Lucas 9:52–62
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Y envió mensajeros delante de Él; y ellos fueron y entraron en una aldea de los samaritanosa para hacer los preparativos para Él.
Pero no lo recibieron, porque sabían que había determinado ir a1 Jerusaléna.
Al ver esto, Sus discípulos Jacobo1 y Juana, dijeron: «Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo y los consuma2b?»
Pero Él, volviéndose, los reprendió, y dijo: «Ustedes no saben de qué espíritu son,
porque el Hijo del Hombre no ha venido para destruir las almas de los hombres, sino para salvarlas». Y se fueron a otra aldea.
Lo que demanda el discipulado
Mientras ellos iban por el caminoa, b uno le dijo: «Te seguiré adondequiera que vayas».
«Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos», le dijo Jesús, «pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabezaa».
A otro le dijo: «Ven tras Mía». Pero él contestó: «Señor1, permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre».
«Deja que los muertos entierren a sus muertos», le respondió Jesús; «pero tú, ve y anuncia por todas partes el reino de Diosa».
También otro dijo: «Te seguiré, Señor; pero primero permíteme despedirme de los de mi casaa»
Pero Jesús le dijo: «Nadie, que después de poner la mano en el arado mira atrása, es apto para el reino de Dios».
Footnotes
Cross references
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