1 Timoteo 4–6
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- DARBY 1890 Darby Bible
- ASV American Standard Version
- AV 1873 The Cambridge Paragraph Bible of the Authorized English Version
- CSB Christian Standard Bible
- D-R Douay-Rheims Bible
- ESV English Standard Version
- GW GOD’S WORD Translation
- GNB Good News Translation
- HCSB The Holman Christian Standard Bible
- KJV 1900 King James Version
- LSB Legacy Standard Bible
- LEB The Lexham English Bible
- MSG The Message: The Bible in Contemporary Language
- NET The NET Bible
- NASB95 New American Standard Bible (1995)
- NCV New Century Version
- NIrV New International Reader’s Version (1998)
- NIV New International Version (2011)
- NKJV The New King James Version
- NLT New Living Translation
- NRSVue New Revised Standard Version: Updated Edition
- RSV The Revised Standard Version
- RSVCE The Revised Standard Version, Catholic Edition
- YLT Young’s Literal Translation
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Capitulo 4
Predicción de la apostasía
Pero el Espíritua dice claramente que en los últimos tiemposb algunos apostatarán de la fe, prestando atención a espíritus engañadoresc y a doctrinas de demoniosd,
2mediante la hipocresía de mentirosos que tienen cauterizada la concienciaa;
3prohibiendo casarsea y mandando abstenerse de alimentosb que Dios ha creadoc para que con acción de graciasd participen de ellos los que creen y que han conocido la verdad.
4Porque todo lo creado por Diosa es bueno y nada se debe rechazar si se recibe con acción de graciasb;
5porque es santificado mediante la palabra de Diosa y la oración.
El buen ministro de Cristo
6Al señalar estas cosas a los hermanosa serás un buen ministrob de Cristo Jesús, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrinac que has seguidod.
7Pero nada tengas que ver con las fábulasa profanasb propias de viejas. Más bien disciplínate a ti mismo1 para la piedadc;
8porque el ejercicio físicoa aprovecha poco, pero la piedadb es provechosa para todo, pues tiene promesac para la vida presented y también para la futura.
9Palabra fiel es estaa, y digna de ser aceptada por todos1.
10Porque por esto trabajamos y nos esforzamos, porque hemos puesto nuestra esperanzaa en el Dios vivob, que es el Salvador de todos los hombresc, especialmente de los creyentes.
12No permitasa que nadie menosprecie tu juventud; antes, sé ejemplo de1 los creyentesb en palabra, conducta, amor, fe y purezac.
13Entretanto que llego1a, ocúpate en la lectura2b de las Escrituras, la exhortación y la enseñanza.
14No descuides el don espiritual que está en ti, que te fue conferido por medio de la profecíaa con la imposición de manosb del presbiterio1c.
15Reflexiona sobre estas cosas; dedícate a ellas, para que tu aprovechamiento sea evidente a todos.
16Ten cuidado de ti mismoa y de la enseñanza; persevera en estas cosas, porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan1b.
Capitulo 5
No reprendas con dureza al ancianoa, sino, más bien, exhórtalo como a padreb; a los más jóvenes, como a hermanosc,
2a las ancianas, como a madres; a las más jóvenes, como a hermanas, con toda pureza.
Responsabilidades hacia las viudas
3Honra a las viudas que en verdad son viudasa;
4pero si alguna viuda tiene hijos o nietos, que aprendan estos primero a mostrar piedad para con su propia familiaa y a recompensar1 a sus padres, porque esto es agradable delante de Diosb.
5Pero la que en verdad es viudaa y se ha quedado sola, tiene puesta su esperanza en Diosb y continúa en súplicas y oraciones noche y díac.
6Mas la que se entrega a los placeres desenfrenadosa, aun viviendo, está muertab.
7Ordena1 también estas cosasa, para que sean irreprochables.
8Pero si alguno no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, ha negado la fea y es peor que un incrédulo.
9Que la viuda sea puesta en la lista solo si no es menor de sesenta añosa, habiendo sido la esposa de un solo maridob,
10que tenga testimonio de buenas obrasa; si ha criado hijos, si ha mostrado hospitalidad a extrañosb, si ha lavado los pies de los santosc, si ha ayudado a los afligidosd y si se ha consagrado1 a toda buena obra.
11Pero rehúsa poner en la lista a viudas más jóvenes, porque cuando sienten deseos sensualesa, contrarios a Cristo, se quieren casar,
12incurriendo así en condenación, por haber abandonado su promesa1 anterior.
13Y además, aprenden a estar ociosas, yendo de casa en casa; y no solo ociosas, sino también charlatanasa y entremetidasb, hablando de cosas que no son dignasc.
14Por tanto, quiero que las viudas más jóvenes se casena, que tengan hijos, que cuiden su casab y no den al adversario ocasión de reprochec.
15Pues algunas ya se han apartadoa para seguir a Satanásb.
16Si alguna creyente tiene viudas en la familiaa, que las mantengab, y que la iglesia no lleve la carga para que pueda ayudar a las que en verdad son viudasc.
Otras recomendaciones
17Los ancianosa que gobiernan bien sean considerados dignos de doble honorb, principalmente los que trabajanc en la predicación1 y en la enseñanza.
18Porque la Escritura dice: No pondras bozal al buey cuando trillaa, y: El obrero es digno de su salariob.
19No admitas acusación contra un ancianoa, a menos de que haya1 dos o tres testigosb.
20A los que continúan en pecado, repréndelos en presencia de todosa para que los demás tengan temor de pecarb.
21Te encargo solemnementea en la presencia de Dios y de Cristo Jesús y de sus ángeles escogidos, que conserves estos principios sin prejuicios, no haciendo nada con espíritu de parcialidad.
22No impongas las manos sobre nadie con ligerezaa, compartiendo1 así la responsabilidad por los pecados de otrosb; guárdate libre de pecado2.
23Ya no bebas agua sola, sino usa un poco de vinoa por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades.
24Los pecados de algunos hombres son ya evidentes, yendo delante de ellos al juicio; mas a otros, sus pecados los siguena.
25De la misma manera, las buenas obras son evidentes, y las que no lo son no se pueden ocultara.
Capitulo 6
Cómo servir a los superiores
Todos los que están bajo yugo como esclavosa, consideren a sus propios amos como dignos de todo honor, para que el nombre de Dios y nuestra doctrina no sean blasfemadosb.
2Y los que tienen amos que son creyentes, no les falten el respeto, porque son hermanosa, sino sírvanles aún mejor, ya que son creyentes y amados los que se benefician de su servicio. Enseñab y predica1 estos principios.
Las doctrinas falsas y el amor al dinero
3Si alguno enseña una doctrina diferentea y no se conforma a1 las sanas palabrasb, las de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedadc,
4está envanecidoa y nada entiende, sino que tiene un interés morboso1 en discusionesb y contiendas de palabrasc, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas,
5y constantes rencillas entre hombres de mente depravadaa, que están privados de la verdad, que suponen que la piedad1 es un medio de ganancia2b.
6Pero la piedada, en efecto, es un medio de gran gananciab cuando va acompañada de contentamientoc.
7Porque nada hemos traído al mundoa, así que1 nada podemos sacar de él.
8Y si tenemos qué comera y con qué cubrirnos, con eso estaremos contentos.
9Pero los que quieren enriquecersea caen en tentación y lazob y en muchos deseos necios y dañosos que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición1.
10Porque la raíz de todos los males es el amor al dineroa, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la feb y se torturaron1 con muchos dolores.
Exhortación y doxología
11Pero tú, oh hombre de Diosa, huye de estas cosasb, y sigue la justicia, la piedad, la fec, el amord, la perseverancia y la amabilidad.
12Pelea la buena batallaa de la feb; echa mano de la vida eternac a la cual fuiste llamadod, y de la que hiciste buena profesióne en presencia de muchos testigosf.
13Te mando delante de Diosa, que da vida1 a todas las cosas, y de Cristo Jesúsb, que dio testimonio de la buena profesiónc delante de Poncio Pilatod,
14que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristoa,
15la cual manifestará a su debido tiempoa el bienaventuradob y único Soberanoc, el Rey de reyes1d y Señor de señores2e;
16el único que tiene inmortalidada y habita en luz inaccesibleb; a quien ningún hombre ha visto ni puede verc. A Él sea la honra y el dominio eternod. Amén.
Instrucciones para los ricos
17A los ricos en este mundo1a, enséñales que no sean altanerosb ni pongan su esperanza en la incertidumbre de las riquezasc, sino en Dios, el cual nos da abundantemente todas las cosas para que las disfrutemosd.
18Enséñales que hagan bien, que sean ricos en buenas obrasa, generososb y prontos a compartir,
19acumulando para sí el tesoro de un buen fundamento para el futuroa, para que puedan echar mano de lo que en verdad es vidab.
Exhortación final y bendición
20Oh Timoteoa, guarda lo1 que se te ha encomendadob, y evita las palabrerías vacías y profanasc, y las objeciones2 de lo que falsamente se llama ciencia3,
21la cual profesándola algunos, se han desviadoa de1 la feb.
Notas al pie
- 1, ejercítate
- 1O, totalmente
- 1O, Continúa ordenando y enseñando esto
- 1O, a
- 1, voy
- 2O, dedícate a leer
- 1O, grupo de ancianos (gr., presbíteros)
- 1, te salvarás a ti mismo y a los que te oyen
- 1, devolver recompensas
- 1O, Sigue ordenando
- 1O, dedicado, o, entregado
- 1, fe
- 1, palabra
- 1, sobre la base de
- 1, no compartas
- 2, puro
- 1, exhorta o insiste en
- 1O, viene con; , viene a
- 1, está enfermo
- 1O, religión
- 2Algunos posteriores agregan: apártate de los tales
- 1Algunos posteriores dicen: y es claro que
- 1O, destrucción
- 1, se traspasaron
- 1O, conserva la vida
- 1, de los que reinan
- 2, de los que se enseñorean
- 1O, siglo
- 1O, el depósito
- 2O, contradicciones, o, los argumentos
- 3O, erudición, o, sabiduría
- 1, acerca de
- 2Algunos dicen: contigo
Referencias cruzadas
- aJuan 16:13; Hech. 20:23; 21:11; 1 Cor. 2:10, 11
- b2 Tes. 2:3 y sig.; 2 Tim. 3:1; 2 Ped. 3:3; Jud. 18
- c1 Jn. 4:6
- dSant. 3:15
- aEf. 4:19
- aHeb. 13:4
- bCol. 2:16, 23
- cGén. 1:29; 9:3
- dRom. 14:6; 1 Cor. 10:30, 31; 1 Tim. 4:4
- a1 Cor. 10:26
- bRom. 14:6; 1 Cor. 10:30, 31; 1 Tim. 4:3
- aGén. 1:25, 31; Heb. 11:3
- aHech. 1:15
- b2 Cor. 11:23
- c1 Tim. 1:10
- dLuc. 1:3; Fil. 2:20, 22; 2 Tim. 3:10
- a1 Tim. 1:4
- b1 Tim. 1:9
- c1 Tim. 4:8; 6:3, 5, 6; 2 Tim. 3:5
- aCol. 2:23
- b1 Tim. 4:7; 6:3, 5, 6; 2 Tim. 3:5
- cSal. 37:9, 11; Prov. 19:23; 22:4; Mat. 6:33
- dMat. 6:33; 12:32; Mar. 10:30
- a1 Tim. 1:15
- a2 Cor. 1:10; 1 Tim. 6:17
- bJuan 4:42; 1 Tim. 2:4
- c1 Tim. 3:15
- a1 Tim. 5:7; 6:2
- a1 Cor. 16:11; Tito 2:15
- bTito 2:7; 1 Ped. 5:3
- c1 Tim. 1:14
- a1 Tim. 3:14
- b2 Tim. 3:15 y sig.
- a1 Tim. 1:18
- bHech. 6:6; 1 Tim. 5:22; 2 Tim. 1:6
- cHech. 11:30
- aHech. 20:28
- b1 Cor. 1:21
- aLev. 19:32
- bTito 2:2
- cTito 2:6
- aHech. 6:1; 9:39, 41; 1 Tim. 5:5, 16
- aEf. 6:2
- b1 Tim. 2:3
- aHech. 6:1; 9:39, 41; 1 Tim. 5:3, 16
- b1 Cor. 7:34; 1 Ped. 3:5
- cLuc. 2:37; 1 Tim. 2:1; 2 Tim. 1:3
- aSant. 5:5
- bLuc. 15:24; 2 Tim. 3:6; Apoc. 3:1
- a1 Tim. 4:11
- a2 Tim. 2:12; Tito 1:16; 2 Ped. 2:1; Jud. 4
- a1 Tim. 5:16
- b1 Tim. 3:2
- aHech. 9:36; 1 Tim. 6:18; Tito 2:7; 3:8; 1 Ped. 2:12
- b1 Tim. 3:2
- cLuc. 7:44; Juan 13:14
- d1 Tim. 5:16
- aApoc. 18:7
- a3 Jn. 10
- b2 Tes. 3:11
- cTito 1:11
- a1 Cor. 7:9; 1 Tim. 4:3
- bTito 2:5
- c1 Tim. 6:1
- a1 Tim. 1:20
- bMat. 4:10
- a1 Tim. 5:4
- b1 Tim. 5:10
- c1 Tim. 5:3
- aHech. 11:30; 1 Tim. 4:14; 5:19
- bRom. 12:8
- c1 Tes. 5:12
- aDeut. 25:4; 1 Cor. 9:9
- bLev. 19:13; Deut. 24:15; Mat. 10:10; Luc. 10:7; 1 Cor. 9:14
- aHech. 11:30; 1 Tim. 5:17
- bDeut. 17:6; 19:15; Mat. 18:16
- aGál. 2:14; Ef. 5:11; 2 Tim. 4:2
- b2 Cor. 7:11
- aLuc. 9:26; 1 Tim. 6:13; 2 Tim. 2:14; 4:1
- a1 Tim. 3:10; 4:14
- bEf. 5:11; 1 Tim. 3:2–7
- a1 Tim. 3:8
- aApoc. 14:13
- aApoc. 10:9
- aEf. 6:5; Tito 2:9; 1 Ped. 2:18
- bTito 2:5
- aHech. 1:15; Gál. 3:28; Filem. 16
- b1 Tim. 4:11
- a1 Tim. 1:3
- b1 Tim. 1:10
- cTito 1:1
- a1 Tim. 3:6
- b1 Tim. 1:4
- cHech. 18:15; 2 Tim. 2:14
- a2 Tim. 3:8; Tito 1:15
- bTito 1:11; 2 Ped. 2:3
- aLuc. 12:15–21; 1 Tim. 6:6–10
- b1 Tim. 4:8
- cFil. 4:11; Heb. 13:5
- aJob 1:21; Ecl. 5:15
- aProv. 30:8
- aProv. 15:27; 23:4; 28:20; Luc. 12:21; 1 Tim. 6:17
- b1 Tim. 3:7
- aCol. 3:5; 1 Tim. 3:3; 6:9
- bSant. 5:19
- a2 Tim. 3:17
- b2 Tim. 2:22
- c1 Tim. 1:14
- d2 Tim. 3:10
- a1 Cor. 9:25, 26; Fil. 1:30; 1 Tim. 1:18
- b1 Tim. 1:19
- cFil. 3:12; 1 Tim. 6:19
- dCol. 3:15
- e2 Cor. 9:13; 1 Tim. 6:13
- f1 Tim. 4:14; 2 Tim. 2:2
- a1 Tim. 5:21
- bGál. 3:26; 1 Tim. 1:12, 15; 2:5
- c2 Cor. 9:13; 1 Tim. 6:12
- dMat. 27:2; Juan 18:37
- a2 Tes. 2:8
- a1 Tim. 2:6
- b1 Tim. 1:11
- c1 Tim. 1:17
- dDeut. 10:17; Apoc. 17:14; 19:16
- eSal. 136:3
- a1 Tim. 1:17
- bSal. 104:2; Sant. 1:17; 1 Jn. 1:5
- cJuan 1:18
- d1 Tim. 1:17
- aMat. 12:32; 2 Tim. 4:10; Tito 2:12
- bSal. 62:10; Luc. 12:20; Rom. 11:20; 1 Tim. 6:9
- c1 Tim. 4:10
- dHech. 14:17
- a1 Tim. 5:10
- bRom. 12:8; Ef. 4:28
- aMat. 6:20
- b1 Tim. 6:12
- a1 Tim. 1:2
- b2 Tim. 1:12, 14
- c1 Tim. 1:9; 2 Tim. 2:16
- a2 Tim. 2:18
- b1 Tim. 1:19
- cCol. 4:18
Copyright 1986, 1995, 1997 The Lockman Foundation