Ezequiel 33–34
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Capitulo 33
El deber del centinela
Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo:
2Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo y dilesa: «Si yo traigo una espada sobre un país, y la gente del país toma a un hombre de entre ellos y lo ponen de centinela,
3y este ve venir la espada sobre el país, y toca la trompeta y advierte al puebloa,
4y el que oye el sonido de la trompeta no se da por advertidoa, y viene una espada y se lo lleva, su sangre recaerá sobre su propia cabezab.
5»Oyó el sonido de la trompeta pero no se dio por advertido; su sangre recaerá sobre él. Pero si hubiera hecho caso1, habría salvado su vidaa.
6»PPero si el centinela ve venir la espada y no toca la trompeta, y el pueblo no es advertido, y una espada viene y se lleva a uno1 de entre ellos, él será llevado por su iniquidad; pero yo demandaré su sangre de mano del centinelaa».
7Y a ti, hijo de hombre, te he puesto por centinela de la casa de Israel; oirás, pues, la palabra de mi boca, y les advertirás de mi partea.
8Cuando yo diga al impío: «Impío, ciertamente morirás», si1 tú no hablas para advertir al impío de su camino, ese impío morirá por su iniquidad, pero yo demandaré su sangre de tu manoa.
9Pero si tú, de tu parte adviertes al impío para que se aparte de su caminoa, y él no se aparta de su camino, morirá por su iniquidad, pero tú habrás librado tu vidab.
10Y tú, hijo de hombre, di a la casa de Israel: «Así habéis hablado, diciendo: “Ciertamente nuestras transgresiones y nuestros pecados están sobre nosotros, y por ellos nos estamos consumiendoa; ¿cómo, pues, podremos vivirb?”».
11Diles: «Vivo yo»—declara el Señor Dios1a—«que no me complazco en la muerte del impío, sino en que el impío se aparte de su camino y vivab. Volveos, volveos de vuestros malos caminosc. ¿Por qué habéis de morir, oh casa de Israeld?».
12Y tú, hijo de hombre, di a los hijos de tu pueblo: «La justicia del justo no lo salvará el día de su transgresióna, y la maldad del impío no le será tropiezo el día que se aparte de su maldadb; como tampoco el justo podrá vivir por su justicia1 el día que peque».
13Cuando yo diga al justo que ciertamente vivirá, si1 él confía tanto en su justicia que hace iniquidad, ninguna de sus obras justas le será recordada, sino que por la misma iniquidad que cometió moriráa.
14Pero cuando yo diga al impío: «Ciertamente morirás», si1 él se aparta de su pecado y practica el derecho y la justiciaa,
15si el impío devuelve la prenda, restituye lo que ha robadoa, anda en los preceptos de vida sin cometer iniquidad, ciertamente viviráb, no morirá.
16Ninguno de los pecados que ha cometido le será recordado. Él ha practicado el derecho y la justicia; ciertamente viviráa.
17Pero los hijos de tu pueblo dicen: «No es recto el camino del Señor», pero es su propio camino el que no es recto.
18Cuando el justo se aparta de su justicia y hace iniquidad, morirá por ello1a.
19Pero cuando el impío se aparta de su maldad y practica el derecho y la justicia, vivirá por ello.
20Y decís: «No es recto el camino del Señor». Yo os juzgaré a cada uno de vosotros según sus caminos, oh casa de Israela.
Devastación de la tierra
21En1 el año duodécimo de nuestro destierro, a los cinco días del décimo mes, vino a mí un2 fugitivo de Jerusalén, diciendoa: La ciudad ha sido tomada3b.
22Y la mano del Señor había venido sobre mía la tarde antes de llegar el fugitivo. Y Él abrió mi boca cuando aquel llegó a mí por la mañana; mi boca se abrió y dejé de estar mudob.
23Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo:
24Hijo de hombre, los que viven en estos lugares desoladosa de la tierra de Israel, dicen: Uno solo era Abraham, y poseyó la tierrab; así que a nosotros que somos muchos se nos ha dado la tierra en posesiónc.
25Por tanto, diles: «Así dice el Señor Dios: “Coméis carne con sangrea, alzáis los ojos a vuestros ídolos mientras derramáis sangreb. ¿Poseeréis entonces la tierra?
26“Confiáis1 en vuestra espada, cometéis abominacionesa, cada uno contamina la mujer de su prójimo. ¿Poseeréis entonces la tierra?”».
27Así les dirás: «Así dice el Señor Dios: “Vivo yo, que los que están en los lugares desolados caerán a espada, y los que están en campo abierto1 los entregaré a las fieras para ser devoradosa, y los que están en los refugios y en las cuevasb, de pestilencia morirán.
28“Y convertiré la tierra en desolacióna y en soledad, y cesará el orgullo de su poderb; los montes de Israel serán desolados, y nadie pasará por ellos.
29“Y sabrán que yo soy el Señor, cuando yo convierta la tierra en desolación y en soledad por todas las abominaciones que han cometido”».
30Pero en cuanto a ti, hijo de hombre, los hijos de tu pueblo hablan de ti junto a los muros y en las entradas de las casas; hablan el uno al otro, cada cual a su hermano, diciendo: Venid ahora, y oíd cual es la palabra que viene del Señora.
31Y vienen a ti como viene el pueblo, y se sientan delante de ti como pueblo mío, oyen tus palabras y no las hacen sino que siguen los deseos sensuales expresados por su bocaa, y sus corazones andan tras sus gananciasb.
32Y he aquí, tú eres para ellos como la canción de amor de uno que tiene una voz hermosa y toca bien un instrumento; oyen tus palabrasa, pero no las ponen en práctica.
33Y cuando suceda, como ciertamente sucederá1, sabrán que hubo un profeta en medio de ellosa.
Capitulo 34
Profecía contra los pastores de Israel
Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo:
2Hijo de hombre, profetiza contra los pastoresa de Israel; profetiza y di1 a los pastores: «Así dice el Señor Dios2: “¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentarb el rebañoc?
3“Coméis la grosuraa, os habéis vestido con la lana, degolláis la oveja engordada, pero no apacentáis el rebañob.
4“Las débiles no habéis fortalecido, la enferma no habéis curado, la perniquebrada no habéis vendado, la descarriada no habéis hecho volver, la perdida no habéis buscadoa; sino que las habéis dominado con dureza y con severidad.
5“Y han sido dispersadas por falta de pastor, y se han convertido en alimento para toda fiera del campo; se han dispersadoa.
6“Mis ovejas andaban errantes por todos los montesa y por todo collado alto; mis ovejas han sido dispersadasb por toda la faz de la tierra, sin haber quien las busque ni pregunte por ellasc”».
7Por tanto, pastores, oíd la palabra del Señor:
8Vivo yo—declara el Señor Dios—, ya que mi rebaño se ha convertido en presa, que incluso mi rebaño se ha convertido en alimento para todas las fieras del campo por falta de pastor, y que mis pastores no han buscado mis ovejas, sino que los pastores se han apacentado a sí mismos y no han apacentado mi rebañoa,
9por tanto, pastores, oíd la palabra del Señor:
10«Así dice el Señor Diosa: “He aquí, yo estoy contra los pastores y demandaré mi rebaño de su mano y los haré dejar de apacentar el rebaño. Así los pastores ya no se apacentarán más a sí mismosb, sino que yo libraré mis ovejasc de su boca, y no serán más alimento para ellos”».
11Porque así dice el Señor Dios: He aquí, yo mismo buscaré mis ovejasa y velaré por ellas.
12Como un pastor vela por su rebaño el día que está en medio de sus ovejas dispersas, así yo velaré por mis ovejasa y las libraré de todos los lugares adonde fueron dispersadasb un día nublado y sombríoc.
13Las sacaré de los pueblos y las juntaré de las tierrasa; las traeré a su propia tierra, y las apacentaré en los montes de Israel, por las barrancasb y por todos los lugares habitados del país.
14Las apacentaré en buenos pastos, y en los altos montes de Israel estará su apacentadero. Allí reposarán en apacentadero bueno, y apacentarán en ricos1 pastosa sobre los montes de Israelb.
15Yo apacentaré mis ovejas y las llevaré a reposar1a—declara el Señor Dios.
16Buscaré la perdida, haré volver la descarriada, vendaré la perniquebrada y fortaleceré la enferma; pero destruiré la engordada y la fuertea. Las apacentaré con justiciab.
17Mas en cuanto a vosotras, ovejas mías, así dice el Señor Dios: «He aquí, yo juzgaré entre oveja y oveja1, entre carneros y machos cabríosa.
18»¿Os parece poco pacer en los buenos pastosa, para que holléis con vuestros pies el resto de vuestros pastos; o que bebáis de las aguas claras, para que enturbiéis1 el resto con vuestros pies?
19»Y en cuanto a mis ovejas, tienen que comer lo que habéis hollado con vuestros pies, y tienen que beber lo que con vuestros pies habéis enturbiado1».
20Por tanto, así les dice el Señor Dios: He aquí, yo mismo juzgaré entre la oveja engordada y la oveja flaca.
21Por cuanto vosotros habéis empujado con el flanco y con el hombro, y habéis embestido con vuestros cuernos a todas las débiles1 hasta dispersarlas fueraa,
22libraré mis ovejas y ya no serán presaa; juzgaré entre oveja y oveja.
23Entonces pondré sobre ellas un solo pastora que las apacentaráb, mi siervo David; él las apacentará y será su pastorc.
24Y yo, el Señor, seré su Dios, y mi siervo David será príncipe en medio de ellasa. Yo, el Señor, he hablado.
25Haré un pacto de paz con ellosa y eliminaré de la tierra las bestias ferocesb, para que habiten segurosc en el desierto y duerman en los bosques.
26Y haré de ellos y de los alrededores de mi collado una bendicióna. Haré descender lluvias a su tiempob; serán lluvias de bendiciónc.
27El árbol del campo dará su fruto y la tierra dará sus productos, y ellos estarán seguros en su tierraa. Y sabrán que yo soy el Señor cuando yo quiebre las varas de su yugo y los libre de la mano de los que los han esclavizadob.
28No serán más presa de las naciones, y las fieras de la tierra no los devorarán; sino que habitarán seguros y nadie los atemorizaráa.
29Y estableceré para ellos un plantío de renombrea, y no serán más víctimas1 del hambre en la tierrab, ni sufrirán más los insultos de las nacionesc.
30Entonces sabrán que yo, el Señor su Dios, estoy con ellos, y que ellos, la casa de Israel, son mi pueblo—declara el Señor Diosa.
31Vosotras, ovejas mías, sois el rebaño de mi prado,…
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Footnotes
- 1, se hubiera dado por advertido
- 1, un alma
- 1, y
- 1Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
- 1, por ella
- 1, y
- 1, y
- 1, ellas
- 1, Y sucedió que en
- 2, el
- 3, herida
- 1, Os apoyáis
- 1, la faz de la tierra
- 1, he aquí viene
- 1, diles
- 2Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
- 1, gordos
- 1, las haré reposar
- 1O, entre cordero y cordero
- 1, pisoteéis
- 1, pisoteado
- 1O, enfermas
- 1, los recogidos
Cross references
- aEzeq. 3:11; 33:12, 17, 30; 37:18
- aNeh. 4:18–20; Isa. 58:1; Ezeq. 33:9; Os. 8:1; Joel 2:1
- a2 Crón. 25:16; Jer. 6:17; Zac. 1:4
- bEzeq. 18:13; 33:5, 9; Hech. 18:6
- aEx. 9:19–21; Heb. 11:7
- aEzeq. 3:18, 20; 18:20, 24; 33:8, 9
- aIsa. 62:6; Jer. 1:17; 26:2; Ezeq. 2:7, 8; 3:17–21; Hech. 5:20
- aIsa. 3:11; Ezeq. 18:4, 13, 18, 20; 33:14
- aHech. 13:40, 41, 46
- bEzeq. 3:19, 21; Hech. 20:26
- aLev. 26:39; Ezeq. 4:17; 24:23
- bIsa. 49:14; Ezeq. 37:11
- aIsa. 49:18; Ezeq. 5:11
- bEzeq. 18:23, 32; Os. 11:8
- cJer. 31:20; 1 Tim. 2:4; 2 Ped. 3:9
- dIsa. 55:6, 7; Jer. 3:22; Ezeq. 18:30, 31; Os. 14:1; Hech. 3:19
- aEzeq. 3:18; 18:24; 33:20
- b2 Crón. 7:14; Ezeq. 18:21; 33:19
- aEzeq. 18:26; Heb. 10:38; 2 Ped. 2:20, 21
- aIsa. 55:7; Jer. 18:7, 8; Ezeq. 18:27; 33:8, 19; Os. 14:1, 4; Miq. 6:8
- aEx. 22:1–4; Lev. 6:4, 5; Luc. 19:8
- bSal. 119:59; 143:8; Ezeq. 20:11
- aIsa. 1:18; 43:25; Ezeq. 18:22
- aEzeq. 3:20; 18:24; 33:12, 13
- aEzeq. 18:25
- aEzeq. 31:1; 32:1, 17
- b2 Rey. 25:10; Jer. 39:1, 2, 8; 40:1; 52:4–7; Ezeq. 24:1, 2
- aEzeq. 1:3; 8:1; 37:1
- bEzeq. 3:26, 27; 24:27; Luc. 1:64
- aJer. 39:10; 40:7; Ezeq. 33:27
- bIsa. 51:2; Luc. 3:8; Hech. 7:5; Rom. 4:12
- cEzeq. 11:15
- aLev. 17:10, 12, 14; Deut. 12:16, 23
- bJer. 7:9, 10
- aMiq. 2:1, 2; Sof. 3:3
- aJer. 15:2, 3; 42:22; Ezeq. 5:12
- b1 Sam. 13:6; Isa. 2:19
- aEzeq. 5:14; 6:14; Miq. 7:13
- bEzeq. 7:24; 24:21; 30:6
- aIsa. 29:13; 58:2; Ezeq. 14:3; 20:3, 31
- aSal. 78:36, 37; Isa. 29:13; 1 Jn. 3:18
- bEzeq. 22:13, 27; Luc. 12:15
- aMar. 6:20
- aJer. 28:9; Ezeq. 33:29
- aJer. 2:8; 3:15; 10:21; 12:10
- bJer. 23:1; Ezeq. 22:25; 34:8–10; Miq. 3:1–3, 11
- cSal. 78:71, 72; Isa. 40:11; Ezeq. 34:14, 15; Juan 10:11; 21:15–17
- aZac. 11:16
- bEzeq. 22:25, 27
- aZac. 11:16; Mat. 9:36; 10:6; 18:12, 13; Luc. 15:4
- aNúm. 27:17; 2 Crón. 18:16; Jer. 10:21; 23:2; 50:6, 7; Ezeq. 34:8, 28; Mat. 9:36; Mar. 6:34
- aJer. 40:11, 12; Ezeq. 7:16; 1 Ped. 2:25
- bJuan 10:16
- cSal. 142:4
- aHech. 20:29
- a1 Sam. 2:29, 30; Jer. 52:24–27
- bSal. 72:12–14; Ezeq. 13:23
- cJer. 21:13; Ezeq. 5:8; 13:8; 34:2; Zac. 10:3
- aEzeq. 11:17; 20:41
- aJer. 31:10
- bIsa. 40:11; 56:8; Jer. 23:3; 31:8; Luc. 19:10; Juan 10:16
- cJer. 13:16; Ezeq. 30:3; Joel 2:2
- aEzeq. 34:23; 36:29, 30; Miq. 7:14
- bIsa. 30:25
- aSal. 23:2; Jer. 31:12–14, 25; Juan 10:9
- bEzeq. 28:25, 26; 36:29, 30
- aSal. 23:1, 2; Ezeq. 34:23
- aIsa. 10:16
- bIsa. 49:26
- aEzeq. 20:38; 34:20–22; Mal. 4:1; Mat. 25:32
- aNúm. 16:9, 13; 2 Sam. 7:19; Isa. 7:13
- aDeut. 33:17; Dan. 8:4; Luc. 13:14–16
- aSal. 72:12–14; Jer. 23:3; Ezeq. 34:10
- aApoc. 7:17
- bIsa. 40:11; Juan 10:11
- cJer. 30:9; Ezeq. 37:24
- aIsa. 55:3; Jer. 30:9; Ezeq. 37:24, 25; Os. 3:5
- aEzeq. 16:60; 20:37; 37:26
- bJob 5:22, 23; Isa. 11:6–9
- cJer. 33:16; Ezeq. 28:26; 34:27, 28
- aGén. 12:2; Ezeq. 34:14
- bDeut. 11:13–15; 28:12
- cLev. 25:21; Isa. 44:3
- aEzeq. 38:8, 11
- bLev. 26:13; Isa. 52:2, 3; Jer. 30:8
- aJer. 30:10; Ezeq. 39:26
- aIsa. 4:2; 60:21; 61:3
- bEzeq. 34:26, 27; 36:29
- cEzeq. 36:6, 15
- aSal. 46:7, 11; Ezeq. 14:11; 36:28
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