Salmo 90
Nueva Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- TNIV Today’s New International Version
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Hebrew
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
LIBRO CUARTO
Salmo 90
La eternidad de Dios y lo transitorio del hombre
Oración de Moisésdag, hombre de Dios.
Señor, Tú has sido un refugio para nosotrosa
De generación en generación.
Antes que los montes fueran engendradosa,
Y nacieran la tierra y el mundob,
Desde la eternidad y hasta la eternidadc, Tú eres Dios.
Haces que el hombre vuelva a ser polvoa,
Y dices: «Vuelvan, hijos de los hombres».
Porque mil años ante Tus ojosa
Son como el día de ayer que ya pasób,
Y como una vigilia de la nochec.
Tú los has barrido como un torrentea, son como un sueñob;
Son como la hierba que por la mañana reverdecec;
Por la mañana florecea y reverdece;
Al atardecer se marchitab y se secac.
Porque hemos sido consumidos con Tu iraa,
Y por Tu furor hemos sido conturbados.
Has puesto nuestras iniquidades delante de Tia,
Nuestros pecados secretosb a la luz de Tu presencia.
Porque por Tu furor han declinado todos nuestros díasa;
Acabamos nuestros años como un suspiro.
Los días de nuestra vida llegan a setenta años;
Y en caso de mayor vigor, a ochenta añosa.
Con todo, su orgullo es solo trabajo y pesarb,
Porque pronto pasa, y volamosc.
¿Quién conoce el poder de Tu iraa,
Y Tu furor conforme al temorb que se debe a Ti?
Enséñanos a contar de tal modo nuestros díasa,
Que traigamos al corazón sabiduríab.
Vuelvea, Señor; ¿hasta cuándob?
Y compadécete de Tus siervosc.
Sácianosa por la mañana con Tu misericordia,
Y cantaremos con gozob y nos alegraremos todos nuestros días.
Alégranosa conforme a los días que nos afligiste,
Y a los años en que vimos adversidadb.
Sea manifestada Tu obra a Tus siervosa,
Y Tu majestad a sus hijosb,
Y sea la gracia del Señora nuestro Dios sobre nosotros.
Confirma, pues, sobre nosotros la obra de nuestras manosb;
Sí, la obra de nuestras manos confirma.
Cross references
- dagVéase Dt. 33:1.
- aDt. 33:27; Sal. 71:3; 91:1; Ezq. 11:16
- aJob 15:7; Prv. 8:25
- bGn. 1:1; Sal. 102:25; 104:5
- cSal. 93:2; 102:24, 27; Jer. 10:10
- aGn. 3:19; Job 34:14, 15; Sal. 104:29
- a2 Ped. 3:8
- bSal. 39:5
- cEx. 14:24; Jue. 7:19
- aJob 22:16; 27:20
- bJob 14:12; 20:8; Sal. 76:5
- cSal. 103:15; Isa. 40:6
- aJob 14:2
- bSal. 92:7; Mat. 6:30
- cSant. 1:11
- aSal. 39:11
- aSal. 50:21; Jer. 16:17
- bSal. 19:12; Ecl. 12:14
- aSal. 78:33
- a2 Rey. 19:35
- bEcl. 12:2–7; Jer. 20:18
- cJob 20:8; Sal. 78:39
- aSal. 76:7
- bNeh. 5:9
- aDt. 32:29; Sal. 39:4
- bPrv. 2:1–6
- aSal. 6:4; 80:14
- bSal. 6:3; 74:10
- cEx. 32:12; Dt. 32:36; Sal. 106:45; 135:14; Amós 7:3, 6; Jon. 3:9
- aSal. 36:8; 65:4; 103:5; Jer. 31:14
- bSal. 31:7; 85:6
- aSal. 86:4
- bDt. 2:14–16; Sal. 31:10
- aDt. 32:4; Sal. 44:1; 77:12; 92:4; Hab. 3:2
- b1 Rey. 8:11; Isa. 6:3
- aSal. 27:4
- bSal. 37:23; Isa. 26:12; 1 Cor. 3:7
Copyright 2005 por The Lockman Foundation