1º Samuel 26–28
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Capitulo 26
David perdona de nuevo la vida a Saúl
Entonces vinieron los zifeos a Saúl en Guibeá, diciendo: ¿No está David escondido en la colina de Haquilaa, que está frente a Jesimón1?
2Se levantó, pues, Saúl y descendió al desierto de Zif, teniendo consigo tres mil hombres escogidos de Israel, para buscar a David en el desierto de Zifa.
3Y acampó Saúl en la colina de Haquila, que está frente a Jesimón1, junto al camino, y David permanecía en el desiertoa. Cuando vio que Saúl venía tras él al desiertob,
4David envió espías, y supo que Saúl en verdad se acercaba.
5Se levantó David y vino al lugar donde Saúl había acampado. Y vio David el lugar donde estaban acostados Saúl y Abner, hijo de Nera, el jefe de su ejército; Saúl dormía en medio del campamento y el pueblo estaba acampado alrededor de él.
6Entonces habló1 David a2 Ahimelec heteoa y a Abisai, hijo de Sarviab, hermano de Joab, diciendo: ¿Quién descenderá conmigo a donde está Saúl en el campamentoc? Y Abisai dijo: Yo descenderé contigo.
7Y David y Abisai llegaron de noche al campamento1, y he aquí, Saúl estaba durmiendo en medio del campamento, con su lanza clavada en tierra a su cabecera; y Abner y la gente estaban acostados alrededor de él.
8Entonces Abisai dijo a David: Hoy Dios ha entregado a tu enemigo en tu mano; ahora pues, déjame clavarlo a1 la tierra de un solo golpe; no tendré que darle por segunda vez.
9Pero David dijo a Abisai: No lo mates, pues, ¿quién puede extender su mano contra el ungido del Señor y quedar impunea?
10Dijo también David: Vive el Señor, que ciertamente el Señor lo heriráa, o llegará el día en que muerab, o descenderá a la batalla y perecerác.
11No permita el Señor que yo extienda mi mano contra el ungido del Señor; pero ahora, te ruego, toma la lanza que está a su cabecera y la vasija de agua, y vámonosa.
12Tomó, pues, David la lanza y la vasija de agua de junto a la cabecera de Saúl, y se fueron; pero nadie lo vio ni lo supo, tampoco nadie se despertó, pues todos estaban dormidos, ya que un sueño profundo de parte del Señor había caído sobre ellosa.
13David pasó al otro lado y se colocó en la cima del monte a cierta distancia, con un gran espacio entre ellos.
14Y David dio voces al pueblo y a Abner, hijo de Ner, diciendo: ¿No responderás, Abner? Entonces respondió Abner y dijo: ¿Quién eres tú que llamas al rey?
15Y David dijo a Abner: ¿No eres tú un hombre? ¿Quién es como tú en Israel? ¿Por qué, pues, no has protegido a tu señor el rey? Porque uno del pueblo vino para matar a tu señor el rey.
16Esto que has hecho no es bueno. Vive el Señor, todos vosotros ciertamente deberíais morir1a, porque no protegisteis a vuestro señor, el ungido del Señor. Y ahora, mira dónde está la lanza del rey y la vasija de agua que estaba a su cabecera.
17Entonces Saúl reconoció la voz de David y dijo: ¿Es esta tu voz, David, hijo míoa? Y David respondió: Mi voz es, mi señor el rey.
18También dijo: ¿Por qué persigue mi señor a su siervo? ¿Pues qué he hecho? ¿Qué maldad hay en mi manoa?
19Ahora pues, ruego a mi señor el rey que escuche las palabras de su siervo. Si el Señor te ha incitado contra mía, que El acepte1 una ofrendab, pero si son hombres2, malditos sean delante del Señorc, porque me han expulsado hoy para que yo no tenga parte en la heredad del Señor, diciendo: «Ve, sirve a otros diosesd».
20Ahora pues, no caiga mi sangre a tierra, lejos de la presencia del Señor; porque el rey de Israel ha salido en busca de una pulgaa, como quien va a la caza de una perdiz en los montes.
21Y Saúl dijo: He pecadoa. Vuelve, David, hijo mío, porque no volveré a hacerte daño pues mi vida fue muy estimada en tus ojos hoy. He aquí, he actuado neciamente y he cometido un grave error.
22Respondió David, y dijo: He aquí la lanza del rey. Que pase acá uno de los jóvenes y la recoja.
23El Señor pagará a cada uno según su justicia y su fidelidada; pues el Señor te entregó hoy en mi mano, pero yo no quise extender mi mano contra el ungido del Señorb.
24He aquí, como tu vida fue preciosa ante mis ojos hoya, así sea preciosa mi vida ante los ojos del Señor, y que Él me libre de toda aflicciónb.
25Y Saúl dijo a David: Bendito seas, David, hijo mío; ciertamente harás grandes cosas y prevalecerása. David siguió por su camino y Saúl se volvió a su lugarb.
Capitulo 27
David entre los filisteos
Entonces David se dijo1: Ahora bien, voy a perecer algún día por la mano de Saúl. Lo mejor para mí es huir2 a la tierra de los filisteosa. Saúl se cansará3, y no me buscará más en todo el territorio de Israel, y escaparé de su mano.
2Se levantó, pues, David y se pasó con los seiscientos hombres que estaban con éla a Aquis, hijo de Maoc, rey de Gatb.
3Y moró David con Aquis en Gat, él y sus hombres, cada cual con los de su casaa; David con sus dos mujeres Ahinoam jezreelita, y Abigail la de Carmelb, viuda1 de Nabal.
4Y le dieron la noticia a Saúl que David había huido a Gat, y no lo buscó más.
5Y David dijo a Aquis: Si he hallado ahora gracia ante tus ojos, que me den un lugar en una de las aldeas en el campo para que habite allí; pues, ¿por qué ha de morar tu siervo contigo en la ciudad real?
6Aquis le dio Siclag aquel díaa; por eso Siclag ha pertenecido a los reyes de Judá hasta hoy.
7El número de los días que David habitó en el territorio de los filisteos fue un año1 y cuatro mesesa.
8Y subieron David y sus hombres e hicieron incursiones contra los gesuritasa, los gezritas y los amalecitasb; porque ellos eran los habitantes de la tierra desde tiempos antiguos, según se va a Shur, hasta la tierra de Egiptoc.
9David atacaba1 el territorio, y no dejaba con vida hombre ni mujer, y se llevaba las ovejas, el ganado, los asnos, los camellos y la ropaa. Entonces regresaba y venía a Aquis.
10Y Aquis decía: ¿Dónde atacasteis1 hoya? Y David respondía: Contra el Neguev2 de Judá, contra el Neguev de Jerameelb y contra el Neguev de los ceneosc.
11David no dejaba con vida hombre ni mujer para traer a Gat, diciendo: No sea que nos descubran1, diciendo: «Así ha hecho David, y así ha sido su costumbre todo el tiempo que ha morado en el territorio de los filisteos».
12Aquis confiaba en David diciendo: En verdad que se ha hecho odioso a su pueblo Israel y será mi servidor para siempre.
Capitulo 28
Saúl y la adivina de Endor
Aconteció en aquellos días que los filisteos reunieron sus ejércitos para la guerraa, para pelear contra Israel. Y dijo Aquis a David: Bien sabes que saldrás conmigo a campaña, tú y tus hombres.
2Respondió David a Aquis: Muy bien, tú sabrás lo que puede hacer tu siervo. Y Aquis dijo a David: Muy bien, te haré mi guarda personal1 de por vida2a.
3Samuel había muertoa, y todo Israel lo había llorado, y lo habían sepultado en Ramá su ciudadb. Y Saúl había echado de la tierra a los médium y espiritistasc.
4Y se reunieron los filisteos y fueron y acamparon en Sunema; y Saúl reunió a todo Israel y acamparon en Gilboab.
5Al ver Saúl el campamento de los filisteos, tuvo miedo y su corazón se turbó1 en gran manera.
6Y Saúl consultó al Señora, pero el Señor no le respondiób ni por sueñosc, ni por Urimd, ni por profetas.
7Entonces Saúl dijo a sus siervos: Buscadme una mujer que sea médium para ir a consultarla. Y sus siervos le dijeron: He aquí, hay una mujer en Endora que es médiumb.
8Saúl se disfrazó poniéndose otras ropasa y fue con dos hombres; llegaron a la mujer de noche, y él dijo: Te ruego que evoquesb por mí a un espíritu, y que hagas subir al que yo te digac.
9Pero la mujer le dijo: He aquí, tú sabes lo que Saúl ha hecho, cómo ha echado de la tierra a los que son médium y espiritistasa. ¿Por qué, pues, pones trampa contra mi vida para hacerme morir?
10Y Saúl le juró por el Señor diciendo: Vive el Señor que ningún castigo vendrá sobre ti por esto.
11Entonces la mujer dijo: ¿A quién debo hacerte subir? Y él respondió: Tráeme a Samuel.
12Cuando la mujer vio a Samuel, clamó a gran voz; y la mujer habló a Saúl diciendo: ¿Por qué me has engañado? ¡Tú eres Saúl!
13Y el rey le dijo: No temas; pero, ¿qué ves? Y la mujer respondió a Saúl: Veo a un ser divino1 subiendo de la tierra.
14Y él le dijo: ¿Qué forma tiene? Y ella dijo: Un anciano sube, y está envuelto en un mantoa. Y Saúl conoció que era Samuel, e inclinando su rostro a tierra, se postró ante élb.
15Entonces Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has perturbado haciéndome subir? Y Saúl respondió: Estoy en gran angustia, pues los filisteos hacen guerra contra mí; Dios se ha apartado de mía y ya no me responde ni por los profetas ni por sueñosb; por esto te he llamado, para que me reveles lo que debo hacer.
16Y Samuel dijo: ¿Entonces, por qué me preguntas a mí, ya que el Señor se ha apartado de ti y se ha hecho tu enemigo?
17El Señor ha hecho conforme a lo que1 dijo por medio de mí; y el Señor ha arrancado el reino de tu mano, y se lo ha dado a tu prójimo, a Davida.
18Porque tú no obedeciste al1 Señor, ni llevaste a cabo su gran ira contra Amaleca, el Señor te ha hecho esto hoy.
19Además, el Señor entregará a Israel contigo en manos de los filisteos; por tanto, mañana tú y tus hijos estaréis conmigoa. Ciertamente, el Señor entregará el ejército de Israel en manos de los filisteos.
20Al instante Saúl cayó por tierra cuan largo era, y tuvo gran temor por las palabras de Samuel; además estaba sin fuerzas, porque no había comido nada1 en todo el día y toda la noche.
21La mujer se acercó a Saúl, y viendo que estaba aterrorizado, le dijo: He aquí, tu sierva te ha obedecido1 y he puesto mi vida en peligro2a al oír las palabras que tú me hablaste.
22Ahora pues, te ruego que también escuches la voz de tu sierva, y me permitas poner delante de ti un bocado de pan para que comas y tengas fuerzas cuando sigas tu camino.
23Pero él rehusó, y dijo: No comeréa. Sin embargo, sus siervos juntamente con la mujer le insistieron, y él los escuchó1b. Se levantó, pues, del suelo y se sentó en la camac.
24La mujer tenía en casa un ternero engordado y se apresuró a matarloa; y tomando harina, la amasó y coció…
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Footnotes
- 1O, al desierto
- 1O, al desierto
- 1, respondió
- 2, y dijo a
- 1, pueblo
- 1, aun en
- 1, sois hijos de muerte
- 1, huela
- 2, hijos de hombres
- 1, dijo en su corazón
- 2, que de seguro yo escape
- 3O, perderá la esperanza
- 1, mujer
- 1, días
- 1, hería
- 1, hicisteis incursión
- 2I.e., región del sur
- 1, digan de nosotros
- 1, guarda de mi cabeza
- 2, todos los días
- 1O, se estremeció
- 1O, un dios
- 1, ha hecho por sí como
- 1, escuchaste la voz del
- 1, pan
- 1, ha escuchado tu voz
- 2, en mi palma
- 1, escuchó sus voces
Cross references
- a1 Sam. 23:19; Sal. 54:Subtítulo
- a1 Sam. 13:2; 24:2
- a1 Sam. 24:3
- b1 Sam. 23:15
- a1 Sam. 14:50, 51; 17:55
- aGén. 23:3; 26:34; Jos. 3:10; 1 Rey. 10:29; 2 Rey. 7:6
- b1 Crón. 2:16
- cJue. 7:10, 11
- a1 Sam. 24:6, 7; 2 Sam. 1:14, 16
- aDeut. 32:35; 1 Sam. 25:26, 38; Rom. 12:19; Heb. 10:30
- bGén. 47:29; Deut. 31:14; Sal. 37:13
- c1 Sam. 31:6
- a1 Sam. 24:6, 12; Rom. 12:17, 19; 1 Ped. 3:9
- aGén. 2:21; 15:12; Isa. 29:10
- a1 Sam. 20:31
- a1 Sam. 24:16
- a1 Sam. 24:9, 11–14
- a2 Sam. 16:11
- bGén. 8:21
- c1 Sam. 24:9
- dJos. 22:25–27
- a1 Sam. 24:14
- aEx. 9:27; 1 Sam. 15:24, 30; 24:17
- a1 Sam. 24:19; Sal. 7:8; 18:20; 62:12
- b1 Sam. 24:12
- a1 Sam. 18:30
- bSal. 54:7
- a1 Sam. 24:19
- b1 Sam. 24:22
- a1 Sam. 26:19
- a1 Sam. 25:13
- b1 Sam. 21:10; 1 Rey. 2:39
- a1 Sam. 30:3; 2 Sam. 2:3
- b1 Sam. 25:42, 43
- aJos. 15:31; 19:5; Neh. 11:28
- a1 Sam. 29:3
- aJos. 13:2, 13
- bEx. 17:8; 1 Sam. 15:7, 8
- cEx. 15:22
- a1 Sam. 15:3; Job 1:3
- a1 Sam. 23:27
- b1 Sam. 30:29; 1 Crón. 2:9, 25
- cJue. 1:16; 4:11
- a1 Sam. 29:1
- a1 Sam. 1:22, 28
- a1 Sam. 25:1
- b1 Sam. 7:17
- cLev. 19:31; 20:27; Deut. 18:10; 1 Sam. 15:23
- aJos. 19:18; 1 Sam. 28:4; 1 Rey. 1:3; 2 Rey. 4:8
- b1 Sam. 31:1
- a1 Crón. 10:13, 14
- b1 Sam. 14:37; Prov. 1:24–31
- cNúm. 12:6; Joel 2:28
- dEx. 28:30; Núm. 27:21
- aJos. 17:11; Sal. 83:10
- bHech. 16:16
- a2 Crón. 18:29; 35:22
- b1 Crón. 10:13; Isa. 8:19
- cDeut. 18:10, 11
- a1 Sam. 28:3
- a1 Sam. 15:27
- b1 Sam. 24:8
- a1 Sam. 16:14; 18:12
- b1 Sam. 28:6
- a1 Sam. 15:28
- a1 Sam. 15:20, 26; 1 Rey. 20:42
- a1 Sam. 31:2; Job 3:17–19
- aJue. 12:3; 1 Sam. 19:5; Job 13:14
- a1 Rey. 21:4
- b2 Rey. 5:13
- cEst. 1:6; Ezeq. 23:41
- aGén. 18:7; Luc. 15:23, 27, 30
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