Daniel 7:1–18
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- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
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Visión de las cuatro bestias
En el año primero del rey Belsasar de Babilonia, Daniel tuvo un sueño y visionesa en su mente1, estando en su cama. Entonces escribió el sueño y relató el resumen2 de él3b.
2Habló Daniel, y dijo: Miraba yo en mi visión nocturnaa, y he aquí, los cuatro vientos del cielo agitaban el gran marb;
3y cuatro bestias enormes, diferentes unas de otras, subían del mara.
4La primera era como un leóna y tenía alas de águila. Mientras yo miraba, sus alas le fueron arrancadas, fue levantada del suelo y puesta sobre dos pies, como un hombre, y le fue dado corazón de hombre.
5Y he aquí, otra segunda bestia, semejante a un oso, estaba levantada de un costado, y en su boca, entre sus dientes, tenía tres costillas; y le dijeron así: «Levántate, y devora mucha carne».
6Después de esto seguí mirando, y he aquí, otra más, semejante a un leopardo que tenía sobre su dorso1 cuatro alas de ave; la bestia tenía cuatro cabezas, y le fue dado dominioa.
7Después de esto seguí mirando en las visiones nocturnas, y he aquí, una cuarta bestia, terrible, espantosa y en gran manera fuerte que tenía enormes dientes de hierro; devoraba, desmenuzaba y hollaba los restos con sus pies. Era diferente de todas las bestias que le antecedieron y tenía diez cuernosa.
8Mientras yo contemplaba los cuernos, he aquí, otro cuerno, uno pequeño, surgió entre ellosa, y tres de los primeros cuernos fueron arrancados delante de él; y he aquí, este cuerno tenía ojos1 como los ojos de un hombre, y una boca que hablaba con mucha arrogancia2b.
9Seguí mirando
hasta que se establecieron tronosa,
y el Anciano de Días se sentó.
Su vestidura era blanca como la nieveb,
y el cabello de su cabeza como lana pura,
su trono, llamas de fuegoc,
y sus ruedas, fuego abrasadord.
10Un río de fuego corría,
saliendo de delante de Éla.
Miles de millares le servían,
y miríadas de miríadas estaban en pie delante de Élb.
El tribunal se sentóc,
y se abrieron los librosd.
11Entonces yo seguí mirando a causa del ruido de las palabras arrogantes1 que el cuerno decía; seguí mirando hasta que mataron a la bestia, destrozaron su cuerpo y lo echaron a las llamas del fuegoa.
12A las demás bestias, se les quitó el dominio, pero les fue concedida una prolongación de la vida por un tiempo determinado.
13Seguí mirando en las visiones nocturnas,
y he aquí, con las nubes del cielo
venía uno como un Hijo de Hombrea,
que se dirigió al Anciano de Días
y fue presentado ante Él.
14Y le fue dado dominio,
para que todos los pueblos, naciones y lenguas
le sirvieranb.
Su dominio es un dominio eternoc
que nunca pasarád,
y su reino uno
que no será destruidoe.
15A mí, Daniel, se me angustió por dentro1 el espíritu, y las visiones de mi mente2a seguían turbándomeb.
16Me acerqué a uno de los que estaban allí de pie y le pedí que me dijera la verdad acerca de todo esto. Y me respondió, dándome a conocera la interpretación de estas cosasb:
17«Estas bestias enormes, que son cuatro, son cuatro reyes que se levantarán de la tierra.
18»Pero los santos del Altísimo recibirán el reino y poseerán el reino para siempre, por los siglos de los siglosa».
Notas al pie
Referencias cruzadas
- aJob 33:14–16; Dan. 1:17; 2:1, 26–28; 4:5–9; Joel 2:28
- bJer. 36:4, 32
- aDan. 7:7, 13
- bApoc. 7:1
- aDan. 7:17; Apoc. 13:1; 17:8
- aJer. 4:7
- aDan. 8:22; Apoc. 13:2
- aDan. 7:19, 20, 23; Apoc. 12:3; 13:1
- aDan. 8:9
- bApoc. 13:5, 6
- aApoc. 20:4
- bMar. 9:3
- cApoc. 1:14
- dEzeq. 1:13, 26; 10:2, 6
- aSal. 18:8; 50:3; 97:3; Isa. 30:27, 33
- bDeut. 33:2; 1 Rey. 22:19; Apoc. 5:11
- cSal. 96:11–13; Dan. 7:22, 26
- dDan. 12:1; Apoc. 20:11–15
- aApoc. 19:20; 20:10
- aMat. 24:30; 26:64; Mar. 13:26; 14:62; Luc. 21:27; Apoc. 1:7, 13; 14:14
- aDan. 2:37
- bSal. 72:11; 102:22
- cDan. 7:27; Juan 3:35; 1 Cor. 15:27; Ef. 1:20–22; Fil. 2:9–11; Apoc. 1:6; 11:15
- dMiq. 4:7; Luc. 1:33
- eHeb. 12:28
- aDan. 7:1
- bDan. 4:19; 7:28
- aDan. 8:16, 17; 9:22
- bZac. 1:9, 19; Apoc. 5:5; 7:13, 14
- aSal. 149:5–9; Isa. 60:12–14; Dan. 7:14, 22, 25, 27; Apoc. 2:26, 27; 20:4; 22:5
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