2º Crónicas 20:1–25
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Victorias de Josafat
Y aconteció después de esto, que los hijos de Moab y los hijos de Amón, y con ellos algunos de los amonitas1, vinieron a peleara contra Josafat.
2Entonces vinieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Viene contra ti una gran multitud de más allá del mar, de Aram1 y, he aquí, están en Hazezon-tamara, es decir, En-gadi.
3Y Josafat tuvo miedo y se dispuso a1 buscar al Señora, y proclamó ayunob en todo Judá.
4Y se reunió Judá para buscar ayuda del Señor; aun de todas las ciudades de Judá vinieron para buscar al Señora.
5Entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa del Señor, delante del atrio nuevo,
6y dijo: Oh Señor, Dios de nuestros padres, ¿no eres tú Dios en los cielosa? ¿Y no gobiernas tú sobre todos los reinos de las naciones? En tu mano hay poder y fortalezab y no hay quien pueda resistirte.
7¿No fuiste tú, oh Dios nuestro, el que echaste a los habitantes de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste para siempre a la descendencia1 de tu amigo Abrahama?
8Y han habitado en ella, y allí te han edificado un santuario a tu nombre, diciendo:
9«Si viene mal sobre nosotros, espada, juicio, pestilencia o hambre, nos presentaremos delante de esta casa y delante de ti (porque tu nombre está en esta casaa), y clamaremos a ti en nuestra angustia, y tú oirás y nos salvarásb».
10Y ahora, he aquí, los hijos de Amón y de Moab y del monte Seira, a quienes no permitiste que Israel invadiera cuando salió de la tierra de Egipto (por lo cual se apartaron de ellos y no los destruyeronb),
11mira cómo nos pagan, viniendo a echarnos de tu posesión, la que nos diste en heredada.
12Oh Dios nuestro, ¿no los juzgarása? Porque no tenemos fuerza alguna delante de esta gran multitud que viene contra nosotros, y no sabemos qué hacer; pero nuestros ojos están vueltos hacia tib.
13Y todo Judá estaba de pie delante del Señor, con sus niños, sus mujeres y sus hijos.
14Entonces el Espíritu del Señor vino en medio de la asamblea sobre Jahaziel, hijo de Zacaríasa, hijo de Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos de Asaf,
15y dijo: Prestad atención, todo Judá, habitantes de Jerusalén y tú, rey Josafat: así os dice el Señor: «No temáis, ni os acobardéis delante de esta gran multituda, porque la batalla no es vuestra, sino de Diosb.
16»Descended mañana contra ellos. He aquí ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallaréis en el extremo del valle, frente al desierto de Jeruel.
17»No necesitáis pelear en esta batalla; apostaos y estad quietos, y ved la salvación del Señor con vosotrosa, oh Judá y Jerusalén». No temáis ni os acobardéis; salid mañana al encuentro de ellos porque el Señor está con vosotrosb.
18Y Josafat se inclinó rostro en tierra, y todo Judá y los habitantes de Jerusalén se postraron delante del Señor, adorando al Señora.
19Y se levantaron los levitas, de los hijos de Coat y de los hijos de Coré, para alabar al Señor, Dios de Israel, en voz muy alta.
20Se levantaron muy de mañana y salieron al desierto de Tecoa; y cuando salían, Josafat se puso en pie y dijo: Oídme, Judá y habitantes de Jerusalén, confiad en el Señor vuestro Dios, y estaréis segurosa. Confiad en sus profetas y triunfaréis.
21Y habiendo consultado con el pueblo, designó a algunos que cantaran al Señor y a algunos que le alabaran en vestiduras santas1a, conforme salían delante del ejército y que dijeran: Dad gracias al Señor, porque para siempre es su misericordiab.
22Y cuando comenzaron a entonar cánticos y alabanzas, el Señor puso emboscadasa contra los hijos de Amón, de Moab y del monte Seirb, que habían venido contra Judá, y fueron derrotados1.
23Porque los hijos de Amón y de Moab se levantaron contra los habitantes del monte Seir destruyéndolos completamente, y cuando habían acabado con los habitantes de Seir, cada uno ayudó a destruir a su compañeroa.
24Cuando Judá llegó a la atalaya1 del desierto, miraron hacia la multitud, y he aquí, solo había cadáveres tendidos por tierra, ninguno había escapado.
25Al llegar Josafat y su pueblo para recoger el botín, hallaron mucho entre ellos, incluyendo mercaderías, vestidos1 y objetos preciosos que tomaron para sí, más de los que podían llevar. Y estuvieron tres días recogiendo el botín, pues había mucho.
Footnotes
Cross references
- a1 Crón. 4:41; 2 Crón. 26:7
- aGén. 14:7
- a2 Crón. 19:3
- b1 Sam. 7:6; Esd. 8:21
- aJoel 1:14
- aDeut. 4:39
- b1 Crón. 29:11
- aIsa. 41:8; Sant. 2:23
- a2 Crón. 6:20
- b2 Crón. 6:28–30
- a2 Crón. 20:1, 22
- bNúm. 20:17–21
- aSal. 83:12
- aJue. 11:27
- bSal. 25:15; 121:1, 2
- a2 Crón. 15:1; 24:20
- aEx. 14:13; Deut. 20:1–4; 2 Crón. 32:7, 8
- b1 Sam. 17:47
- aEx. 14:13
- b2 Crón. 15:2
- aEx. 4:31
- aIsa. 7:9
- a1 Crón. 16:29; Sal. 29:2
- b1 Crón. 16:34
- a2 Crón. 13:13
- b2 Crón. 20:10
- aJue. 7:22; 1 Sam. 14:20
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