hech. 8:39
  62. a1 Rey. 18:4