2º Samuel 18:19–33
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19Y Ahimaas, hijo de Sadoc, dijo: Te ruego que me dejes correr y llevar las noticias al reya de que el Señor lo ha liberado1 de la mano de sus enemigosb.
20Pero Joab le dijo: Tú no eres el hombre para llevar hoy las noticias, las llevarás otro día; no llevarás noticias hoy, porque el hijo del rey ha muerto.
21Entonces Joab dijo al cusita1: Ve, anuncia al rey lo que has visto. Y el cusita1 se inclinó ante Joab, y corrió.
22Y Ahimaas, hijo de Sadoc, volvió a decir a Joab: Pase lo que pasea, te ruego que me dejes correr tras el cusita. Y Joab dijo: ¿Por qué correrás, hijo mío, ya que no tendrás recompensa por ir?
23Pero él dijo: Pase lo que pase, correré. Entonces le dijo: Corre. Y Ahimaas corrió por el camino de la llanura, y pasó al cusita.
24David estaba sentado entre las dos puertasa; y el atalaya subió al terrado de la puerta en el muro, y alzando los ojos miró, y he aquí, un hombre que corría solob.
25Y el atalaya llamó y avisó al rey. Y el rey dijo: Si viene solo hay buenas noticias en su boca. Mientras se acercaba más y más,
26el atalaya vio a otro hombre corriendo; y el atalaya dio voces al portero, y dijo: He aquí, otro hombre corriendo solo. Y el rey dijo: Este también trae buenas noticias.
27Y el atalaya dijo: Creo1 que el correr del primero es como el correr de Ahimaas, hijo de Sadoca. Y el rey dijo: Este es un buen hombre y viene con buenas noticiasb.
28Y Ahimaas dio voces, y dijo al rey: Todo está bien1. Se postró rostro en tierra delante del reya, y dijo: Bendito es el Señor tu Dios, que ha entregado a los hombres que levantaron sus manosb contra mi señor el rey.
29Y el rey dijo: ¿Le va bien al jovena Absalón? Y Ahimaas respondió: Cuando Joab envió al siervo del rey y a tu siervo, vi un gran tumulto, pero no supe qué erab.
30Entonces el rey dijo: Ponte a un lado y quédate aquí. Y él se puso a un lado, y se quedó allí.
31Y he aquí, llegó el cusita, y dijo1: Reciba mi señor el rey buenas noticias, porque el Señor te ha librado2 hoy de la mano de todos aquellos que se levantaron contra tia.
32Dijo el rey al cusita: ¿Le va bien al joven Absalóna? Y el cusita respondió: Sean como ese joven los enemigos de mi señor el rey, y todos los que se levantan contra ti para malb.
331Y el rey se conmovió profundamente, y subió al aposento que había encima de la puerta y lloró. Y decía así mientras caminaba: ¡Hijo mío Absalón; hijo mío, hijo mío Absalóna! ¡Quién me diera haber muerto yo en tu lugar! ¡Absalón, hijo mío, hijo míob!
Footnotes
Cross references
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