Logos Bible Study

Lucas 7–8

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Capitulo 7

Jesús sana al siervo del centurión

Cuando Jesús terminó todas sus palabrasa al pueblo que le oía1, bse fue a Capernaúm.

2Y el siervo de cierto centurión, a quien este apreciaba mucho1, estaba enfermo y a punto de morir.

3Al oír hablar de Jesús, el centurióna envió a Él unos ancianos de los judíos, pidiéndole que viniera y salvara1 a su siervo.

4Cuando ellos llegaron a Jesús, le rogaron con insistencia, diciendo: El centurión es digno de que le concedas esto;

5porque él ama a nuestro pueblo1 y fue él quien nos edificó la sinagoga.

6Jesús iba con ellos, pero cuando ya no estaba lejos de la casa, el centurión envió a unos amigos, diciéndole: Señor, no te molestes más, porque no soy digno de que entres bajo mi techo;

7por eso ni siquiera me consideré digno de ir a ti, tan solo di la1 palabra y mi siervo2 será sanado.

8Pues yo también soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes; y digo a este: «Ve», y va; y a otro: «Ven», y viene; y a mi siervo: «Haz esto», y lo hace.

9Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la multitud que le seguía: Os digo que ni aun en Israel he hallado una fe tan grandea.

10Y cuando los que habían sido enviados regresaron a la casa, encontraron sano al siervo.

Jesús resucita al hijo de la viuda de Naín

11Aconteció poco después1 que Jesús fue a una ciudad llamada Naín; y sus discípulos iban con Él acompañados por2 una gran multitud.

12Y cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, he aquí, sacaban fuera a un muerto, hijo único de su madre, y ella era viuda; y un grupo numeroso de la ciudad estaba con ella.

13Al verla, el Señora tuvo compasión de ella, y le dijo: No llores.

14Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y Jesús dijo: Joven, a ti te digo: ¡Levántate!

15El que había muerto se incorporó y comenzó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre.

16El temor se apoderó de todosa, y glorificaban a Diosb, diciendo: Un gran profetac ha surgido entre nosotros, y: Dios ha visitado a su pueblo.

17Y este dicho que se decía de Él, se divulgó por toda Judea y por toda la región circunvecinaa.

Jesús y los discípulos de Juan

18aEntonces los discípulos de Juan le informaron de todas estas cosas.

19Y llamando Juan a dos1 de sus discípulos, los envió al Señora, diciendo: ¿Eres tú el que ha de venir, o esperamos a otro2?

20Cuando los hombres llegaron a Él, dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado a ti, diciendo: «¿Eres tú el que ha de venir, o esperamos a otro?».

21En esa misma hora curó a muchos de enfermedadesa y afliccionesb, y malos espíritus, y a muchos ciegos les dio la vista.

22Y respondiendo Él, les dijo: Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos reciben la vista, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres se les anuncia el evangelioa.

23Y bienaventurado es el que no se escandaliza de mí.

Jesús habla de Juan el Bautista

24Cuando los mensajeros de Juan se fueron, Jesús comenzó a hablar a las multitudes acerca de Juan: ¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?

25Mas, ¿qué salisteis a ver? ¿Un hombre vestido con ropas finas? Mirad, los que visten con esplendor y viven en deleites están en los palacios de los reyes.

26Pero, ¿qué salisteis a ver? ¿Un profeta? Sí, os digo, y uno que es más que un profeta.

27Este es aquel de quien está escrito:

«He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz,

quien preparará tu camino delante de tia».

28Os digo que entre los nacidos de mujer1, no hay nadie mayor que Juan; sin embargo, el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él.

29Cuando todo el pueblo y los recaudadores de impuestos1 le oyeron, reconocieron la justiciaa de Dios2, siendo bautizadosb con el bautismo de Juanc.

30Pero los fariseos y los intérpretes de la ley1a rechazaron los propósitos de Dios para con ellos, al no ser bautizados por Juan2.

31¿A qué, entonces, compararé los hombres de esta generación, y a qué son semejantes?

32Son semejantes a los muchachos que se sientan en la plaza y se llaman unos a otros, y dicen: «Os tocamos la flauta, y no bailasteis; entonamos endechas, y no llorasteis».

33Porque ha venido Juan el Bautista, que no come pan, ni bebe vinoa, y vosotros decís: «Tiene un demonio».

34Ha venido el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: «Mirad, un hombre glotón y bebedor de vino, amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores».

35Pero1 la sabiduría es justificadaa por todos sus hijos.

Jesús perdona a una pecadora

36Uno de los fariseos le pedía que comiera con él; y entrando en la casa del fariseo, se sentó1 a la mesa.

37Y he aquí, había en la ciudad una mujer que era pecadora, y cuando se enteró de que Jesús estaba sentado1 a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfumea;

38y poniéndose detrás de Él a sus pies, llorando, comenzó a regar sus pies con lágrimas y los secaba con los cabellos de su cabeza, besaba sus pies y los ungía con el perfume.

39Pero al ver esto el fariseo que le había invitado, dijo para sí1: Si este fuera un profeta2a, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, que es una pecadora.

40Y respondiendo Jesús, le dijo: Simón, tengo algo que decirte: Y él dijo*: Di, Maestro.

41Cierto prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios1a y el otro cincuenta;

42y no teniendo ellos con qué pagara, perdonó generosamente a los dos. ¿Cuál de ellos, entonces, le amará más?

43Simón respondió, y dijo: Supongo que aquel a quien le perdonó más. Y Jesús le dijo: Has juzgado correctamente.

44Y volviéndose hacia la mujer, le dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Yo entré a tu casa y no me diste agua para los piesa, pero ella ha regado mis pies con sus lágrimas y los ha secado con sus cabellos.

45No me diste besoa, pero ella, desde que entré, no ha cesado1 de besar mis pies.

46No ungiste mi cabeza con aceitea, pero ella ungió mis pies con perfume.

47Por lo cual te digo que sus pecados, que son muchos, han sido perdonados, porque amó mucho; pero a quien poco se le perdona, poco ama.

48Y a ella le dijo: Tus pecados han sido perdonadosa.

49Los que estaban sentados1 a la mesa con Él comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es este que hasta perdona pecadosa?

50Pero Jesús dijo a la mujer: Tu fe te ha salvadoa, vete en pazb.

Capitulo 8

Mujeres que servían a Jesús

Y poco1 después, Él comenzó a recorrer las ciudades y aldeas, proclamando y anunciando las buenas nuevas del reino de Diosa; con Él iban los doce,

2y también algunas mujeresa que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, llamada Magdalenab, de la que habían salido siete demonios,

3y Juana, mujer de Chuza, mayordomoa de Herodesb, y Susana, y muchas otras que de sus bienes personales contribuían al sostenimiento de ellos.

Parábola del sembrador

4aHabiéndose congregado una gran multitud, y los que de varias ciudades acudían a Él, les habló por parábola:

5El sembrador salió a sembrar su semilla; y al sembrarla, una parte cayó junto al camino, y fue pisoteada y las aves del cielo se la comieron.

6Otra parte cayó sobre la roca, y tan pronto como creció, se secó, porque no tenía humedad.

7Otra parte cayó en medio de los espinos; y los espinos, al crecer con ella, la ahogaron.

8Y otra parte cayó en tierra buena, y creció y produjo una cosecha a ciento por uno. Y al hablar estas cosas, Jesús exclamaba: El que tiene oídos para oír, que oigaa.

Explicación de la parábola

9aSus discípulos le preguntaban qué quería decir esta parábola,

10y Él dijo: A vosotros se os ha concedido conocer los misterios del reino de Diosa, pero a los demás les hablo en parábolas, para que viendo, no vean; y oyendo, no entiendanb.

11La parábola es esta: la semilla es la palabra de Diosa.

12Y aquellos a lo largo del camino son los que han oído, pero después viene el diablo y arrebata la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.

13Y aquellos sobre la roca son los que, cuando oyen, reciben la palabra con gozo; pero1 estos no tienen raíz profunda; creen2 por algún tiempo, y en el momento de la tentación sucumben.

14Y la semilla que cayó entre los espinos, estos son los que han oído, y al continuar su camino son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y su fruto no madura.

15Pero la semilla en la tierra buena, estos son los que han oído la palabra con corazón recto y bueno, y la retienen, y dan fruto con su perseverancia.

16Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de una cama, sino que la pone sobre un candelero para que los que entren vean la luza.

17Pues no hay nada oculto que no haya de ser manifiesto, ni secreto que no haya de ser conocido y salga a la luza.

18Por tanto, tened cuidado de cómo oís; porque al que tiene, más le será dado; y al que no tiene, aun lo que cree que tiene1 se le quitaráa.

La madre y los hermanos de Jesús

19aEntonces su madre y sus hermanos llegaron a donde Él estaba, pero no podían acercarse a Él debido al gentío.

20Y le avisaron: Tu madre y tus hermanos están afuera y quieren verte.

21Pero respondiendo Él, les dijo: Mi madre y mis hermanos son estos que oyen la palabra de Dios y la hacena.

Jesús calma la tempestad

22aY1 uno de aquellos días, entró en una barca con sus discípulos, y les dijo: Pasemos al otro lado del lagob. Y se hicieron a la mar.

23Pero mientras ellos navegaban, Él se durmió; y una violenta tempestad1 descendió sobre el lagoa, y comenzaron a anegarse y corrían peligro.

24Y llegándose a Él, le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestroa, que perecemos! Y Él, levantándose, reprendiób al viento y a las olas embravecidas, y cesaron y sobrevino la calma.

25Y Él les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Pero ellos estaban atemorizados y asombrados, diciéndose unos a otros: ¿Quién, pues, es éste que aun a los vientos y al agua manda y le obedecen?

El endemoniado gadareno

26aNavegaron hacia la tierra de los gadarenos1 que está al lado opuesto de…

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Footnotes

  1. 1, a oídos del pueblo
  2. 1, para quien él era honorable
  3. 1O, sanara
  4. 1O, nuestra nación
  5. 1, mas habla con una
  6. 2, muchacho
  7. 1Algunos dicen: al día siguiente
  8. 2, y
  9. 1, ciertos dos
  10. 2Algunos de los más antiguos dicen: uno diferente
  11. 1, mujeres
  12. 1O, publicanos; i.e., los que explotaban la recaudación de los impuestos romanos, y así en el vers. 34
  13. 2O, justificaron a Dios
  14. 1I.e., expertos en la ley de Moisés
  15. 2, él
  16. 1, Y
  17. 1, se recostó
  18. 1, recostado
  19. 1, para sí diciendo
  20. 2Algunos dicen: el profeta
  21. 1Un denario valía 4 gramos de plata, o el equivalente al salario de un día
  22. 1, no cesaba
  23. 1, reclinados
  24. 1, Y sucedió
  25. 1, y
  26. 2, quienes creen
  27. 1O, parece tener
  28. 1, Y sucedió que
  29. 1, tempestad de viento
  30. 1Otros dicen: guerasenos, o, guerguesenos, y así en el vers. 37

Cross references

  1. aMat. 7:28
  2. bLuc. 7:1–10; Mat. 8:5–13
  3. aMat. 8:5
  4. aMat. 8:10; Luc. 7:50
  5. aLuc. 7:19; 10:1; 11:1, 39; 12:42; 13:15; 17:5, 6; 18:6; 19:8; 22:61; 24:34; Juan 4:1; 6:23; 11:2
  6. aLuc. 5:26
  7. bMat. 9:8
  8. cMat. 21:11; Luc. 7:39
  9. aMat. 9:26
  10. aLuc. 7:18–35; Mat. 11:2–19
  11. aLuc. 7:13; 10:1; 11:1, 39; 12:42; 13:15; 17:5, 6; 18:6; 19:8; 22:61; 24:34; Juan 4:1; 6:23; 11:2
  12. aMat. 4:23
  13. bMar. 3:10
  14. aIsa. 35:5; 61:1
  15. aMal. 3:1; Mat. 11:10; Mar. 1:2
  16. aLuc. 7:35
  17. bMat. 21:32; Luc. 3:12
  18. cHech. 18:25; 19:3
  19. aMat. 22:35
  20. aLuc. 1:15
  21. aLuc. 7:29
  22. aMat. 26:6–13; Mar. 14:3–9; Luc. 7:37–39; Juan 12:1–8
  23. aLuc. 7:16; Juan 4:19
  24. aMat. 18:28; Mar. 6:37
  25. aMat. 18:25
  26. aGén. 18:4; 19:2; 43:24; Jue. 19:21; 1 Tim. 5:10
  27. a2 Sam. 15:5
  28. a2 Sam. 12:20; Sal. 23:5; Ecl. 9:8; Dan. 10:3
  29. aMat. 9:2; Mar. 2:5, 9; Luc. 5:20, 23
  30. aLuc. 5:21
  31. aMat. 9:22; Luc. 17:19; 18:42
  32. bMar. 5:34; Luc. 8:48
  33. aMat. 4:23
  34. aMat. 27:55; Mar. 15:40, 41; Luc. 23:49, 55
  35. bMat. 27:56; Mar. 16:9
  36. aMat. 20:8
  37. bMat. 14:1
  38. aLuc. 8:4–8; Mat. 13:2–9; Mar. 4:1–9
  39. aMat. 11:15; Mar. 7:16; Luc. 14:35; Apoc. 2:7, 11, 17, 29; 3:6, 13, 22; 13:9
  40. aLuc. 8:9–15; Mat. 13:10–23; Mar. 4:10–20
  41. aMat. 13:11
  42. bIsa. 6:9; Mat. 13:14; Hech. 28:26
  43. a1 Ped. 1:23
  44. aMat. 5:15; Mar. 4:21; Luc. 11:33
  45. aMat. 10:26; Mar. 4:22; Luc. 12:2
  46. aMat. 13:12; 25:29; Luc. 19:26
  47. aLuc. 8:19–21; Mat. 12:46–50; Mar. 3:31–35
  48. aLuc. 11:28
  49. aLuc. 8:22–25; Mat. 8:23–27; Mar. 4:36–41
  50. bLuc. 5:1, 2; 8:23
  51. aLuc. 5:1, 2; 8:22
  52. aLuc. 5:5
  53. bLuc. 4:39
  54. aLuc. 8:26–37; Mat. 8:28–34; Mar. 5:1–17