Lucas 2:22–52
La Biblia de las AméricasOther versions
Spanish
Arabic
Czech
English
- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
French
German
Greek
Hungarian
Italian
Korean
Latin
Portuguese
Russian
Simplified Chinese
Traditional Chinese
Jesús presentado en el templo
22Cuando se cumplieron los días para la purificación de ellos, según la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señora
23(como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón que abra la matriz1a será llamado santo para el Señor),
24y para ofrecer un sacrificio conforme a lo dicho en la Ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichonesa.
25Y1 había en Jerusalén un hombre que se llamaba Simeón; y este hombre, justoa y piadoso, esperaba la consolación de Israelb; y el Espíritu Santo estaba sobre él.
26Y por el Espíritu Santo se le había reveladoa que no vería la muerteb sin antes ver al Cristo1 del Señor.
27Movido por1 el Espíritu fue al templo. Y cuando los padres del niño Jesús le trajeron para cumplir por Él2 el rito de la leya,
28él tomó al niño1 en sus brazos, y bendijo a Dios y dijo:
29Ahora, Señor, permite que tu siervo se vaya
en paz, conforme a tu palabraa;
30porque han visto mis ojos tu salvacióna
31la cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
32luz de1 revelación a los gentilesa,
y gloria de tu pueblo Israel.
33Y los padres del niño1a estaban asombrados de las cosas que de Él se decían.
34Simeón los bendijo, y dijo a su madrea María: He aquí, este niño ha sido puesto para la caída y el levantamiento1 de muchosb en Israel, y para ser señal de contradicción
35(y una espada traspasará aun tu propia alma) a fin de que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.
36Y había una profetisaa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aserb. Ella era de edad muy avanzada1, y había vivido con su maridoc siete años después de su matrimonio2,
37y después de viuda, hasta los ochenta y cuatro años. Nunca se alejaba del templo, sirviendo noche y día con ayunos y oracionesa.
38Y llegando ella en ese preciso momento1, daba gracias a Dios, y hablaba de Él a todos los que esperaban la redención de Jerusaléna.
Crecimiento de Jesús
39Habiendo ellos cumplido con todo conforme a la Ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazareta.
40Y el niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Diosa estaba sobre Él.
El niño Jesús discute con los maestros
41Sus padres acostumbraban ir a Jerusalén todos los años a la fiesta de la Pascuaa.
42Y cuando cumplió doce años, subieron allá conforme a la costumbre de la fiesta;
43y al regresar ellos, después de haber pasado todos los días de la fiestaa, el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que lo supieran sus padres,
44y suponiendo que iba en la caravana, anduvieron camino de un día, y comenzaron a buscarle entre los familiares y conocidos.
45Al no hallarle, volvieron a Jerusalén buscándole.
46Y aconteció que después de tres días le hallaron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas.
47Y todos los que le oían estaban asombrados de su entendimiento y de sus respuestasa.
48Cuando sus padres le vieron, se quedaron maravillados; y su madrea le dijo: Hijo, ¿por qué nos has tratado de esta manera? Mira, tu padreb y yo te hemos estado buscando1 llenos de angustia.
49Entonces Él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿Acaso no sabíais que me era necesario estar en la casa1 de mi Padrea?
50Pero ellos no entendierona las palabras que Él les había dicho.
51Y descendió con ellos y vino a Nazareta, y continuó sujeto a ellos. Y su madreb atesoraba todas estas cosas1 en su corazónc.
52Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura1 y en gracia para con Diosa y los hombres.
Footnotes
Cross references
- aLev. 12:6–8
- aEx. 13:2, 12; Núm. 3:13; 8:17
- aLev. 5:11; 12:8
- aLuc. 1:6
- bMar. 15:43; Luc. 2:38; 23:51
- aMat. 2:12
- bSal. 89:48; Juan 8:51; Heb. 11:5
- aLuc. 2:22
- aLuc. 2:26
- aSal. 119:166, 174; Isa. 52:10; Luc. 3:6
- aIsa. 9:2; 42:6; 49:6; 51:4; 60:1–3; Mat. 4:16; Hech. 13:47; 26:23
- aMat. 12:46
- aMat. 12:46
- bMat. 21:44; 1 Cor. 1:23; 2 Cor. 2:16; 1 Ped. 2:8
- aLuc. 2:38; Hech. 21:9
- bJos. 19:24
- c1 Tim. 5:9
- aLuc. 5:33; Hech. 13:3; 14:23; 1 Tim. 5:5
- aLuc. 1:68; 2:25
- aMat. 2:23; Luc. 1:26; 2:51; 4:16
- aLuc. 1:80; 2:52
- aEx. 12:11; 23:15; Deut. 16:1–6
- aEx. 12:15
- aMat. 7:28; 13:54; 22:33; Mar. 1:22; 6:2; 11:18; Luc. 4:32; Juan 7:15
- aMat. 12:46
- bLuc. 2:49; 3:23; 4:22
- aJuan 4:34; 5:36
- aMar. 9:32; Luc. 9:45; 18:34
- aLuc. 2:39
- bMat. 12:46
- cLuc. 2:19
- aLuc. 2:40
Copyright 1986, 1995, 1997 The Lockman Foundation