Ezequiel 10–12
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Capitulo 10
Visión de la gloria de Dios
Entonces miré, y he aquí, en el firmamento que estaba sobre las cabezas de los querubines, como una piedra de zafiro de apariencia semejante a un tronoa apareció sobre ellosb.
2Y Él habló al hombre vestido de lino y dijo: Entra en medio de las ruedasa debajo de los querubines1, llena tus manos de carbones encendidos de entre los querubines y espárcelos sobre la ciudadb. Y ante mis ojos entró.
3Los querubines estaban de pie a la derecha del templo1a cuando el hombre entró, y la nube llenaba el atrio interior.
4Entonces la gloria del Señor subió del querubín hacia el umbral del temploa, y el templo se llenó de la nube, y el atrio se llenó del resplandor de la gloria del Señorb.
5El ruido de las alas de los querubines se oía hasta el atrio exterior, como la voz del Dios Todopoderoso1 cuando hablaa.
6Y sucedió que cuando ordenó al hombre vestido de lino, diciendo: Toma fuego de entre las ruedas, de entre los querubines, él entró y se paró junto a una rueda.
7El querubín extendió su mano de entre los querubines hacia el fuego que estaba entre ellos1, lo tomó y lo puso en las manos del que estaba vestido de lino, el cual lo tomó y salió.
8Y los querubines parecían tener la forma de la mano de un hombre debajo de sus alas.
9aEntonces miré, y he aquí, había cuatro ruedas junto a los querubines, cada rueda junto a cada querubín; el aspecto de las ruedas era como el brillo de una piedra de Tarsis1b.
10En cuanto a su apariencia, las cuatro tenían la misma semejanza, como si una1 rueda estuviera dentro de la otra rueda.
11Cuando andaban, se movían1 en las cuatro direcciones2, sin volverse cuando andaban, sino que seguían la dirección en que ponían el rostro3, sin volverse cuando andabana.
12Y todo su cuerpo, sus espaldas, sus manos, sus alas y las ruedas estaban llenos de ojos alrededora, las ruedas de los cuatrob.
13A las ruedas se les llamó torbellino, y yo lo oí1.
14Y tenía cada uno cuatro caras. La primera cara era la cara de un querubín, la segunda, la cara de un hombre, la tercera, la cara de un león y la cuarta, la cara de un águilaa.
15Entonces los querubines se levantaron. Estos eran los seres vivientes1 que yo había visto en el río Quebara.
16Cuando los querubines andaban, las ruedas andaban a su lado; y cuando los querubines alzaban sus alas para elevarse del suelo, las ruedas no se apartaban de su lado.
17Cuando los querubines1 se detenían, se detenían las ruedas, y cuando se levantaban, se levantaban las ruedas con ellos, porque el espíritu de los seres vivientes2 estaba en ellasa.
18Y la gloria del Señor salió de sobre el umbral del templo y se puso sobre los querubinesa.
19Cuando los querubines alzaron sus alas y se elevaron del suelo ante mis ojos salieron con las ruedas a su lado, y se detuvieron a la entrada de la puerta oriental de la casa del Señor. Y la gloria del Dios de Israel estaba por encima, sobre ellosa.
20Estos eran los seres vivientes que yo había visto debajo del Dios de Israel junto al río Quebara; entonces supe que eran querubinesb.
21Cada uno tenía cuatro caras y cada uno cuatro alas, y había una semejanza de manos de hombre debajo de sus alasa.
22En cuanto a la forma de sus caras, eran las mismas caras cuya apariencia yo había visto junto al río Quebar. Cada uno caminaba derecho hacia adelante.
Capitulo 11
Castigo de los gobernantes
Entonces el Espíritu me levantó y me llevó a la puerta oriental de la casa del Señor que mira al orientea. Y he aquí, a la entrada de la puerta había veinticinco hombres, y entre ellos vi a Jaazanías, hijo de Azur, y a Pelatías, hijo de Benaíab, jefes del pueblo.
2Y Él me dijo: Hijo de hombre, estos son los hombres que maquinan iniquidad y dan malos consejos en esta ciudada,
3los cuales dicen: «¿No está cerca el tiempo1 de edificar casas? Esta ciudad es la olla y nosotros la carnea».
4Por tanto, profetiza contra ellos, profetiza, hijo de hombrea.
5Entonces el Espíritu del Señor cayó sobre mí, y me dijo: Di: «Así dice el Señor: “Así habéis dicho, casa de Israel, yo conozco vuestros pensamientos1a.
6“Habéis multiplicado vuestros muertos en esta ciudad, habéis llenado sus calles de muertosa”.
7»Por tanto, así dice el Señor Dios1: “Vuestros muertos, los que habéis dejado en medio de la ciudad2, son la carne, y ella es la ollaa; pero yo os sacaré3 de ellab.
8“Habéis temido la espada, y espada traeré sobre vosotrosa”—declara el Señor Dios.
9“Y os sacaré de en medio de la ciudad1, os entregaré en manos de extrañosa y traeré juicios contra vosotrosb.
10“A espada caeréisa; en los confines de Israel os juzgaré; y sabréis que yo soy el Señorb.
11“Esta ciudad no será olla para vosotros, ni vosotros seréis carne en medio de ellaa; hacia los confines de Israel os juzgaré.
12“Y sabréis que yo soy el Señor; porque no habéis andado en mis estatutos ni habéis ejecutado mis ordenanzasa, sino que habéis obrado conforme a las costumbres de las naciones que os rodeanb”».
13Y sucedió que mientras yo profetizaba, Pelatías, hijo de Benaíaa, murió. Entonces caí sobre mi rostro, y clamé a gran voz y dije: ¡Ah, Señor Dios! ¿Vas a acabar por completo con el remanente de Israelb?
14Entonces vino a mí la palabra del Señor, diciendo:
15Hijo de hombre, tus hermanos, tus parientes1, los hombres en el destierro contigo2 y toda la casa de Israel, todos ellos, son aquellos a quienes los habitantes de Jerusalén han dicho: «Alejaos del Señor; a nosotros se nos ha dado esta tierra en posesióna».
16Por tanto, di: «Así dice el Señor Dios: “Aunque yo los había echado lejos entre las naciones, y aunque yo los había dispersado por las tierras, sin embargo fui para ellos un santuarioa por poco tiempo en las tierras adonde habían ido”».
17Por tanto di: «Así dice el Señor Dios: “Yo os recogeré de entre los pueblos y os reuniré de las tierras entre las cuales habéis sido dispersados, y os daré la tierra de Israela”».
18Cuando lleguen allí, quitarán de ella todas sus cosas detestables y todas sus abominacionesa.
19Yo les daré un solo corazón y pondré un espíritu nuevo dentro de ellos1. Y quitaré de su carne el corazón de piedraa y les daré un corazón de carneb,
20para que anden en mis estatutos, guarden mis ordenanzasa y los cumplan. Entonces serán mi pueblo y yo seré su Diosb.
21Pero en cuanto a aquellos cuyo corazón va detrás de sus cosas detestables y abominaciones1a, haré recaer su conducta sobre su cabeza—declara el Señor Diosb.
22Entonces los querubines alzaron sus alas con las ruedas a su ladoa, y la gloria del Dios de Israel estaba por encima, sobre ellosb.
23La gloria del Señor se elevó de en medio de la ciudada, y se detuvo sobre el monte que está al oriente de la ciudadb.
24Y el Espíritu me levantóa y me llevó a Caldea1, a los desterrados, en visión por el Espíritu de Dios. Y se alejó2 de mí la visión que había vistob.
25Entonces hablé a los desterrados de todas las cosas que el Señor me había mostradoa.
Capitulo 12
Destierro del príncipe
Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo:
2Hijo de hombrea, habitas en medio de la casa rebeldeb; tienen ojos para ver y no ven, oídos para oír y no oyenc, porque son una casa rebelde.
3Y tú, hijo de hombre, prepárate el equipaje del destierro y sal al destierro de día, ante sus ojos; sal al destierro desde tu lugar a otro lugar, ante sus ojos. Quizá entiendan, aunque1 son una casa rebeldea.
4Saca tu equipaje como equipaje del destierro, de día, ante sus ojos. Entonces sal tú por la tarde, ante sus ojos, como los que salen al destierroa.
5Ante sus ojos haz un hueco en el muro y sal1 por él.
6Ante sus ojos carga el equipaje sobre los hombros y sácalo en la oscuridad. Cúbrete el rostro para no ver la tierraa, porque por señal te he puesto a la casa de Israelb.
7Yo hice tal como se me había mandadoa. Saqué mi equipaje de día como el equipaje de un desterrado; y al atardecer cavé con mis manos a través del muro; salí1 en la oscuridad y cargué el equipaje sobre los hombros, ante sus ojosb.
8Y vino a mí la palabra del Señor por la mañana, diciendo:
9Hijo de hombre, ¿no te ha dicho la casa de Israel, esa casa rebeldea: «¿Qué estás haciendob?».
10Diles: «Así dice el Señor Dios1: “Este oráculo2 se refiere al príncipe en Jerusalén y a toda la casa de Israel que está en medio de ella3a”».
11Di: «Yo soy vuestra señala; como he hecho, así se hará con ellos; irán al destierro, a la cautividadb».
12Y el príncipe que está en medio de ellos, cargará su equipaje sobre los hombros en la oscuridad, y saldrá. Cavará1 un hueco en el muro para sacarlo. Cubrirá su rostro para no ver la tierra con sus ojos2a.
13Extenderé mi red sobre él y quedará preso en mi trampa. Lo llevaré a Babiloniaa, a la tierra de los caldeos; pero no la verá, y morirá allíb.
14Y a todos los que los rodean, sus servidores1 y todas sus tropas, esparciré a todos los vientos y sacaré la espada tras ellosa.
15Y sabrán que yo soy el Señor cuando los disperse entre las naciones y los esparza por las tierrasa.
16Pero preservaré1 a algunos de ellos de la espada, del hambre y de la pestilenciaa, para que cuenten todas sus abominaciones entre las naciones adonde vayan, y sepan que yo soy el Señorb.
17Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo:
18Hijo de hombre, come tu pan con temblor y bebe tu agua con estremecimiento y angustiaa.
19Y di a la gente de la tierra: «Así dice el Señor Dios acerca de los habitantes de Jerusalén sobre el suelo de Israel: “Comerán su pan con angustia y beberán su agua con terror, porque su tierra será despojada1 de su abundancia a causa de la violencia de todos los que habitan en ellaa.
20“Las ciudades habitadas serán devastadas y la tierra vendrá a ser una desolacióna; y sabréis que yo soy el Señorb”».
21Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo:
22Hijo de hombre, ¿qué proverbioa es ese que vosotros tenéis acerca de la tierra de Israel, que diceb: «Se alargan los días y desaparece toda visiónc»?
23Por tanto, diles: «Así dice el Señor Dios: “Haré cesar este proverbio para que ya no lo usen…
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Footnotes
- 1Así en la versión gr. (sept.); en heb., querubín
- 1, casa, y así en el resto del cap.
- 1Heb., El Shaddai
- 1, querubines
- 1Posiblemente, berilo
- 1, la
- 1, andaban
- 2, lados
- 3, la cabeza
- 1, a mis oídos
- 1, Este es el ser viviente, y así en el vers. 20
- 1, ellos
- 2, del ser viviente
- 1O, El tiempo no está cercano
- 1, lo que sube en vuestro espíritu
- 1Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
- 2, ella
- 3Así en algunos y versiones antiguas; en el , él os sacará
- 1, ella
- 1, hermanos
- 2Así en la versión gr. (sept.) y siriaca; en heb., los hombres de tu redención
- 1Así en muchos y versiones antiguas; en el , vosotros
- 1, Y al corazón de sus cosas detestables y de sus abominaciones va su corazón
- 1I.e., Babilonia
- 2, subió
- 1O, Quizá vean que
- 1Así en algunas versiones antiguas; en el , sácalo
- 1Así en algunas versiones antiguas; en el , saqué
- 1Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
- 2O, carga
- 3, ellos
- 1Así en las versiones gr. y siriaca; en el , Cavarán
- 2, el ojo
- 1, su ayuda
- 1, dejaré
- 1, desolada
Cross references
- aEx. 24:10; Ezeq. 1:22, 26
- bApoc. 4:2, 3
- aEzeq. 1:15–21; 10:13
- bSal. 18:10–13; Isa. 6:6; Ezeq. 1:13; Apoc. 8:5
- aEzeq. 8:3, 16
- aEzeq. 9:3; 11:22, 23
- bEx. 40:34, 35; Isa. 6:1–4
- aJob 40:9; Ezeq. 1:24; Apoc. 10:3
- aEzeq. 10:9–13; Ezeq. 1:15–21
- bDan. 10:6; Apoc. 21:20
- aEzeq. 1:17
- aApoc. 4:6, 8
- bEzeq. 1:18
- a1 Rey. 7:29, 36; Ezeq. 1:6, 10; 10:21; Apoc. 4:7
- aEzeq. 1:3, 5
- aEzeq. 1:21
- aSal. 18:10
- aEzeq. 11:22
- aEzeq. 1:1
- bEzeq. 1:5, 22, 26; 10:15
- aEzeq. 1:6, 8; 10:14; 41:18, 19
- aEzeq. 3:12, 14; 8:3; 11:24; 43:5
- bEzeq. 11:13
- aSal. 2:1, 2; 52:2; Isa. 30:1; Jer. 5:5; Miq. 2:1
- aJer. 1:13; Ezeq. 11:7, 11; 24:3, 6
- aEzeq. 3:4, 17
- aJer. 11:20; 17:10; Ezeq. 38:10
- aIsa. 1:15; Ezeq. 7:23; 22:2–6, 9, 12, 27
- aEzeq. 24:3–13; Miq. 3:2, 3
- b2 Rey. 25:18–22; Jer. 52:24–27; Ezeq. 11:9
- aJob 3:25; Prov. 10:24; Isa. 24:17, 18; 66:4
- aDeut. 28:36, 49, 50; Sal. 106:41
- bEzeq. 5:8; 16:41
- aJer. 52:9, 10
- b2 Rey. 14:25
- aEzeq. 11:3, 7; 24:3, 6
- aEzeq. 18:8, 9
- bEzeq. 8:10, 14, 16
- aEzeq. 11:1
- bEzeq. 9:8
- aEzeq. 33:24
- aSal. 31:20; 90:1; 91:9; Isa. 8:14; Jer. 29:7, 11
- aIsa. 11:11–16; Jer. 3:12, 18; 24:5; Ezeq. 20:41, 42; 28:25
- aEzeq. 5:11; 7:20; 37:23
- aZac. 7:12; Rom. 2:4, 5
- bJer. 24:7; 32:39; Ezeq. 18:31; 36:26; 2 Cor. 3:3
- aSal. 105:45; Ezeq. 36:27
- bEzeq. 14:11
- aJer. 16:18; Ezeq. 11:18
- bEzeq. 9:10; 16:43
- aEzeq. 10:19
- bEzeq. 43:2
- aEzeq. 8:4
- bZac. 14:4
- aEzeq. 8:3; 11:1; 37:1; 2 Cor. 12:2–4
- bHech. 10:16
- aEzeq. 2:7; 3:4, 17, 27
- aIsa. 6:5
- bSal. 78:40; Isa. 1:23; Ezeq. 2:7, 8
- cIsa. 6:9, 10; 43:8; Jer. 5:21; Mat. 13:13, 14; Mar. 4:12; 8:18; Luc. 8:10; Juan 9:39–41; 12:40; Hech. 28:26, 27; Rom. 11:8
- aJer. 26:3; 36:3, 7; Luc. 20:13; 2 Tim. 2:25
- a2 Rey. 25:4; Jer. 39:4; Ezeq. 12:12
- a1 Sam. 28:8; Ezeq. 12:12, 13
- bIsa. 8:18; 20:3; Ezeq. 4:3; 12:11; 24:24
- aEzeq. 24:18; 37:7, 10
- bEzeq. 12:3–6
- aEzeq. 2:5–8; 12:1–3
- bEzeq. 17:12; 20:49; 24:19
- a2 Rey. 9:25; Isa. 13:1; Ezeq. 12:3–8
- aEzeq. 12:6
- bJer. 15:2; 52:15, 28–30; Ezeq. 12:3
- a2 Rey. 25:4; Jer. 39:4; 52:7; Ezeq. 12:6
- aIsa. 24:17, 18; Ezeq. 17:20; 19:8; Os. 7:12
- bJer. 39:7; 52:11
- a2 Rey. 25:4, 5; Ezeq. 5:2; 17:21
- aEzeq. 6:7, 14; 12:16, 20
- aEzeq. 7:15; 14:21
- bJer. 22:8, 9
- aLam. 5:9; Ezeq. 4:16
- aJer. 10:22; Ezeq. 6:6, 7, 14; Miq. 7:13; Zac. 7:14
- aIsa. 3:26; Jer. 4:7; Ezeq. 5:14
- bIsa. 7:23, 24; Jer. 25:9; Ezeq. 36:3
- aEzeq. 16:44; 18:2, 3
- bJer. 5:12; Ezeq. 11:3; 12:27; Amós 6:3; 2 Ped. 3:4
- cEzeq. 7:26
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