Logos Bible Study

Ezequiel 13:22–Ezequiel 28

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22Porque habéis entristecido el corazón del justoa con falsedad, cuando yo no lo he entristecido, y habéis fortalecido las manos del impío para que no se aparte de su mal caminob a fin de preservar su vidac,

23por tanto, no veréis más visiones falsas1 ni practicaréis más la adivinacióna, y libraré a mi pueblo de vuestra mano; y sabréis que yo soy el Señorb.

Capitulo 14

Condenación de la idolatría

Entonces vinieron a mí algunos de los ancianos de Israel y se sentaron delante de mía.

2Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

3Hijo de hombre, estos hombres han erigido sus ídolos en su corazóna, y han puesto delante de su rostro lo que los hace caer en su iniquidadb. ¿Me dejaré yo consultar por ellosc?

4Por tanto, háblales y diles: «Así dice el Señor Dios1: “Cualquier hombre de la casa de Israel que erija sus ídolos en su corazón, y que ponga delante de su rostro lo que lo hace caer en su iniquidad, y después venga al profeta, yo, el Señor, le responderéa entonces2 de acuerdo con la multitud de sus ídolos,

5a fin de alcanzar a la casa de Israel en sus corazonesa, que están apartados de mí a causa de todos1 sus ídolosb”».

6Por tanto, di a la casa de Israel: «Así dice el Señor Dios: “Arrepentíos y apartaos de vuestros ídolos, y de todas vuestras abominacionesa apartad vuestros rostros.

7“Porque a cualquiera de la casa de Israel, o de los forasteros que residen en Israela, que se aleje de mí y erija sus ídolos en su corazón, que ponga delante de su rostro lo que lo hace caer en su iniquidad, y después venga al profeta para consultarme por medio de él, yo, el Señor, le responderé por mí mismob.

8“Y pondré mi rostro contra ese hombre, haré de él señal y proverbio1, y lo cortaré de en medio de mi puebloa; y sabréis que yo soy el Señorb.

9“Pero si el profeta se deja engañar1 y dice algo, soy yo, el Señor, el que he engañado2 a ese profeta, y extenderé mi mano contra él y lo exterminaréa de en medio de mi pueblo Israel.

10“Llevarán ambos el castigo de su iniquidad; la iniquidad del que consulta será la iniquidad del profeta,

11a fin de que la casa de Israel no se desvíe más de mí ni se contamine más con todas sus transgresionesa. Y ellos serán mi pueblo y yo seré su Diosb”»—declara el Señor Diosc.

12Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

13Hijo de hombre, si un país peca contra mí cometiendo infidelidada, y yo extiendo mi mano contra él, destruyo su provisión1 de pan y envío hambre contra élb y corto de él hombres y animales,

14y aunque estos tres hombresa, Noéb, Danielc y Job, estuvieran en medio de él, ellos, por su justiciad, solo se librarían a sí mismose—declara el Señor Dios.

15Si yo hiciera pasar por la tierra fieras y ellas la despoblaran1, y se volviera desolada sin que nadie pasara por ella a causa de las fierasa,

16aunque estos tres hombres estuvieran en medio de ella, vivo yo—declara el Señor Dios—, ni a sus hijos ni a sus hijas podrían librar; solo ellos serían librados, pero el país sería desoladoa.

17O si yo trajera la espadaa contra ese país, y dijera: «Pase la espada por el país», y corto de él hombresb y animales,

18y estos tres hombres estuvieran en medio de él, vivo yo—declara el Señor Dios—, que no podrían librar ni a sus hijos ni a sus hijas; sino que solo ellos serían librados.

19O si yo enviara una plaga contra ese país y derramara mi furor sobre él con sangre, para cortar de él hombres y animalesa,

20aunque Noé, Daniel y Job estuvieran en medio de él, vivo yo—declara el Señor Dios—, que ni a su hijo ni a su hija podrían librar; ellos, por su justicia, solo se librarían a sí mismos.

21Porque así dice el Señor Dios: ¡Cuánto más cuando yo envíe mis cuatro terribles1 juicios contra Jerusalén: espada, hambre, fieras y plaga para cortar de ella hombres y animalesa!

22Sin embargo, he aquí, en ella quedarán sobrevivientes, hijos e hijas que serán sacados. He aquí, saldrán hacia vosotros y veréis su conducta y sus obras; entonces seréis consolados de la calamidad que he traído contra Jerusaléna, de todo lo que he traído sobre ellab.

23Y ellos os consolarán cuando veáis sus caminos y sus obras, y sabréis que no he hecho en vano lo que hice en ella—declara el Señor Diosa.

Capitulo 15

Jerusalén, una vid inútil

Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

2Hijo de hombre, ¿en qué es mejor la madera de la vid que cualquier otra rama de árbola que haya entre los árboles del bosque?

3¿Se toma madera de ella para hacer alguna obra? ¿Se toma acaso una estaca de ella para colgar alguna vasija?

4Si1 en el fuego se ha puesto para consumirla y el fuego ha consumido los dos extremos, también la parte de en medio ha sido quemada, ¿es aún útil para algo2a?

5Si1 cuando estaba intacta, no se utilizaba para nada2, ¡cuánto menos, cuando la haya consumido el fuego y esté quemada, se podrá hacer aún algo2 de ella!

6Por tanto, así dice el Señor Dios1: «Como la madera de la vid entre los árboles del bosque, que he entregado al fuego para consumirla, así he entregado yo a los habitantes de Jerusalén.

7»He puesto mi rostro contra ellos; del fuego han escapado, pero el fuego los consumirá. Y sabréis que yo soy el Señor, cuando ponga mi rostro contra ellosa.

8»Y convertiré la tierra en desolación, por cuanto han cometido infidelidada»—declara el Señor Dios.

Capitulo 16

Orígenes de Jerusalén

Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

2Hijo de hombre, haz saber a Jerusalén sus abominacionesa,

3y di: «Así dice el Señor Dios1 a Jerusalén: “Por tu origen y tu nacimiento eres de la tierra del cananeo, tu padre era amorreo y tu madre hetea.

4“En cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue cortado tu cordón umbilical, ni fuiste lavada con agua para limpiarte; no fuiste frotada con sal, ni envuelta en pañalesa.

5“Ningún ojo se apiadó de ti para hacer por ti alguna de estas cosas, para compadecerse de ti; sino que fuiste echada al campo abierto1a, porque fuiste aborrecida2 el día en que naciste.

6“Yo pasé junto a ti y te vi revolcándote en tu sangre. Mientras estabas en tu sangre, te dije: ‘¡Vive!’ Sí, te dije, mientras estabas en tu sangre: ‘¡Vive!’.

7“Te hice tan numerosa1 como la hierba del campoa. Y creciste, te hiciste grande y llegaste a la plenitud de tu hermosura2; se formaron tus pechos y creció tu pelo, pero estabas desnuda y descubierta.

8“Entonces pasé junto a ti y te vi, y he aquí, tu tiempo era tiempo de amoresa; extendí mi manto sobre tib y cubrí tu desnudez. Te hice juramento y entré en pacto contigoc”—declara el Señor Dios—“y fuiste míad.

9“Te lavé con agua, te limpié la sangre y te ungí con aceitea.

10“Te vestí con tela bordada y puse en tus pies sandalias de piel de marsopa; te envolví con lino fino y te cubrí con sedaa.

11“Te engalané con adornos, puse brazaletes en tus manos y un collara a tu cuellob.

12“Puse un anillo en tu nariza, pendientes en tus orejas y una hermosa corona en tu cabezab.

13“Estabas adornada con oro y plata, y tu vestido era de lino fino, seda y tela bordadaa. Comías flor de harina, miel y aceite; eras hermosa en extremo y llegaste a la realezab.

14“Entonces tu fama se divulgó entre las nacionesa por tu hermosura, que era perfecta, gracias al esplendor que yo puse en ti”—declara el Señor Diosb.

Infidelidad de Jerusalén

15“Pero tú confiaste en tu hermosura, te prostituiste a causa de tu fama y derramaste tus prostituciones a todo el que pasabaa, fuera quien fuera1b.

16“Tomaste algunos de tus vestidos y te hiciste lugares altos de varios colores, y te prostituiste en ellos, cosa que nunca debiera haber1 sucedido ni jamás sucederá.

17“Tomaste también tus bellas joyas1a de2 oro y de2 plata que yo te había dado, y te hiciste imágenes de hombres para prostituirte con ellas.

18“Tomaste tu tela bordada y las cubriste, y ofreciste ante ellas mi aceite y mi incienso.

19“También te di mi pan, la flor de harina, el aceite y la miel con que yo te alimentaba, y lo ofrecíasa ante ellas como aroma agradable. Así sucedió”—declara el Señor Dios.

20“Tomaste además a tus hijos y a tus hijas que habías dado a luz para mía, y se los sacrificaste como alimentob. ¿Acaso eran poca cosa tus prostituciones,

21para que mataras a mis hijosa y se los ofrecieras haciéndolos pasar por fuegob?

22“Y en todas tus abominaciones y prostituciones no te acordaste de los días de tu juventuda, cuando estabas desnuda y descubierta y revolcándote en tu sangre.

23“Y sucedió que después de toda tu maldad (‘¡Ay, ay de ti!’,—declara el Señor Dios)

24te edificaste un santuario y te hiciste un lugar altoa en todas las plazas.

25“En toda cabecera de caminoa te edificaste tu lugar alto, y abominable hiciste tu hermosura; y te entregaste1 a todo el que pasaba y multiplicaste tu prostitución.

26“También te prostituiste a los egipcios, tus vecinos de cuerpos robustos, y multiplicaste tu prostitución para provocarme a iraa.

27“Y he aquí, yo extendí mi mano contra ti y disminuí tus raciones. Y te entregué al deseo de las que te odiaban, las hijas de los filisteos, que se avergonzaban de tu conducta deshonestaa.

28“Además, te prostituiste a los asirios1 porque no te habías saciado; te prostituiste a ellos y ni aun entonces te saciastea.

29“También multiplicaste tu prostitución en la tierra de los mercaderes, Caldea, y ni aun con esto te saciaste”».

30¡Qué débil es tu corazón—declara el Señor Dios—cuando haces todas estas cosasa, las acciones de una ramera desvergonzada1b!

31Cuando edificaste tu santuario en toda cabecera de camino y te hiciste tu lugar alto en cada plaza, al desdeñar la pagaa, no eras como la ramera.

32¡Mujer adúltera, que en lugar de su marido recibes a extraños!

33A todas las rameras les dan regalos, pero tú dabas regalos a todos tus amantes y los sobornabas para que vinieran a ti de todas partes para tus prostitucionesa.

34En tus prostituciones eras lo contrario de las otras mujeres: nadie te solicitaba1 para fornicar; tú dabas la paga, pero a ti ninguna paga se te daba. Eras distinta.

35Por tanto, ramera, oye la palabra del Señor.

36Así dice el…

Read in Logos
Ezequiel 17:24: Y todos los árboles del campo sabrán que yo soy el SEÑOR. Al árbol grande lo corto, y al pequeño lo hago crecer. Al árbol verde lo seco, y al seco, lo hago florecer. Yo, el SEÑOR, lo he dicho, y lo cumpliré.” »

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Footnotes

  1. 1, no veréis vanidad
  2. 1Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  3. 2, en ello
  4. 1O, están todos apartados de mí por
  5. 1, proverbios
  6. 1O, seducir
  7. 2O, seducido
  8. 1, quebrando el cayado
  9. 1, privaran de hijos
  10. 1, malos
  11. 1, He aquí
  12. 2, una obra
  13. 1, He aquí
  14. 2, una obra
  15. 1Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el vers. 8
  16. 1Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  17. 1, a la faz del campo
  18. 2, en el desprecio de tu alma
  19. 1, una miríada
  20. 2, con adorno de adornos
  21. 1, de él será
  22. 1, cosas que no habían
  23. 1, tus artículos de belleza
  24. 2, de mi
  25. 1, te abriste de piernas
  26. 1, hijos de Asur
  27. 1, dominante
  28. 1, te seguía

Cross references

  1. aAmós 5:12
  2. bJer. 23:14; 34:16, 22
  3. cEzeq. 18:21, 27, 30–32; 33:14–16
  4. aEzeq. 12:24; 13:6; Miq. 3:6; Zac. 13:3
  5. bEzeq. 13:9, 21; 34:10
  6. a2 Rey. 6:32; Isa. 29:13; Ezeq. 8:1; 20:1; 33:31, 32
  7. aEzeq. 20:16
  8. bEzeq. 7:19; 14:4, 7; Sof. 1:3
  9. cIsa. 1:15; Jer. 11:11; Ezeq. 20:3, 31
  10. a1 Rey. 21:20–24; 2 Rey. 1:16; Isa. 66:4
  11. aJer. 17:10; Zac. 7:12
  12. bIsa. 1:4; Jer. 2:11; Zac. 11:8
  13. a1 Sam. 7:3; Neh. 1:9; Isa. 2:20; 30:22; 55:6, 7; Ezeq. 8:6; 14:4; 18:30
  14. aEx. 12:48; 20:10
  15. bEzeq. 14:4
  16. aJer. 44:11; Ezeq. 15:7
  17. bIsa. 65:15; Ezeq. 5:15
  18. aJer. 6:14, 15; 14:15
  19. aEzeq. 44:10, 15; 48:11
  20. bEzeq. 11:18; 37:23
  21. cEzeq. 11:20; 34:30; 36:28
  22. aEzeq. 15:8; 20:27
  23. bLev. 26:26; Isa. 3:1; Ezeq. 4:16
  24. aJer. 15:1
  25. bGén. 6:8; 7:1; Heb. 11:7
  26. cEzeq. 28:3; Dan. 1:6; 9:21; 10:11
  27. dJob 1:1, 5; 42:8, 9
  28. eEzeq. 16:18, 20; 18:20
  29. aLev. 26:22; Núm. 21:6; Ezeq. 5:17; 14:21
  30. aGén. 19:29; Ezeq. 18:20
  31. aLev. 26:25; Ezeq. 5:12; 21:3, 4
  32. bEzeq. 25:13; Sof. 1:3
  33. aJer. 14:12; Ezeq. 5:12; 14:21
  34. aEzeq. 5:17; 33:27; Amós 4:6–10; Apoc. 6:8
  35. aEzeq. 12:16; 36:20
  36. bEzeq. 16:54; 31:16; 32:31
  37. aJer. 22:8, 9
  38. aSal. 80:8–16; Isa. 5:1–7; Os. 10:1
  39. aIsa. 27:11; Ezeq. 15:6; 19:14
  40. aLev. 26:17; 1 Rey. 19:17; Sal. 34:16; Isa. 24:18; Jer. 21:10; Ezeq. 14:8
  41. aEzeq. 14:13; 17:20
  42. aIsa. 58:1; Ezeq. 20:4; 22:2
  43. aOs. 2:3
  44. aDeut. 32:10
  45. aEx. 1:7; Deut. 1:10
  46. aRut 3:9; Jer. 2:2
  47. bGén. 22:16–18
  48. cEx. 24:7, 8
  49. dEx. 19:5; Ezeq. 20:5; Os. 2:19, 20
  50. aRut 3:3
  51. aEx. 26:36; Ezeq. 16:13, 18; 26:16; 27:7, 16
  52. aGén. 24:22, 47; Isa. 3:19; Ezeq. 23:42
  53. bGén. 41:42; Prov. 1:9
  54. aGén. 24:47; Isa. 3:21
  55. bIsa. 28:5; Jer. 13:18; Ezeq. 16:14
  56. aSal. 45:13, 14; Ezeq. 16:17
  57. b1 Sam. 10:1; 1 Rey. 4:21
  58. a1 Rey. 10:1, 24
  59. bSal. 50:2; Lam. 2:15
  60. aEzeq. 16:25; 27:3
  61. bIsa. 57:8; Jer. 2:20
  62. aEzeq. 16:11, 12
  63. aOs. 2:8
  64. aEx. 13:2, 12; Deut. 29:11, 12
  65. bSal. 106:37, 38; Jer. 7:31; Ezeq. 20:31; 23:37
  66. aEx. 13:2
  67. b2 Rey. 17:17; Jer. 19:5
  68. aJer. 2:2
  69. aSal. 78:58; Isa. 57:7; Jer. 11:13; Ezeq. 16:31, 39; 20:28, 29
  70. aProv. 9:14
  71. aJer. 7:18, 19; Ezeq. 8:17
  72. aIsa. 9:12; Ezeq. 16:57
  73. a2 Rey. 16:7, 10–18; 2 Crón. 28:16, 20–23; Jer. 2:18, 36; Ezeq. 23:12; Os. 10:6
  74. aProv. 9:13; Isa. 1:3; Jer. 4:22
  75. bIsa. 3:9; Jer. 3:3
  76. aIsa. 52:3
  77. aIsa. 57:9; Ezeq. 16:41; Os. 8:9, 10