Levítico 9–10
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Primeros sacrificios de Aarón
Al octavo día Moisés llamó a Aarón, a sus hijos y a los ancianos de Israela;
y le dijo a Aarón: «Toma un becerro para la ofrenda por el pecado, y un carnero para el holocausto, ambos sin defectoa, y ofrécelos delante del Señor.
»Luego hablarás a los israelitas: “Tomen un macho cabrío para la ofrenda por el pecado, y un becerro y un cordero, ambos de un año, sin defecto, para el holocausto,
y un buey y un carnero para las ofrendas de paz, para sacrificar delante del Señor, y una ofrenda de cereal mezclado con aceite; porque hoy el Señor se aparecerá a ustedesa”».
Llevaron, pues, al frente de la tienda de reunión lo que Moisés había ordenado, y toda la congregación se acercó y permaneció de pie delante del Señor.
Y Moisés dijo: «Esto es lo que el Señor ha mandado que hagan, para que la gloria del Señora se aparezca a ustedes».
Entonces Moisés dijo a Aarón: «Acércate al altar y presenta tu ofrenda por el pecado y tu holocausto, para que hagas expiación por ti mismo y por el pueblo; luego presenta la ofrenda por el pueblo, para que puedas hacer expiación por ellos, tal como el Señor ha ordenadoa».
Se acercó, pues, Aarón al altar y degolló el becerro de la ofrenda por el pecado que era por sí mismoa.
Y los hijos de Aarón le presentaron la sangrea; y él mojó su dedo en la sangre, puso parte de ella sobre los cuernos del altar, y derramó el resto de la sangre al pie del altarb.
Después quemó sobre el altar la grasa, los riñones y el lóbulo del hígado de la ofrenda por el pecado, tal como el Señor había ordenado a Moisés.
Sin embargo, la carne y la piel las quemó en el fuego fuera del campamentoa.
Luego degolló el holocausto; y los hijos de Aarón le dieron la sangre y la roció sobre el altar, por todos los lados.
Y le dieron el holocausto en pedazos, con la cabeza, y los quemó sobre el altar.
Lavó también las entrañas y las patas, y las quemó con el holocausto sobre el altar.
Luego presentó la ofrenda por el pueblo, y tomó el macho cabrío para la ofrenda por el pecado que era por el puebloa, lo degolló y lo ofreció por los pecados, como el primero.
Presentó también el holocausto, y lo ofreció conforme a la ordenanzaa.
Después presentó la ofrenda de cereala, y llenó de ella su mano, y la quemó sobre el altar, además del holocaustob de la mañana.
Luego degolló el buey y el carnero, el sacrificio de las ofrendas de paz que era por el pueblo; y los hijos de Aarón le dieron la sangre y él la roció sobre el altar, por todos los ladosa.
En cuanto a los pedazos de grasa del buey y del carnero, la cola gorda, la grasa que cubre las entrañasa, los riñones y el lóbulo del hígado,
los pusieron sobre los pechos de los animales sacrificados; y él quemó los pedazos de sebo sobre el altar.
Pero Aarón presentó los pechos y la pierna derecha como ofrenda mecidaa delante del Señor, tal como Moisés había ordenado.
Entonces Aarón alzó sus manos hacia el pueblo y lo bendijoa, y después de ofrecer la ofrenda por el pecado, el holocausto y las ofrendas de paz, descendió.
Moisés y Aarón entraron en la tienda de reunión, y cuando salieron y bendijeron al pueblo, la gloria del Señor apareció a todo el puebloa.
Y salió fuego de la presencia del Señor que consumió el holocausto y los pedazos de grasa sobre el altar. Al verlo, todo el pueblo aclamó y se postró rostro en tierraa.
El pecado de Nadab y Abiú
Pero Nadab y Abiú, hijos de Aaróna, tomaron sus respectivos incensariosb, y después de poner fuego en ellos y echar incienso sobre él, ofrecieron delante del Señor fuego extraño, que Él no les había ordenado.
Y de la presencia del Señor salió fuego que los consumió, y murieron delante del Señora.
Entonces Moisés dijo a Aarón: «Esto es lo que el Señor dijo:
“Como santo seré tratadoa por los que se acercan a Míb,
Y en presencia de todo el pueblo seré honradoc”».
Y Aarón guardó silencio.
Moisés llamó también a Misael y a Elzafán, hijos de Uziela, tío de Aarón, y les dijo: «Acérquense, llévense a sus parientes de delante del santuario, fuera del campamento»
Y ellos se acercaron y los llevaron fuera del campamento todavía en sus túnicasa, como Moisés había dicho.
Luego Moisés dijo a Aarón y a sus hijos Eleazar e Itamar: «No descubran su cabeza ni rasguen sus vestidos, para que no muerana y para que Él no desate todo Su enojo contra toda la congregaciónb. Pero sus hermanos, toda la casa de Israel, se lamentarán por el incendio que el Señor ha traído.
»Ni siquiera saldrán de la entrada de la tienda de reunión, no sea que mueran; porque el aceite de unción del Señor está sobre ustedesa». Y ellos hicieron conforme al mandato de Moisés.
Deberes y porciones de los sacerdotes
El Señor le dijo a Aarón:
«Ustedes no beberán vinoa ni licor, ni tú ni tus hijos contigo, cuando entren en la tienda de reunión, para que no mueran. Es un estatuto perpetuo por todas sus generaciones,
y para que hagan distinción entre lo santo y lo profano, entre lo inmundo y lo limpioa,
y para que enseñen a los israelitas todos los estatutos que el Señor les ha dicho por medio de Moisésa».
Entonces Moisés dijo a Aarón y a los hijos que le quedaban, Eleazar e Itamara: «Tomen la ofrenda de cereal que queda de las ofrendas encendidas para el Señorb, y cómanla sin levadura junto al altar, porque es santísima.
»La comerán, pues, en lugar santo, porque es la porción tuya y la porción de tus hijos de las ofrendas encendidas al Señor; porque así se me ha ordenado.
»Sin embargo, el pecho de la ofrenda mecidaa y la pierna de la ofrenda pueden comerlos en un lugar limpio, tú, y tus hijos y tus hijas contigo; porque han sido dadas como la porción tuya y la de tus hijos de los sacrificios de las ofrendas de paz de los israelitas.
»La pierna que fue ofrecida levantándola, y el pecho que fue ofrecido meciéndolo, los traerán junto con las ofrendas encendidas de los pedazos de grasa, para presentarlos como ofrenda mecida delante del Señor. Así será para siempre la porción tuya y la de tus hijos contigo, tal como el Señor ha ordenado».
Moisés preguntó con diligencia por el macho cabrío de la ofrenda por el pecadoa, y aconteció que había sido quemado. Y se enojó con Eleazar e Itamar, los hijos que le habían quedado a Aarón y les dijo:
«¿Por qué no comieron la ofrenda por el pecado en el lugar santo? Porque es santísimaa y les ha sido dada para quitar la culpa de la congregaciónb, para hacer expiación por ellos delante del Señor.
»Miren, puesto que la sangre no había sido traída dentro, al santuarioa, ciertamente debieran haber comido la ofrenda en el santuariob, tal como yo ordené»
Pero Aarón respondió a Moisés: «Mira, hoy mismo han presentado ellos su ofrenda por el pecado y su holocausto delante del Señora. Ya que esto me ha sucedido, si yo hubiera comido hoy de la ofrenda por el pecado, ¿hubiera sido grato a los ojos del Señor?».
Cuando Moisés oyó esto, quedó satisfecho.
Cross references
- aEzq. 43:27
- aEx. 29:1; Lev. 4:3
- aEx. 29:43
- aEx. 24:16; Lev. 9:23
- aHeb. 5:3; 7:27
- aLev. 4:1–12
- aLev. 9:12, 18
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- aLev. 1:1–13
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- bLev. 3:5
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- aLev. 9:6; Núm. 16:19
- a1 Rey. 18:38, 39; 2 Crón. 7:1
- aEx. 24:1, 9; Núm. 3:2; 26:61
- bLev. 16:12
- aNúm. 3:4; 16:35; 26:61
- aEx. 19:22; Lev. 21:6
- bEx. 30:30; Ezq. 38:16
- cEx. 14:4, 17; Isa. 49:3; Ezq. 28:22
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- aEx. 29:5; Lev. 8:13
- aLev. 21:1–5, 10–12
- bNúm. 1:53; 16:22, 46; 18:5; Jos. 7:1; 22:18, 20; 2 Sam. 24:1
- aEx. 28:41; Lev. 21:12
- aPrv. 20:1; 31:5; Isa. 28:7; Ezq. 44:21; Os. 4:11; Luc. 1:15; Ef. 5:18; 1 Tim. 3:3; Tito 1:7
- aLev. 11:47; 20:25; Ezq. 22:26
- aDt. 17:10, 11; 33:10
- aEx. 6:23; Núm. 3:2
- bLev. 6:14–18
- aLev. 7:30–34; Núm. 18:11
- aLev. 9:3, 15
- aLev. 6:24–30
- bEx. 28:38; Lev. 22:16; Núm. 18:1
- aLev. 6:30
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