Juan 4:35–54
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35¿No decís vosotros: «Todavía faltan cuatro meses, y después viene la siega»? He aquí, yo os digo: Alzad vuestros ojos y ved los campos que ya están blancos para la siegaa.
36Ya el segador recibe salarioa y recoge frutob para vida eternac, para que el que siembra se regocije juntamente con el que siega.
37Porque en este caso el dicho es verdadero: «Uno es el que siembra y otro el que siegaa».
38Yo os envié a segar lo que no habéis trabajado; otros han trabajado y vosotros habéis entrado en su labor.
39Y de aquella ciudada, muchos de los samaritanos creyeron en Él por la palabra de la mujer que daba testimonio, diciendo: Él me dijo todo lo que yo he hechob.
40De modo que cuando los samaritanos vinieron a Él, le rogaban que se quedara con ellos; y se quedó allí dos días.
41Y muchos más creyeron por su palabra,
42y decían a la mujer: Ya no creemos por lo que tú has dicho1, porque nosotros mismos le hemos oído, y sabemos que este es en verdad el Salvador del mundoa.
43Después de los dos díasa, salió de allí para Galilea.
44Porque Jesús mismo dio testimonio de que a un profeta no se le honra en su propia tierraa.
45Así que cuando llegó a Galilea, los galileos le recibieron, pues habían visto todo lo que hizo en Jerusalén durante la fiestaa; porque ellos también habían ido a la fiesta.
Curación del hijo de un oficial del rey
46Entonces vino otra vez a Caná de Galileaa, donde había convertido el agua en vinob. Y había allí cierto oficial del rey cuyo hijo estaba enfermo en Capernaúmc.
47Cuando él oyó que Jesús había venido de Judea a Galileaa, fue a su encuentro y le suplicaba que bajara y sanara a su hijo, porque estaba al borde de la muerte.
48Jesús entonces le dijo: Si no veis señales1 y prodigiosa, no creeréis.
49El oficial del rey le dijo*: Señor, baja antes de que mi hijo muera.
50Jesús le dijo*: Vete, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo y se fuea.
51Y mientras bajaba, sus siervos le salieron al encuentro y le dijeron que su hijo1 vivía.
52Entonces les preguntó a qué hora había empezado a mejorar. Y le respondieron: Ayer a la hora séptima1 se le quitó2 la fiebre.
53El padre entonces se dio cuenta que fue a la hora en que Jesús le dijo: Tu hijo vive. Y creyó él y toda su casaa.
54Esta1 fue la segunda señal2a que Jesús hizo cuando fue de Judea a Galileab.
Notas al pie
Referencias cruzadas
- aMat. 9:37, 38; Luc. 10:2
- aProv. 11:18; 1 Cor. 9:17 y sig.
- bRom. 1:13
- cMat. 19:29; Juan 3:36; 4:14; 5:24; Rom. 2:7; 6:23
- aJob 31:8; Miq. 6:15
- aJuan 4:5, 30
- bJuan 4:29
- aMat. 1:21; Luc. 2:11; Juan 1:29; Hech. 5:31; 13:23; 1 Tim. 4:10; 1 Jn. 4:14
- aJuan 4:40
- aMat. 13:57; Mar. 6:4; Luc. 4:24
- aJuan 2:23
- aJuan 2:1
- bJuan 2:9
- cLuc. 4:23; Juan 2:12
- aJuan 4:3, 54
- aDan. 4:2 y sig.; 6:27; Mat. 24:24; Mar. 13:22; Hech. 2:19, 22, 43; 4:30; 5:12; 6:8; 7:36; 14:3; 15:12; Rom. 15:19; 1 Cor. 1:22; 2 Cor. 12:12; 2 Tes. 2:9; Heb. 2:4
- aMat. 8:13
- aHech. 11:14
- aJuan 2:11
- bJuan 4:45 y sig.
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