Juan 20:19–29
Nueva Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Greek
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
Aparición a los discípulos
Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, y estando cerradas las puertas del lugar donde los discípulos se encontraban por miedo a los judíosa, Jesús vino y se puso en medio de ellos, y les dijo*: «Paz a ustedesb».
Y diciendo esto, les mostró las manos y el costadoa. Entonces los discípulos se regocijaron al ver al Señorb.
Jesús les dijo otra vez: «Paz a ustedesa; como el Padre me ha enviado, así también Yo los envíob».
Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo*: «Reciban el Espíritu Santo.
»A quienes perdonen los pecados, estos les son1 perdonados; a quienes retengan los pecados, estos les son1 retenidosa».
Incredulidad de Tomás
Tomás, uno de los docea, llamado el Dídimo1b, no estaba con ellos cuando Jesús vino.
Entonces los otros discípulos le decían: «¡Hemos visto al Señor!». Pero él les dijo: «Si no veo en Sus manos la señal de los clavos, y meto el dedo en el lugar de los clavos, y pongo la mano en Su costadoa, no creeréb»
Ocho días después, Sus discípulos estaban otra vez dentro1, y Tomás con ellos. Estando las puertas cerradas, Jesús vino* y se puso en medio de ellos, y dijo: «Paz a ustedesa».
Luego dijo* a Tomás: «Acerca aquí tu dedo, y mira Mis manos; extiende aquí tu mano y métela en Mi costado; y no seas incréduloa, sino creyente».
«¡Señor mío y Dios mío!», le dijo Tomás.
Jesús le dijo*: «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que no vieron, y sin embargo creyerona».
Footnotes
Cross references
Copyright 2005 por The Lockman Foundation