Logos Bible Study

Jeremías 10–11

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Capitulo 10

Los dioses falsos y el Dios verdadero

Oíd la palabra que el Señor os habla, oh casa de Israel.

2Así dice el Señor:

El camino de las nacionesa no aprendáis,

ni de las señales de los cielos os aterroricéis,

aunque las naciones les tengan terror.

3Porque las costumbres de los pueblos son vanidada;

pues un leño del bosque es cortado,

lo trabajan las manos de un artífice con la azuelab;

4con plata y oro lo adornana,

con clavos y martillos lo aseguran

para que no se muevab.

5Como los espantapájaros de un pepinar,

sus ídolos1 no hablana;

tienen que ser transportados,

porque no andanb.

No les tengáis miedo,

porque no pueden hacer mal,

ni tampoco hacer bien algunoc.

6No hay nadie como tú, oh Señora;

grande eres tú, y grande es tu nombre en poderíob.

7¿Quién no te temerá, oh Rey de las nacionesa?

Porque esto se te debe.

Porque entre todos los sabios de las naciones,

y en todos sus reinosb,

no hay nadie como túc.

8Mas ellos a una son torpes y neciosa

en su enseñanza de vanidades1, pues su ídolo es un leño.

9Plataa laminada es traída de Tarsisb

y oro de Ufazc,

obra del artífice y de manos del orfebre;

su vestido es de violeta y púrpura;

todo ello obra de peritosd.

10Pero el Señor es el Dios verdaderoa;

Él es el Dios vivob y el Rey eternoc.

Ante su enojo tiembla la tierrad,

y las naciones son impotentes ante su indignacióne.

111Así les diréis: Los dioses que no hicieron los cielosa ni la tierra, perecerán de la tierrab y de debajo de los2 cielos.

12Él es el que hizo la tierraa con su poder,

el que estableció el mundob con su sabiduría,

y con su inteligencia extendió los cielosc.

13Cuando Él emite su voz, hay estruendo de aguasa en los cielos;

Él hace subir las nubesb desde los extremos de la tierra,

hace los relámpagos para la lluvia

y saca el viento de sus depósitosc.

14Todo hombre es torpe, falto de conocimiento;

todo orfebre se avergüenza de su ídolo1;

porque engañosas son sus imágenes fundidas,

y no hay aliento en ellasa.

15Vanidad sona, obra ridícula,

en el tiempo de su castigo pereceránb.

16No es como esta la porción de Jacoba;

porque Él es el Hacedor1 de todob,

e Israel es la tribu de su heredadc;

el Señor de los ejércitos es su nombred.

17Recoge del suelo tus pertenencias,

tú que moras sitiadaa.

18Porque así dice el Señor:

He aquí, en esta ocasión, tiro con hondaa a los habitantes de la tierra,

y los afligiré

para que me puedan hallar.

19¡Ay de mía, por mi quebranto!

Mi heridab es incurable.

Mas yo me dije: De cierto esta es una enfermedad,

y debo soportarlac.

20Mi tienda ha sido destruidaa,

y todas mis cuerdas rotas;

mis hijos me han abandonado y no queda ningunob.

No hay quienc plante de nuevo mi tienda

ni coloque mis cortinas.

21Porque los pastores se han entorpecido

y no han buscado al Señora;

por tanto, no prosperaron,

y todo su rebaño se ha dispersadob.

22¡Se oye un rumora! He aquí, viene

una gran conmoción desde la tierra del norteb,

para convertir las ciudades de Judá

en desolación, en guarida de chacalesc.

23Yo sé, oh Señor, que no depende del hombre su caminoa,

ni de quien anda el dirigir sus pasosb.

24Repréndeme, oh Señor, pero con justicia,

no con tu iraa, no sea que me reduzcas a nada.

25Derrama furor sobre las naciones que no te conocena,

y sobre los linajes que no invocan tu nombreb;

porque han devorado a Jacob,

lo han devorado y lo han consumido,

y han asolado su morada1c.

Capitulo 11

Consecuencias por violar el pacto

La palabra que vino a Jeremías de parte del Señor, diciendo:

2Oíd las palabras de este pactoa, y decidlas a los hombres de Judá y a los habitantes de Jerusalénb.

3Les diréis: «Así dice el Señor, Dios de Israel: “Maldito el hombre que no obedezca las palabras de este pactoa

4que mandé a vuestros padres el día que los saqué de la tierra de Egiptoa, del horno de hierrob, diciéndoles: ‘Escuchad mi voz, y haced1 conforme a todo lo que yo os mandoc; y vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Diosd’,

5para confirmar el juramento que juré a vuestros padres, de darles una tierra que mana leche y miela, como lo es hoy”». Entonces respondí y dije: Amén, Señorb.

6Y el Señor me dijo: Proclama todas estas palabrasa en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalénb, diciendo: «Oíd las palabras de este pacto y cumplidlasc.

7»Porque bien advertía a vuestros padres el día que los hice subir de la tierra de Egiptob, y hasta hoy los he amonestado con insistencia1, diciéndoles: “Escuchad mi vozc”.

8»Pero no escucharon ni inclinaron su oído, sino que cada cual anduvo en la terquedad de su malvado corazóna. Por tanto, hice caer sobre ellos todas las palabras de este pacto, que yo les mandé cumplir y no lo cumplieronb».

9Entonces el Señor me dijo: Se ha descubierto una conspiracióna entre los hombres de Judá y entre los habitantes de Jerusalén.

10Se han vuelto a las iniquidades de sus antepasados1, los cuales rehusaron escuchar mis palabrasa, y se han ido tras otros dioses para servirlosb. La casa de Israel y la casa de Judá han violado mi pactoc, que hice con sus padres.

11Por tanto, así dice el Señor: He aquí, traigo sobre ellos una calamidada de la que no podrán escaparb; aunque clamen a mí, no los escucharéc.

12Entonces irán las ciudades de Judá y los habitantes de Jerusalén, y clamarán a los dioses a quienes queman inciensoa, pero ellos ciertamente no podrán salvarlos en la hora de su aflicción.

13Porque según el número de tus ciudades son tus dioses, oh Judá, y según el número de las calles de Jerusaléna, son los altares que has levantado a lo vergonzosob, altares para quemar incienso a Baalc.

14Pero tú no ruegues por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración; porque no escucharéa cuando clamen a mí a causa de su aflicciónb.

15¿Qué derecho tiene1 mi amada en mi casa

cuando ha hecho tantas vilezasa?

¿Puede la carne consagrada quitar de ti tu calamidadb

para2 que puedas regocijarte?

16Olivo frondosoa, hermoso en fruto y forma,

te puso por nombre el Señor.

Con ruido de un gran estrépitob

ha prendido fuego en él,

y sus ramas son inserviblesc.

17El Señor de los ejércitos, que te plantóa, ha decretado una calamidad contra ti a causa de la maldad que la casa de Israel y la casa de Judáb han hecho1, provocándome al ofrecer sacrificios2 a Baalc.

Intrigas contra Jeremías

18El Señor me lo hizo saber y lo comprendía. Entonces me hiciste ver sus obras.

19Pero yo era como un cordero manso llevado al mataderoa, y no sabía que tramaban intrigas contra míb, diciendo: Destruyamos el árbol con su fruto1, y cortémosloc de la tierra de los vivientesd, para que no se recuerde más su nombree.

20Mas, oh Señor de los ejércitos, que juzgas rectamentea,

que examinas los sentimientos1 y el corazónb,

vea yo tu venganza contra ellos,

porque a ti he expuesto2 mi causa.

21Por tanto, así dice el Señor en cuanto a los hombres de Anatota que buscan tu vidab, diciendo: No profeticesc en el nombre del Señor, para que no mueras a manos nuestrasd;

22así, pues, dice el Señor de los ejércitos: He aquí, voy a castigarlosa. Los jóvenes morirán a espada, sus hijos e hijas morirán de hambreb,

23y no quedará de ellos remanentea, porque traeré una calamidad sobre los hombres de Anatot, el año de su castigob.

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Footnotes

  1. 1, ellos
  2. 1O, ídolos
  3. 1Este vers. está escrito en arameo
  4. 2O, estos
  5. 1O, su imagen tallada
  6. 1, Diseñador
  7. 1O, pastizal
  8. 1, hacedles
  9. 1, madrugando y amonestando
  10. 1, primeros padres
  11. 1, ¿Qué hace
  12. 2, entonces
  13. 1O, hecho para sí mismos
  14. 2O, quemar incienso
  15. 1, pan
  16. 1, riñones
  17. 2, revelado

Cross references

  1. aLev. 18:3; 20:23; Deut. 12:30
  2. aJer. 14:22
  3. bIsa. 44:9–20
  4. aIsa. 40:19
  5. bIsa. 40:20; 41:7
  6. aSal. 115:5; Isa. 46:7; Jer. 10:14; 1 Cor. 12:2
  7. bSal. 115:7; Isa. 46:1, 7
  8. cIsa. 41:23, 24
  9. aEx. 15:11; Deut. 33:26; Sal. 86:8, 10; Jer. 10:16
  10. bSal. 48:1; 96:4; Isa. 12:6; Jer. 32:18
  11. aApoc. 15:4
  12. bSal. 22:28
  13. cDan. 2:27, 28; 1 Cor. 1:19, 20
  14. aJer. 4:22; 5:4
  15. aIsa. 40:19
  16. bSal. 72:10; Isa. 23:6
  17. cDan. 10:5
  18. dSal. 115:4
  19. aIsa. 65:16
  20. bJer. 4:2
  21. cSal. 10:16; 29:10
  22. dJer. 4:24; 50:46
  23. eSal. 76:7
  24. aSal. 96:5
  25. bIsa. 2:18; Sof. 2:11
  26. aGén. 1:1, 6; Job 38:4–7; Sal. 136:5; 148:4, 5; Jer. 51:15, 19
  27. bSal. 78:69; Isa. 45:18
  28. cJob 9:8; Isa. 40:22
  29. aSal. 29:3–9
  30. bJob 36:27–29
  31. cSal. 135:7
  32. aJer. 10:8; 51:17, 18
  33. aIsa. 41:24; Jer. 8:19; 14:22
  34. bJer. 8:12; 51:18
  35. aSal. 16:5; 73:26; 119:57; Jer. 51:19; Lam. 3:24
  36. bIsa. 45:7; Jer. 10:12
  37. cDeut. 32:9; Sal. 74:2
  38. dJer. 31:35; 32:18
  39. aEzeq. 12:3–12
  40. a1 Sam. 25:29
  41. aJer. 4:31
  42. bJer. 14:17
  43. cMiq. 7:9
  44. aJer. 4:20; Lam. 2:4
  45. bJer. 31:15; Lam. 1:5
  46. cIsa. 51:18
  47. aJer. 2:8
  48. bJer. 23:2
  49. aJer. 4:15
  50. bJer. 1:14; 25:9
  51. cJer. 9:11; 49:33
  52. aProv. 16:1; 20:24
  53. bIsa. 26:7
  54. aSal. 6:1; 38:1
  55. aJob 18:21; 1 Tes. 4:5; 2 Tes. 1:8
  56. bSof. 1:6
  57. cSal. 79:6, 7; Jer. 8:16; 50:7, 17; Sof. 3:8
  58. aEx. 19:5
  59. bJer. 11:6
  60. aDeut. 27:26; Jer. 17:5; Gál. 3:10
  61. aEx. 24:3–8; Jer. 31:32
  62. bDeut. 4:20; 1 Rey. 8:51
  63. cLev. 26:3; Deut. 11:27; Jer. 7:23; 26:13
  64. dJer. 24:7; Zac. 8:8
  65. aEx. 13:5; Deut. 7:12; Sal. 105:9; Jer. 32:22
  66. bJer. 28:6
  67. aJer. 3:12; 7:2
  68. bJer. 11:2
  69. cJuan 13:17; Rom. 2:13; Sant. 1:22
  70. a1 Sam. 8:9
  71. bJer. 11:4
  72. cEx. 15:26; 2 Crón. 36:15; Jer. 7:25
  73. aJer. 7:24; 9:14; 35:15; Ezeq. 20:8
  74. bLev. 26:14–43
  75. aEzeq. 22:25; Os. 6:9
  76. aDeut. 9:7; Sal. 78:8–10; Jer. 13:10
  77. bJue. 2:11–13
  78. c1 Sam. 15:11; Jer. 3:6–11; Ezeq. 16:59; 20:18
  79. a2 Rey. 22:16; Jer. 6:19; 11:17
  80. bIsa. 24:17; Jer. 25:35
  81. cSal. 18:41; Prov. 1:28; Isa. 1:15; Jer. 11:14; 14:12; Ezeq. 8:18; Miq. 3:4; Zac. 7:13
  82. aDeut. 32:37; Jer. 44:17
  83. a2 Rey. 23:13; Jer. 2:28
  84. bJer. 3:24
  85. cJer. 7:9
  86. aEx. 32:10; Jer. 7:16; 14:11; 1 Jn. 5:16
  87. bSal. 66:18; Jer. 11:11; Os. 5:6
  88. aEzeq. 16:25
  89. bJer. 13:27
  90. aSal. 52:8; Rom. 11:17
  91. bSal. 83:2
  92. cSal. 80:16; Isa. 27:11; Jer. 21:4
  93. aIsa. 5:2; Jer. 2:21; 12:2
  94. bJer. 1:14; 16:10; 19:15
  95. cJer. 7:9; 11:13; 32:29
  96. a1 Sam. 23:11, 12; 2 Rey. 6:9, 10; Ezeq. 8:6
  97. aIsa. 53:7
  98. bJer. 18:18; 20:10
  99. cSal. 83:4; Isa. 53:8
  100. dJob 28:13; Sal. 52:5
  101. eSal. 109:13
  102. aGén. 18:25; Sal. 7:8; Jer. 20:12
  103. b1 Sam. 16:7; Sal. 7:9; Jer. 17:10
  104. aJer. 1:1
  105. bJer. 12:5, 6; 20:10
  106. cAmós 2:12
  107. dJer. 26:8; 38:4
  108. aJer. 21:14
  109. b2 Crón. 36:17; Jer. 18:21
  110. aJer. 6:9
  111. bJer. 23:12; Os. 9:7; Miq. 7:4; Luc. 19:44